Tras la multitudinaria marcha con cacerolazo del 13 de septiembre en distintos puntos del país, la “presidente Cristina Fernández de Kirchner  no tendió la mano ni escuchó reclamos, sino que reaccionó con la soberbia que la caracteriza. Suscitó así mayor rencor y rechazo”, afirmó el informe semanal sobre análisis político de Massot y Monteverde.

La manifestación fue para reclamar por libertad, la defensa de la Constitución Nacional, en contra de la inseguridad y de la re- reelección, por la defensa de las por las víctimas de la tragedia ferroviaria de Once, las estadísticas del Indec, el cepo cambiario y los nuevos tributos a las compras en el exterior y ya se planea otra convocatoria para el 8 de noviembre.

No solo Cristina respondió a las cacerolas sino que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, también. “Con la educación exquisita que arrastra, les dijo a los caceroleros que habían decidido hacerle un escrache en el frente de su casa, “que se metiesen las cacerolas en el or…”. Si hubiese pensado dos veces antes de levantar la voz para insultarlos, fácilmente habría caído en la cuenta de que le convenía convertirse en el “payador perseguido” del episodio. Al obrar como un desaforado, copió a sus agresores con la particular coincidencia de que él es secretario de estado de Comercio, no un forajido”.

Por otra parte, Massot y Monteverde afirman que “el broche de oro llegaría de afuera, desde Georgetown y Harvard, donde una hiriente Cristina Fernández no dejó tontería por decir y error por cometer”. Algunas de sus declaraciones que hizo en Harvard fueron: “ En Argentina no hay ningún cepo cambiario" ; en cuanto a la reforma constitucional dijo que "no es competencia de esta Presidenta una reforma constitucional" y se enojó con un joven por "repetir lo que dicen dos o tres periodistas" de medios argentinos; aseguró que no sabe lo que hará luego de que termine su mandato en el 2015; acerca del aumento de su patrimonio personal dijo que "puedo dar cuenta de todos y cada uno de mis bienes y lo he hecho a través de pericias judiciales. Tengo una determinada posición económica al trabajar toda mi vida. He sido una exitosa abogada". Por último, habló de la nueva Ley de Medios para evitar el surgimiento de monopolios en el país y contestó a un alumno sobre su dialogo con la prensa argentina: ¿A vos te parece que si la gente no hablara conmigo hubiera sacado el 54 por ciento de los votos?.

Pero ese día también hizo una comparación muy emblemática que no la favoreció mucho.  Fue  cuando comparó a Harvard con La Matanza, en desmedro de esta última. “Chicos, estamos en Harvard, por favor, esas cosas son para La Matanza”, dijo la mandataria cuando algunos de los alumnos que la escuchaban la silbaron por unos segundos.

Por su parte, el rector de la Universidad de La Matanza, Daniel Martínez, dijo que estaba “muy dolido” por lo sucedido y agregó que “la gente que vive en La Matanza tiene problemas económicos y para acceder a la Universidad. Pero eso no quiere decir que los que vivimos en La Matanza seamos una subcultura en la provincia de Buenos Aires”.

“Ella que se vive jactando de sus blasones nacionales y populares tuvo una suerte de brote oligárquico. Acostumbrada al festejo continuo de sus ministros y al de los auditorios complacientes de los cuales se rodea, cuando jugó de visitante quedó expuesta y salió mal parada”, se aseguró en el informe.

Las primeras encuestas conocidas dan cuenta de cuánto sigue cayendo su imagen y, sobre todo, cuánto ha disminuido desde aquellos topes verdaderamente espectaculares a los que había llegado un año atrás, poco tiempo antes de substanciarse las elecciones que la catapultaron a la Casa Rosada con 54 % de los votos. Semejante deterioro no ha sido producto de la inteligencia de sus opugnadores sino de su propia desmesura. Nada, como no fuese su carácter, hacía prever en octubre del año pasado que, transcurridos doce meses desde el fenomenal triunfo obtenido en las urnas, su administración iba a encontrarse en este estado.

Según la encuesta realizada por Management & Fit la desaprobación de Cristina K subió por cuarto mes consecutivo y ahora es de 60,6%, es decir, 10 puntos más respecto de junio pasado. Esto, además, es el doble de lo que tenía hace exactamente un año.

Tras ser reelecta, la mandataria profundizó sus políticas intervencionistas e impuso fuertes restricciones a la importación de bienes, aparte de decretar la prohibición del ahorro en dólares. Este año, la economía argentina ha frenado su ritmo -el gobierno rebajó al 3,8% el aumento del PIB para 2012 frente al 9,2% de 2011- en medio de una galopante inflación.

La administración kirchnerista reconoce una inflación del 10%, pero tanto el Fondo Monetario Internacional como consultoras privadas han cuestionado esta cifra, situando la inflación en más de un 20%. La situación económica, sumada a una creciente inseguridad ciudadana.

El sondeo de Management & Fit reveló que el 15% de los encuestados dijo haber participado en el “cacerolazo” y el 47% prometió que se sumaría al próximo. Sin embargo, lo más preocupante para el gobierno es que más del 70% dijo estar de acuerdo “con la forma de reclamo”.

Precisamente, la eventual segunda reelección de Cristina K ha generado un amplio rechazo. Y también el tono de los últimos discursos de la jefa de Estado argentina. “Yo, nerviosa no me voy a poner ni me van a poner”, dijo mientras se desarrollaba el cacerolazo de septiembre.

La quita de subsidios, la tragedia del tren de TBA y varios ministros cuestionados por la opinión pública hicieron que la imagen de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner baje 10 puntos, según el consultor Enrique Zuleta Puceiro.

Asimismo, hoy, miércoles 10 de octubre la CTA y la Federación Agraria (FAA) marcharán a Plaza de Mayo.

Lo que hasta ahora marca la agenda de la presidente es la “ofensiva contra Clarín —que de eso se trata— carece de antecedentes y revela hasta dónde se halla dispuesta a jugar su autoridad. Si no fuese así, no tendría sentido que —en cuanta oportunidad puede— anuncie que el 7 de diciembre se cumplirá la ley a rajatabla y el llamado monopolio quedará reducido a su mínima expresión”, afirmó el informe de Massot y Monteverde.

El gobierno  prepara su propia movilización justamente para el 10 de diciembre, aniversario también de la asunción de la presidencia. Se espera que ese día se efectivice la cancelación de la mayor parte de las licencias del grupo Clarín, ya que el 7-D será viernes y, según la teoría oficial, la aplicación del artículo 161 de la ley de medios debe hacerse precisamente el 10-D. En La Cámpora se habla de marchar a las principales empresas de Clarín, empezando por Cablevisión, además de la Plaza de Mayo.

Demás está decir que una movilización oficialista y otra opositora en el mismo día crearían condiciones óptimas para que se produzcan situaciones de violencia política.