Durante una conferencia, el ing. Hugo Fontanetto, habló sobre el manejo de la fertilización en maíz, realizando una introducción sobre los cambios que se registraron en la última década en los sistemas de producción de la región pampeana.
La agricultura continua provocó gran un impacto productivo y se abrieron a la producción nuevas áreas que estaban ocupadas con montes o bosques, lo que provocó un fuerte aumento en la producción nacional de granos, carne, leche y otros productos. Al no realizarse una rotación racional y nutrición de la secuencias de cultivos, se produjo un deterioro de los parámetros físicos, químicos y biológicos de los suelos, que determinó que se consuman anualmente los nutrientes almacenados, agotándose año a año.
Fontanetto explicó que el aumento de la superficie con siembra directa fue el único aspecto favorable, combinándose con una tendencia hacia dos monocultivos, trigo/soja y soja de primera. De esta manera se fue desplazando al maíz, el girasol y el sorgo. Debido a la sojización hubo menores aportes de carbono al suelo y una falta de reposición de nutrientes. En este contexto, se pueden detallar algunas realidades que ocurren en el área mencionada.
Se necesita tener al maíz como cultivo de rotación con el fin de sostener y aportar mayor cantidad de C al sistema, a través de los rastrojos, además es importante como cultivo antecesor de la soja, ya que en las dos últimas campañas se ve que los lotes de soja correspondientes al 10% de mayor producción fueron en su mayoría fertilizados, y que el cultivo antecesor fue el maíz. “Esto se debe combinar con el uso racional de fertilizantes y mezclas adecuadas a cada situación para mantener la salud del suelo y la rentabilidad del sector agropecuario”, aseguró Fontanetto en su conferencia.
La demanda de nutrientes en maíz varía proporcionalmente con los niveles de producción logrados, resultando mayores que los requeridos por el trigo, pero menores que los de la soja. La exportación de nutrientes se relaciona con el índice de cosecha nutricional, relación entre contenido en granos y los requerimientos totales.

Nitrógeno

El cultivo antecesor influye sobre la duración del período de barbecho y éste sobre los contenidos de agua edáfica y de fertilidad nitrogenada actual al momento de la siembra del maíz.
Cuando no se fertilizó con N, las producciones más altas se alcanzaron con el antecesor pastura y las menores con el sorgo y con el antecesor soja las producciones fueron intermedias, en cambio con dosis medias y altas de N, los rendimientos máximos se lograron luego de la pastura y de la soja, como consecuencia de una mayor cantidad de agua útil en el suelo al momento de la implantación del cultivo. El antecesor sorgo provocó los menores rendimientos por los más bajos contenidos de N-NO3 (nitratos) y de agua edáfica a la siembra, debido al tipo de rastrojos y del menor período de barbecho.
El número de plantas/ha tiene un efecto sobre el comportamiento del maíz y su producción en granos, ya que con las densidades subóptimas no se aprovechan al máximo los recursos disponibles, como la luz, agua y nutrientes y con las muy altas existe una competencia intraespecífica que afecta los rendimientos.

Fertilización nitrogenada

Cuando el agua no es limitante se logra un buen ajuste, pero en condiciones de secano existe una muy alta dispersión entre los datos y las recomendaciones son menos precisas. Fontanetto explicó que en la región central de Santa Fe se realizaron experiencias durante dos campañas agrícolas con el fin de evaluar las pérdidas por volatilización del Nitrógeno proveniente de diferentes fuentes de fertilizante en maíz bajo siembra directa, sobre un antecesor soja y al que se le aplicaron dos fuentes nitrogenadas al voleo: Urea y SolUAN en dosis de 80 kg/ha de N, en dos meses diferentes: octubre y noviembre, con dos condiciones de rastrojo (Bajo: 2.000 kg/ha y Alto: 6.000 kg/ha), bajo siembra directa y con un 75 % de cobertura del suelo.
Las pérdidas por volatilización fueron mayores con Urea que con solUAN y la magnitud fue máxima al tercer día de la experiencia, correspondiéndose con los mayores valores de pH en el suelo debido a la hidrólisis que sufren los fertilizantes en el suelo luego de ser aplicados, ocurriendo lo mismo a partir del segundo o tercer día de la aplicación del fertilizante. Por el contrario, en el mes de noviembre las pérdidas fueron mayores que en octubre, asociándose con registros térmicos más altos y mayores velocidades promedio de los vientos.
Para la evaluación de fuentes de N, se realizó un ensayo en el que se evaluaron tres fuentes nitrogenadas: urea (46 % de N), SolUAN (32 % de N) y SolUAN Plus (32 % de N y 2,6 % de S, que se completó a S10 con el agregado de yeso disuelto en agua) aplicadas al voleo e incorporadas al suelo en dosis de 80 kg/ha de N y un tratamiento testigo sin fertilizantes. De esta manera, todos los productos produjeron mayores rendimientos que el testigo, demostrando las altas necesidades de N que tiene el maíz y que no pueden ser satisfechas con los aportes del suelo. En promedio, todos los fertilizantes provocaron mayores rendimientos al ser incorporados que al aplicarse al voleo o chorreados sobre el suelo.

