Unificar supone un intento de atar a la dinámica nacional las elecciones distritales, lo que promueve un nivel de disciplinamiento electoral mayor, por parte del oficialismo, que el que le estaba disponible antes del adelantamiento.

Esta circunstancia es muy importante, sobre todo, en el nuevo escenario que se abre en Santa Fe, donde se espera una gran elección de Reutemann y, consecuentemente, un complejo escenario para Hermes Binner.

Sucede lo mismo en Capital, donde Elisa Carrió retrocedió dos casilleros respecto del que había avanzado al desdoblarse la elección porteña.

La derrota probable de la Coalición en el distrito porteño ahora unificado provocará una caída en el acumulado nacional de la hasta hoy segunda fuerza electoral a nivel país, caída que podría verse potenciada por la debilidad de su inserción en el frente socialista en Santa Fe y la propia unificación de la elección santafesina.

Sabiendo que el 70% de los votos coaligados proviene de Capital, Santa Fe y Córdoba, es esperable un deterioro electoral de la Coalición respecto de los resultados de 2007.

El peronismo disidente se mueve definitivamente hacia la hegemonía PRO del espacio, descolocando a Felipe Solá en el armado provincial, que recaerá probablemente en cabeza de Francisco de Narváez y proyectando a Mauricio Macri como efectivo referente nacional. ¿Resistirá Felipe este nuevo desplazamiento de su pretendida centralidad?

Falta ver qué pasa con los votos de Vilma Ripoll luego de la unificación, pero el análisis ése nos supera.

*Director de la Consultora Equis