El frente de gobernadores fieles al gobierno de Cristina Kirchner sufrió ayer una ruptura no menor: la mayoría ratificó su disciplinamiento con la Casa Rosada tras fracasar en su negociación con los productores del agro, encomendada por Balcarce 50, mientras que el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, planteó una voz disonante al instar a "dialogar" a las partes "sin condicionamientos".

De ese modo, Schiaretti quedó muy cerca de su par de Santa Fe, Hermes Binner, que alienta un "diálogo" cada vez más lejano. Según confiaron a LA NACION fuentes oficiales, el pecado de Schiaretti y Binner, a los ojos de la Casa Rosada, fue no respaldar en forma explícita al Gobierno. Y no condenar a los ruralistas, que ayer ratificaron el paro del agro por tiempo indeterminado por la suba de las retenciones a sus exportaciones.

"Cristina Kirchner se equivocó con el discurso. Desató los cacerolazos en todo el país", comentaron allegados a Schiaretti anoche a LA NACION.

Lo más llamativo es que allegados a la Presidenta en la Casa Rosada coincidían: "Esto es apagar el fuego con nafta", decía uno de ellos.

El resto de los gobernadores K se alineó con la Presidenta en forma incondicional, pese a la presión de los productores de sus provincias. Para ello, debieron condenar la protesta del agro. Ellos fueron, entre otros, los mandatarios de Chaco, Jorge Capitanich, y de Entre Ríos, Sergio Uribarri. Ambos recibieron como premio el privilegio de sentarse a la derecha y a la izquierda, respectivamente, de Cristina Kirchner, durante el acto en la Casa Rosada en el que la Presidenta hizo su discurso contra el campo, que desató los cacerolazos generalizados. Schiaretti no fue a la Casa Rosada.

En Balcarce 50, con un profundo malestar, decían anoche que "Schiaretti ganó sus elecciones con el voto del interior y del campo", mientras que Binner, agregaban, "pertenece a la oposición y es aliado de Elisa Carrió, de la Coalición Cívica".

Scioli, en Brasil

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, en tanto, no asistió a ese acto. Pero estaba eximido de hacerlo. Se encuentra en una misión comercial en Brasil, pero sus funcionarios aclararon a LA NACION que "Scioli está alineado con el gobierno nacional". Su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y el vicegobernador Alberto Balestrini, representaron a Scioli en la Casa Rosada.

Scioli no negoció con las entidades del agro ni con productores autoconvocados, como sí lo habían hecho Capitanich, Schiaretti y Uribarri. Estos le habían ofrecido a los productores de sus provincias deponer la medida de fuerza a cambio de compensaciones al agro diferenciadas por sectores y por regiones, como anticipó LA NACION el domingo último. Esto fue analizado anoche, a última hora, entre la Presidenta, el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Martín Lousteau.

"Pero no se aplicará nada de esto si no levantan la medida de fuerza", dijeron fuentes oficiales a LA NACION.

Capitanich y Uribarri desmintieron ayer las tratativas. Pero sólo lo hicieron luego de que no tuvieron éxito en ellas por el descreimiento que los productores y ruralistas tienen en el Gobierno: le exigían a Balcarce 50 que retroceda en las retenciones para sentarse a negociar.

Se alineó con el Gobierno también el salteño Juan Manuel Urtubey. Su par de La Pampa, Oscar Mario Jorge, señaló que le elevaría una propuesta al Gobierno para interceder por los productores. El gobernador de Tucumán, José Alperovich, evaluaba ayer tomar un mismo camino intermedio entre el Gobierno y el campo, presionado en su provincia.

El gobernador socialista, Binner, se mantuvo en silencio. Pero sus allegados aseguraron que "mantiene su llamado al diálogo". En verdad, Schiaretti fue el único gobernador que redactó un comunicado oficial con 427 intendentes de Córdoba. "Se insta al gobierno nacional y a las instituciones del sector agropecuario, que se establezca de inmediato, el diálogo necesario, sin condicionamiento", señalaron.

Schiaretti y los intendentes, incluso, se animaron a plantearle a la Casa Rosada: "Queremos reafirmar el derecho que nos asiste de una mejor redistribución de los recursos federales". Su provincia y Santa Fe le transfieren a la nación más recursos por retenciones, que no son coparticipables, que lo que reciben por la misma coparticipación.

Urribarri desautorizó a Schiaretti. "Apoyo la política del gobierno nacional y las medidas que toma", dijo en un comunicado. "No tengo posturas intermedias", deslizó. "No suscribo la posición expresada por el gobernador de Córdoba", se diferenció. Así el frente de gobernadores quedó quebrado.

Por Mariano Obarrio
De la Redacción de LA NACION