Fósforo

Fontanetto explicó que en la Región Pampeana Argentina, se determinaron áreas deficientes en P disponible como el sudeste de Buenos Aires, Entre Ríos y el área central de Santa Fe.
En los últimos años, se ha observado una disminución importante en la disponibilidad de P en áreas originalmente bien provistas del norte y oeste de Buenos Aires, centro y sur de Santa Fe, sudeste de Córdoba y este de La Pampa. “Esta disminución de los niveles de P disponible se debió principalmente al desbalance ocurrido entre extracción de P por la producción de granos y la escasa reposición efectuada vía aplicación de fertilizantes”, aseguró y explicó que los niveles críticos de P extractable (0-20 cm, Bray I) en el suelo varían entre 16-20 ppm y se recomienda aplicarlo antes o al momento de la siembra del maíz.
Con respecto al Azufre, Fontanetto señaló que todavía no está claro cuáles son los niveles críticos de S-SO4 en el suelo, ya que con niveles de 14-18 ppm a la siembra a veces se encuentra respuesta al agregado de fertilizantes azufrados, debiéndose a que la fracción S-SO4 representa sólo el 2 a 3% del S total del suelo y todavía no hay información acerca de valores de reposición de S-SO4 de la solución del suelo. “Lo que más relación tiene con las respuestas a la fertilización azufrada son los niveles de materia orgánica del suelo, detectándose respuestas en el 90% de los casos en situaciones de valores menores a 2,5% de MO”, señaló Fontanetto.

Las producciones altas y sustentables de maíz necesitan como mínimo dosis de P de 20 kg/ha y de S de 12a 24 kg/ha.

Calcio

Además del N, el P y el S, debido a la intensificación del uso del suelo, se podrían anexar otras restricciones como el calcio, ya que constituye una base y es componente del complejo de intercambio catiónico, muy importante en lo referente a su función sobre los aspectos físicos y químicos del suelo.
Se realizó una experiencia para evaluar como nutrientes el efecto de diferentes niveles de un compuesto cálcico-magnésico, luego de una corrección básica con N y P, sobre la producción de maíz.
Las experiencias se realizaron en las localidades de La Pelada (Dpto. Las Colonias) y Bernardo de Irigoyen (Dpto. San Jerónimo), sobre las series de suelo Esperanza y Clason, respectivamente y bajo un sistema de producción de agricultura continua. El producto utilizado para mejorar la disponibilidad del Ca fue Granucal, que es un material granulado con 51% de carbonato de calcio (CO3Ca) y 37% de carbonato de magnesio (CO3Mg), equivalente a una concentración de 20,5% de Ca y a 10,7% de Mg. Los tratamientos con Granucal fueron: 0 kg/ha, 150 kg/ha (Ca: 31kg), 300 kg/ha (Ca: 62kg), 450 kg/ha (Ca: 93kg) y 600 kg/ha (Ca: 123kg). En La Pelada el híbrido utilizado fue Dekalb 757 y en Bernardo de Irigoyen AX-884.

