El Gobierno volvería a convocar al diálogo a la dirigencia agropecuaria a la luz de lo que considera una prolongación en exceso del conflicto y de definiciones que se hicieron públicas ayer en el multitudinario acto de Armstrong y que a su juicio parecen devolver el pleito a su original carácter sectorial.
Será la presidenta Cristina Fernández quien a su regreso de Italia tendrá la última palabra para decidir si las organizaciones ruralistas son invitadas a retomar el diálogo que el propio Gobierno rompió tras la concentración del 25 de mayo en Rosario y que precedió al retoque sobre las retenciones móviles que anunció el jueves.
"No se puede seguir con esta dinámica. El conflicto lleva 84 días, no 20", dijo anoche a este diario la misma fuente de la Jefatura de Gabinete que dio por sentado que esta semana la Presidenta, personalmente o por medio de Alberto Fernández, reconvidaría a la dirigencia agropecuaria a retomar el diálogo. También esa misma fuente se encargó de admitir la gravedad del conflicto que ha llevado a la semiparalización de ciudades agropecuarias que en octubre pasado aportaron su voto al triunfo de Fernández de Kirchner y de comprender la encrucijada en la que se encuentran intendentes del propio oficialismo. Incluso a volver a justificar posiciones críticas como la del gobernador cordobés, Juan Schiaretti: "Si no hace lo que hizo, cuando el voto lo logró del campo, ¿cómo hace para gobernar durante lo que le resta?".
El ánimo pro dialoguista que parecería comenzar a instalarse en la Casa Rosada llevó incluso a valorar el discurso que pronunció en Armstrong, epicentro de la protesta de ayer, el presidente de la Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, considerado por el Gobierno como el más refractario al diálogo y el más proclive a definir la crisis como un conflicto político, en comparación con el que había dado en el acto de Rosario.
Obstáculo. El 25 de mayo, Buzzi dijo que los Kirchner son un "obstáculo" para el crecimiento del país y que "ganamos o ganamos" el conflicto. De esas definiciones, se tomó el Gobierno para suspender el diálogo.
Si bien ya lo había hecho periodísticamente, la aclaración de Buzzi de ayer y en el acto en Armstrong acerca de que el "obstáculo" está limitado a la política agropecuaria, mereció una valoración positiva desde la Jefatura de Gabinete. "La aclaración le resta voltaje político al conflicto y puede entenderse como un llamado al diálogo. Bienvenida sea si fue así", dijo la fuente consultada.
Puesto el conflicto, según el Gobierno, en el plano político-ideológico ("¿cuándo se habían juntado los distintos fragmentos de la oposición?", se preguntó la fuente), la movida de Néstor Kirchner de la última semana al convocar a la reafirmación del apoyo del oficialismo justicialista y no justicialista, se justifica en tanto jefe del PJ.
Pero la ronda en busca de respaldos que terminará hoy con los legisladores bonaerenses, ya tuvo su propósito, a juicio de la fuente: "De lo que se trata es de retomar el diálogo, y esa es una función de la Presidenta, no del ex Presidente".
La Voz