Manuel Mora y Araujo brindó un panorama para entender la situación Argentina actual y la necesidad de una mayor integración social para poder salir de la dificultad crónica que tiene el país para crecer. Haciendo un diagnóstico sobre cual es la causa de nuestros problemas, explicó que no es la política, ya que pasamos por todas las ideologías, partidos y gobiernos militares y los problemas siguen existiendo, al gente ve que ya vio todo y quiere ver algo nuevo y si funciona, que dure.

El problema según Mora y Araujo, está en la sociedad, que durante un siglo fue una sociedad de clase media, con mucha movilidad y en los últimos diez a quince años eso cambió debido al aumento de la pobreza. Frente a esta nueva situación hizo un nuevo enfoque basado en el conocimiento de la gente y sus capacidades competitivas, dividiéndolos en muy competitivos, medio competitivos y poco o nada competitivos, encontrando en este aspecto una distribución más desigual que la de la riqueza, por lo que hay que distribuir el conocimiento antes que la riqueza, es un recurso muy crítico.
Entre los más competitivos, que alcanzan a un tercio de la población, los jóvenes ponen primero su proyecto personal frente al del país, por lo que si no pueden vivir bien aquí se van a otro lado.

El sector medio alcanza otro tercio, pretendiendo una mejor calidad de vida, aunque viven como pueden, tienen una baja productividad.
Si bien históricamente Argentina tuvo entre un 10 y un 12% de pobres, en los noventa este nivel creció muchísimo, alcanzando su pico con la crisis del 2001/2, así hay un 189% de nuevos pobres y un 15% de marginales, que en su mayoría no están calificados para incorporarse al mercado de trabajo sin ayuda y un 30% está perdido porque los problemas de nutrición en la niñez y la falta total de educación llevaron a que no tengan capacidad de adaptarse al mercado laboral. Este grupo representa un 10% e la población, que deberá ser subsidiado de por vida.

El tercio más productivo y competitivo subsidia a los otros, mientras que el sector medio está sobrecompensado, produce poco y está subsidiado, con transporte, universidades, etc., ya que el pobre no va a la universidad y el rico va a universidad privada.
Este eje en la competitividad es consecuencia del cambio ocurrido en los años noventa, en donde apareció la globalización, de la cual ningún país puede quedar afuera y en la cual el conocimiento pasó a ser un recurso más decisivo que el dinero.

Si bien no se puede buscar la utopía de que todos tengan igual nivel de riqueza, se debe ayudar desde todos los sectores a los que menos tienen, tanto desde el gobierno como las personas, empresas, etc.
La mayoría de los dirigentes políticos y sindicales vienen del sector mndio, por lo que generalmente el país es más sensible a las demandas del mismo, ya que está más organizado y representado. Sin embargo en países como Chile, Brasil y Uruguay, parte de la dirigencia sale de los sectores más competitivos. Como antes en nuestro país la diferencia entre el sector más competitivo y el medio era muy chica, no se notaba la diferencia, pero ahora sí.
De todas maneras el desafío es hacer algo por el 30% que están abajo, son argentinos, a los que hay que generarles un plan de capacitación y darles los medios para insertarse y ser competitivos.
Mirando al sector agropecuario tiene un problema de falta de dirigencia capaz de comprometerse con el destino del país, hay poca actitud de diálogo y desarrollar proyectos comunes con el sector político.

Por Santiago Rivas - Exclusivo Agrositio.com