“Si los productores recibieran precio pleno, la historia sería otra. Hoy, el lucro cesante por la intervención en los mercados de maíz es de 562 millones de dólares e impacta en los productores”, dijo.
Para tomar decisiones en el mercado maicero, hoy los productores deben tener en cuenta los siguientes factores: la cosecha de Estados Unidos, el clima Sudamericano, el área a sembrar por EEUU la próxima campaña, la demanda de China, el impacto de los fondos financieros y la paridad del dólar, los cupos locales de exportación y la apertura de los registros. Una vez considerado todo esto, además, deben tomar decisiones de cobertura considerando capturar los altos precios actuales sin perder la oportunidad de conseguir potenciales subas que podrían darse.
Todo esto en un marco donde el gobierno proyecta una cosecha de 26 millones de toneladas de maíz que, según Carlos Pouiller, el analista a cargo de abordar los mercados forrajeros en Agrotendencias 2010, son inalcanzables. Además, “si verdaderamente esperaran esa producción, ya deberían haber abierto los registros”, dijo. Y recomendó: “Estamos atravesando un momento de buenos precios y posiblemente no hemos visto el techo. Las condiciones macro son cambiantes y eso genera alta volatilidad. El clima puede jugar a favor de los precios pero en contra de los rendimientos. Debemos asegurarnos precio para poder tomar subas. Por eso es importante conocer las herramientas de mercado y trazar estrategias.
Hay un riesgo muy alto en la Argentina. El entorno institucional local es muy importante entre los factores cambiantes. Lo que hay que evitar es el efecto montaña rusa”.
El contexto
De las 2.579 millones de toneladas de granos que se consumen, el 48 % son forrajeros. De ese porcentaje, el 74 % corresponde a maíz, el 13 a cebada y el 6 % a sorgo. El dato fue aportado por Pouiller esta mañana en el Seminario Agrotendencias que realiza la Federación de Acopiadores de Cereales.
En su opinión, es justamente la demanda uno de los aspectos que signan particularmente al mercado de forrajeros y que ha llevado a una caída importante de stocks en los últimos años.
Entre los principales actores exportadores, en 2005 aparecían Estados Unidos
en primer lugar, luego Brasil y Argentina y, lejos, China. Cinco años después,
China es importador y su participación como tal se vuelve creciente. “Son 44
millones de toneladas distribuidas en un montón de países para su consumo que
tienen a China como principal motor”, apuntó.
Según el FMI, la economía mundial se recupera y tiende al crecimiento. “De todas
formas, el consumo de maíz es inmune a los vaivenes de la economía”, agregó
Pouiller.
Otros datos a considerar son el consumo mundial de carne que también crece. Hoy, el que lidera es el pollo y hacia 2020 será el cerdo. También influyen los biocombustibles: se destinan 120 millones de toneladas de maíz para etanol en Estados Unidos, y hacia los próximos años la tendencia se va a mantener.
Por su parte, se prevé una caída de la participación de Estados Unidos como proveedor mundial de maíz, lo que dejará a la Argentina un espacio para crecer. “Nuestro país está llamado a crecer en la exportación mundial de maíz”, acotó el orador.
Los datos son elocuentes. Teniendo en cuenta el ritmo de consumo de los últimos 5 años, el mundo tendría que producir 141 millones de toneladas más de granos forrajeros para mantener el equilibrio de stock – consumo hacia 2015. En el caso del maíz, serían 122 millones de toneladas más. Según Pouiller, “este es un gran desafío para la producción mundial y no es demasiado fácil que el maíz pueda recuperar este nivel de producción. Una de las formas es reemplazar lo que se usa para etanol con otra fuente alternativa”.
¿Qué factores afectan el precio del maíz?
En opinión del analista, el maíz está lejos de los demás cultivos en lo que hace a stocks. La actual relación es del 8%, la segunda más baja de los últimos años, esto asegura precios sostenidos para el cereal.
