Estoy vinculado a Crea desde 1978, cuando ingresé al Crea Lapachos. Mi interés era tener contacto con productores agropecuarios del Norte, de los cuales pudiera aprender a trabajar el campo.
Mi profesión es la de Licenciado en Administración de Empresas y mi
experiencia laboral anterior era en oficinas en Buenos Aires mientras estudiaba
y luego durante 6 años en el área de programación y control de la Dirección de
Campo del Ingenio Ledesma en Jujuy. Tampoco tenía una vinculación anterior con
el campo.
Fue una experiencia muy interesante, ya que el asesor, en sus visitas me enseñó a regular arados, rastras, sembradoras, fumigadoras, a seleccionar semillas, variedades, que agroquímicos y cuando usarlos. Como verán empezamos de cero.
Las reuniones de grupo me fueron mostrando un grupo de amigos. Muchos de ellos cañeros, tabacaleros, ganaderos, que hacían algo de poroto y maíz. Teníamos en común que éramos productores agropecuarios ya que nosotros estábamos construyendo un campo agrícola de secano (porotos-maíz-sorgos) y ganadería. Fue muy positivo para mí esta época ya que me introduje en el negocio agropecuario con un grupo de gente que vivía del campo y tomaba la actividad, no solo como un negocio, sino como un medio de vida. Por otro lado, lo que nosotros podíamos aportar al grupo fueron los distintos sistemas de incorporación de tierras a la producción que estábamos implementando, además de ser una novedad para el grupo ya que la zona era nueva en desarrollo.
Con el crecimiento de nuestra zona de producción, también fue creciendo la necesidad de formar un grupo Crea que tratara más específicamente los temas comunes de esta nueva área, lo que motivó la creación del Crea Juramento, al cual nos integramos. Unos de los temas que aparecieron en esos momentos fueron el intercambio sistematizado de información y la necesidad de una gestión empresaria comparada. Con esa necesidad, buscamos un asesor que reuniera ese perfil y lo contratamos al ing. Enrique Sol.
En 1994 dejamos el Crea al que nos reincorporamos hace dos años. Durante 10 años participamos del grupo Lajitas, del que aún somos socios y del que participamos activamente. El motivo por el cuál pedimos volver al Crea fue la necesidad de formar parte de un grupo que no sólo tratara temas técnicos sino empresariales. Una de las cosas que más nos sorprendió al volver a tomar contacto con Crea fue la gran oferta de capacitación empresaria y de desarrollo personal que estaba ofreciendo AACREA a los miembros. Esto lo valoramos como un plus muy importante a los ya nos ofrece el grupo.
Como conclusión de estos años que tenemos en Crea, podemos decir que lo que más valoramos es la riqueza que se nos ofrece en el intercambio de información en un ambiente de generosa apertura y mutua confianza. Cada reunión de grupo es un caso empresario a analizar, con todo lo enriquecedor que eso significa. Aunque es parte de la filosofía Crea que en las reuniones se da y se recibe, mi experiencia es que se recibe mucho más que lo se da. Y esto es porque son sumamente enriquecedores los aportes que van dando a las reuniones los distintos miembros del grupo.
Javier Elizalde - Miembro del CREA Juramento
La verdad, es que, cuando Fernando Canosa, pidiéndome que hablara hoy, sobre mis años como miembro Crea, me sorprendió tomar conciencia de ser uno de los antiguo, de mi zona más antiguos, sino el más antiguo, de mi zona.
Tengo un campo en Mercedes, centro de la Provincia de Corrientes, donde hago cría e invernada, con ciclo completo, y ovinos para lana y carne. Ingresé al Movimiento, en el Crea Curuzú Cuatiá, en el año 1972.
Poniéndome a pensar, y mirando hacia atrás, recuerdo con cariño y respeto a la gente que, hoy ya no está, y que fueron el espejo adonde yo miraba; pilares del grupo, no solo por ser miembros fundadores, sino también, y por sobre todo, por sus conocimientos, su inestimable experiencia, su dedicación al grupo y al movimiento: Don Tito Labarthe y Néstor Arzuaga, ya fallecidos, y Charles Roteta y Rugo Arzuaga, hoy retirados de sus actividades.
Los jóvenes del grupo, en ese entonces, les decíamos "Los tordillos”, por sus cabezas blancas, y a los que les teníamos un respeto reverencial; a los que no se les discutía, y se aceptaban sus opiniones como verdad absoluta. Por supuesto, eran los que se sentaban siempre adelante, y seguro que en los sillones más cómodos; nosotros, la peonada, quietos y en silencio, atrás. Hoy, tomo conciencia, que empiezo a ser yo, el tordillo.
¿Qué me brindó CREA, en todos estos años? Seguro que mucho, tanto a mi formación como hombre y persona de bien, enseñándome a brindar mi experiencia, y a aceptar con humildad las críticas y sugerencias de los demás; como conocimientos técnicos que me ayudaron en el desarrollo y manejo de los campos que me tocaron administrar. Pero, fundamentalmente, hay cosas puntuales que quiero resaltar, y que creo que son lo más importante que uno adquiere:
En primer lugar, la camaradería del grupo de amigos, que están para ayudar a que uno vea más allá, de lo que podría hacerlo solo; el sentirse acompañado y respaldado, por la opinión de gente que está en la misma cosa, con los mismos problemas, a lo mejor ya resueltos, o no.
La posibilidad de conocer qué se está haciendo, y cómo, en la zona, o en otras zonas, y poder adoptar la tecnología inmediatamente; de lo contrario, cuesta saber qué pasa alrededor, y uno mira lo que hace el vecino, y piensa, ¿qué estará inventando este loco?
Me acuerdo de mis comienzos, hace más de treinta años, cosas como estacionar el servicio, hacer tacto, los servicios de otoño, más tarde, el destete precoz y tactos de anestro, etcétera; fueron cosas, estoy seguro, que al pertenecer al grupo hizo que las tomáramos al vuelo, y como una droga, buscando siempre más.
Creo, sinceramente, que solo en mi campo, encerrado en mis cosas, las hubiera adoptado, pero seguro que mucho después, o como tantos.
Pasar de cargas de 0.40 a 0.80, o más, hoy; de preñeces del 60%, en el mejor de los casos, de pérdidas de terneros de 15 - 18%, a más de 90% de preñez y mermas de no más del 6-7%; de producir 30 kg de carne/ha/año, a 90 kg, con cría, en nuestra zona, desde hace ya varios años, son el fruto de los conocimientos, a los que recién me, refería.
CREA capacita, abre la mente; nos enseña a fijarnos metas, y a cumplirlas, y
de inmediato, como un vicio, continuar la búsqueda de algo nuevo, que nos
permita avanzar.
Nos enseña a ordenarnos, a registrar datos, a superarnos permanentemente y
tratar de ser mejores, prolijos, eficientes.
Hace poco más de cinco años, tomé la decisión de dejar de trabajar en relación de dependencia, para dedicar mi tiempo a mis cosas, pensando que era mi turno del descanso; por supuesto, al muy poco tiempo estaba de nuevo en el grupo. Evidentemente, está en mí, el virus, y la necesidad de todo lo que me brindó CREA, en todos estos años.
Carlos Pietrantueno - Crea Curuzú Cuatiá