Los dos establecimientos estaban medianamente provistos de materia orgánica y de N asimilable, pero los valores del P extractable fueron altos. El S fue considerado cercano al nivel crítico de 10 ppm. Con respecto a los cationes, se utilizó como referencia el concepto de Graham (1959) citado por Mc Lean (1977) quien establece como satisfactorios para el Ca, el Mg y el K valores de 75%, 10% y 2,5-5%, respectivamente del valor total.
De resta manera, los resultados obtenidos fueron que en La Pelada los porcentajes de saturación para el Ca, el Mg y el K fueron 54,7%, 11,3% y 13%, respectivamente, mientras que en Bernardo de Irigoyen fueron de 74%, 12,7% y 12,7%. Se puede determinar que el Ca fue inferior al valor de referencia mientras que el Mg fue ligeramente superior y el K superó con amplitud la proporción deseable, corroborando la abundancia de este elemento en la mayoría de los suelos de la provincia de Santa Fe.
Además, en La Pelada el pH fue 5,4 mientras que en B. de Irigoyen el mismo fue ligeramente ácido y normal para la mayoría de los horizontes superficiales de los suelos del centro de la provincia de Santa Fe. En B. de Irigoyen todos los tratamientos fueron distintos del testigo, lográndose la mayor diferencia con 450 kg/ha de Granucal. Los tratamientos con S difirieron del testigo pero fueron similares entre sí, indicando que el S contribuyó a la mayor producción de maíz pero no hubo diferencias entre las fuentes, en La Pelada los tratamientos superaron al testigo, aunque en la mayoría de los casos con incrementos entre 700 y 900 kg/ha.
De esta manera, Fontanetto explicó que los aumentos en la producción de maíz podrían atribuirse a una rápida provisión de Ca soluble a la solución del suelo y mejorando así la oferta natural del complejo de intercambio.

Zinc

El maíz es sensible a las deficiencias de Zinc, especialmente en los ambientes que tienen historia de agregado de P, dado el antagonismo P-Zn que se presenta en el suelo. En sistemas de producción de maíz en siembra directa con alto nivel tecnológico, se pueden ver deficiencias de otros nutrientes y obtener respuestas a su aplicación como fertilizantes, tal como es el agregado del micronutriente Zn.
Por otro lado, hay condiciones ambientales como bajas temperaturas de suelo o días nublados que pueden inducir la deficiencia de Zn, sobre todo en estadios tempranos del cultivo. Es importante realizar un adecuado ajuste en el agregado de los principales nutrientes determinantes de rendimiento en estos sistemas (Nitrógeno, Fósforo y Azufre) y la nutrición del suelo para analizar los resultados.

Beneficio Económico

Para aportar la mayor cantidad de rastrojos posible al suelo lo más efectivo es implementar secuencias donde el maíz tenga más protagonismo y un mayor y más racional uso de los fertilizantes, ya que está demostrado el alto retorno económico de la fertilización. Las combinaciones de N, P y S son rentables y de mayor margen bruto que la del tratamiento testigo sin fertilización. Además, es necesario acotar que las mezclas que contienen P37 y S25 dejarán un efecto residual sobre el cultivo que le sigue al maíz en la rotación.
Para un manejo eficiente de la fertilización del maíz deben tenerse en cuenta aspectos de manejo del cultivo como antecesor y densidad de plantación. Así, la fertilización nitrogenada debe considerar la oferta de N disponible para el cultivo y el rendimiento.
Por otro lado, Fontanetto aseguró que las pérdidas de N por volatilización en aplicaciones al voleo de postemergencia, son diferentes de acuerdo a la fuente nitrogenada y la cantidad de rastrojo en superficie. Para el manejo de la nutrición fosforada hay que tener en cuenta los niveles de P extractable del suelo a la siembra y las dosis más eficientes se encuentran entre 15-20 kg/ha de P aplicado.
Con respecto a las deficiencias de azufre son frecuentes en suelos con mucha historia agrícola, que contienen poca materia orgánica, con texturas arenosas y con fertilizaciones que no contemplaban el agregado de S. Las recomendaciones para fertilizaciones con S son más aleatorias debido a que la mayor parte del S en el suelo se encuentra bajo formas orgánicas.
Por último, Fontanetto destacó que la oferta de P limita la expresión de la respuesta al agregado de S para el maíz. Además, empiezan a manifestarse en ciertas áreas respuestas al agregado de Ca, debido a la gran remoción efectuada por los cultivos en los últimos cincuenta años.

Por Santiago Rivas – Agrositio.com