La creciente tensión entre Rusia y Ucrania, sumada a condiciones climáticas más adversas para los cultivos estadounidenses, sostiene un escenario de mayor volatilidad. En Chicago, el trigo volvió a acercarse a los máximos de mayo, mientras que el maíz y la soja acompañan el movimiento y consolidan la recuperación iniciada esta semana.
El principal foco del mercado continúa siendo la región del Mar Negro. Los operadores reaccionan a la interrupción de parte de la capacidad exportadora de Ucrania tras los recientes ataques sobre infraestructura portuaria, mientras Rusia enfrenta dificultades logísticas que obligan a redireccionar parte de sus embarques. Entre ambos países representan cerca del 29% de las exportaciones mundiales de trigo, por lo que cualquier alteración en el flujo comercial genera una inmediata prima de riesgo. Además, los fondos especulativos todavía mantienen posiciones vendidas en trigo, lo que podría seguir alimentando compras de cobertura si la escalada geopolítica persiste.
En Estados Unidos, el clima comienza a ganar protagonismo. El 34% del maíz ya atraviesa la etapa de polinización, una de las fases más sensibles para la definición del rendimiento, mientras un domo de calor continúa instalado sobre las Planicies del Norte y parte del Corn Belt. Si bien las lluvias acumuladas durante julio se mantienen por encima del promedio, los pronósticos anticipan una semana con precipitaciones inferiores a lo normal y temperaturas elevadas. La incertidumbre aumenta porque los modelos climáticos europeo y estadounidense presentan diferencias importantes para el período de ocho a catorce días, dejando abierto el interrogante sobre el impacto final del calor sobre la producción.
La soja también encuentra fundamentos propios para sostener la recuperación. El mercado espera nuevas confirmaciones de ventas a China, luego de versiones sobre importantes compras de soja estadounidense, mientras que el último informe de NOPA mostró una molienda récord para junio, con 214,34 millones de bushels procesados (equivalentes a aproximadamente 5,83 millones de toneladas), muy por encima de las expectativas del mercado. Al mismo tiempo, los stocks de aceite de soja descendieron al nivel más bajo de los últimos ocho meses, reflejando una demanda industrial que continúa siendo el principal sostén del mercado estadounidense.
En este contexto, el mercado ingresa en una etapa decisiva. La combinación de riesgos geopolíticos en el Mar Negro, un clima cada vez más desafiante para el maíz estadounidense y una demanda industrial firme mantiene un sesgo positivo para los precios. La evolución de las temperaturas durante las próximas dos semanas y cualquier novedad sobre exportaciones o interrupciones logísticas podrían definir si el actual rally logra extenderse o si los mercados encuentran una pausa después de las fuertes subas registradas en los últimos días.
Por Esteban Moscariello