La soja, que hoy es el cultivo más importante de la Argentina, no siempre fue reconocida en la historia de la agricultura del país. Antes de la década del setenta fue muy poco conocida, pero luego su siembra fue creciendo paulatinamente hasta llegar en la actualidad a ocupar 16,1 millones de hectáreas en casi todo el ámbito del país.
Hubo dos hechos muy significativos para que ello ocurriera. En los 90 la introducción de la siembra directa (aplicación del grano sobre el suelo sin necesidad de removerlo) junto con la aparición en el mercado de la soja transgénica RR, permitieron formar un paquete tecnológico que bajó significativamente los costos de producción. La soja pasó a ser un cultivo "barato". Después fueron mejorando los precios internacionales - mayor demanda de harina proteica para alimento y un complejo aceitero que creció en el país y en el mundo- hicieron que el mundo comenzara a mirar con mejores ojos a esta oleaginosa y nuestro país no dejó escapar la oportunidad.
En la última campaña se lograron 40 millones de toneladas, un récord de producción, y para ésta ya se habla de que llegará a otro récord del orden de los 44 millones de toneladas. Más del 95% se exporta en forma de porotos, harinas proteicas y aceites.
Se suma a ello la competitividad que logró la agricultura argentina; los avances del productor argentino, junto con el paquete tecnológico que fue mejorando campaña tras campaña, hicieron que la Argentina pasara ser uno de los países más competitivos del mundo en relación a su agricultura.
A la soja la ayudó más el hecho de ser un cultivo económico, ampliamente demandado en el mundo y con precios altamente rentables, del orden de los $ 600 por tonelada y su expansión parece no detenerse. De hecho desplazó a otros cultivos y fue la principal causa de que la ganadería se fuera corriendo hacia el Norte como consecuencia de su avance arrollador.
No obstante, se afirma que hay peligro de que se transforme en un monocultivo y esto sería una mala señal para los suelos. Se necesita su rotación con otros cultivos, el maíz, por ejemplo, como ayuda para el sistema productivo. De cualquier manera se considera que prevalecerán en el tiempo las buenas prácticas agronómicas y la soja no se detendrá. De hecho tiene buena capacidad de adaptación a distintos climas y lugares. En el país se siembra desde el Norte prácticamente hasta Bahía Blanca y hoy la Argentina es en la actualidad el primer exportador mundial de aceite y de harina de soja. Nuestro país, junto con Brasil, constituye el núcleo sojero más importante del mundo. Ambos superan en producción a Estados Unidos.
El INTA destaca que el incremento del área cultivada y que los aumentos de la productividad se debieron a la utilización de variedades adaptadas a los distintos ambientes ecológicos, que, unidos a la adecuada fecha de siembra, permitieron el incesante crecimiento de la producción.