Luego está el protagonismo de los fondos especulativos, “la posición actual es la más comprada de la historia en maíz. Si bien los fondos no generan la tendencia, la aceleran”, dijo.
El otro componente es la volatilidad, que va creciendo en el mercado de
Chicago.
A su vez, Estados Unidos crece en área de maíz. Esta campaña tiene la segunda
más alta de la historia… Sin embargo, “va a tener que seguir creciendo para
mantener cierto equilibrio en el mercado”, agregó.
El otro dato a tener en cuenta indica que el maíz necesita una relación favorable de precios con respecto a la soja. La soja vale entre 2.2 a 2.4 veces lo que vale el maíz. El maíz debe estar más caro que la soja para mantener esta tendencia.
Además, es necesario considerar la fortaleza o la debilidad del dólar en relación a otras monedas. “Se ha estado devaluando con respecto a otras monedas y esto genera aumentos de precios. El tema financiero impacta en particular en el mercado de maíz”, dijo el especialista en mercados forrajeros.
Los fundamentals se encuentran alineados de manera muy favorable, pero la volatilidad creciente y la gran participación de los fondos en Chicago hacen menos previsible el comportamiento de los precios. A su vez, la especulación financiera es enorme… “¿Se llegará a limitar la participación de los fondos en los mercados de commodities?”, se preguntó Pouiller.
¿Hacia dónde vamos?
Una caída del 1.5 % del área de producción repercute mucho en el stock. En
esta campaña cae la relación entre stock consumo a lo largo de los meses. En
Estados Unidos, aumenta la producción de maíz el 1.2 % y sin embargo la relación
stock consumo se reduce a la mitad.
Argentina está proyectada, según el USDA, en 25 millones de toneladas de
producción y 17 de exportaciones. Cae un 47% el stock de maíz en Estados Unidos,
y la cebada un 71 % en la UE y un 54% en Rusia. Para que EEUU pueda mantener sus
niveles de stock debería lograr rendimientos de 10400 kg/ha o 2 millones de
hectáreas más. “Aunque se dieran ambas cosas, igual estaría por debajo del
stock”, acotó el analista.
Lo cierto es que el balance de los granos forrajeros, especialmente de maíz,
está muy expuesto a contingencias climáticas desfavorables, lo que potencia el
protagonismo de La Niña en Sudamérica. Siguiendo la tendencia, “en la Argentina
el rinde debería ser de 7200 kg/ha, pero tengamos en cuenta que no se han
superado los 6450 en años Niña”, puso de relieve Pouiller.
Perspectivas
Para la campaña que se inicia un escenario esperado es de 22.6 millones de
toneladas si continúa la tendencia, si se contempla la Niña la expectativa puede
ser de 20.2 M de ton de máxima y 16.8 M de ton de mínima. Los datos aportados
por el orador de Agrotendencias indican además que hacen falta 8500 kg/ha para
llegar a 26 millones de toneladas proyectadas por USDA. Por lo que “difícilmente
lleguemos a cumplir esas proyecciones”, dijo.
A nivel local, el analista se preguntó ¿por qué insistir con algo que no
funciona? Y mostró el impacto que han tenido las intervenciones en el mercado de
maíz en el precio al productor, que ha debido soportar en la última campaña
descuentos de 30 dólares la tonelada.
“En los últimos años tuvimos registros cerrados en la precosecha. Al tener
registros cerrados durante mucho tiempo, el país pierde oportunidades de tomar
los precios internacionales por no poder exportar”, dijo.
¿Cuanto podría valer el maíz? “Lo más sencillo es tomar el FOB y sacar
retenciones y gastos. El descuento que tiene el maíz de cosecha nueva es de 28
dólares, estamos con un lucro cesante de 562 millones de dólares (el 21 % de
pérdida) que impacta en los productores. El productor percibe 280 dólares
menos”, detalló.
“Si tomáramos el precio lleno, el maíz superaría en muchas zonas el resultado de
la soja, esto sería un gran estimulo”, apuntó.