

La siembra de los cultivos invernales, sostenida por las lluvias de junio y julio, finalizó luego de un avance a ritmo relativamente normal. La humedad disponible sostuvo la implantación en la mayoría de las zonas, aunque, según reportes de técnicos, algunos lotes en Intendente Alvear no pudieron sembrarse por exceso de agua.
Hacia fines de julio el trigo se encontraba mayormente entre dos y tres hojas, con los lotes más adelantados iniciando el macollaje, mientras que la cebada recién supera la primera hoja. El estado general era bueno a excelente en la mayor parte de la región, sin síntomas de estrés hídrico. Según referentes locales, algunos lotes de trigo en Realicó y Guatraché evidenciaban síntomas de estrés leve a moderado por heladas, aunque sin daños de consideración. Respecto al estado sanitario, aunque las condiciones de humedad eran propicias para el desarrollo de enfermedades, casi la totalidad de los reportes indicaba ausencia hasta el momento, con la excepción de un caso puntual de mancha amarilla (Pyrenophora tritici-repentis) en trigo en la zona de Dorila.
Contexto climático
Las precipitaciones de julio volvieron a superar ampliamente el promedio histórico en la mayor parte de la zona relevada, por segundo mes consecutivo. Los mapas de agua útil a comienzos de agosto muestran una recarga muy buena en el perfil, aunque la capa arable continúa más seca hacia el oeste de la provincia. Según el SMN, para el próximo trimestre se esperan precipitaciones por encima de lo normal y temperaturas dentro de lo esperable para la época; de sostenerse, ese escenario permitiría que los cereales expresen su máximo potencial de rendimiento.



