El economista Javier González Fraga disertó durante el XXIV Congreso Regional CREA Sur de Santa Fe sobre la sustentabilidad de la economía argentina, comenzando por criticar a quienes han siempre dado recomendaciones sobre la Argentina desde un punto de vista cómodo, con resultados que están a la vista, debiendo reconocer la clase alta que estuvo en el error por los últimos treinta años y que ahora debe tener más participación en la dirigencia, no solo repartiendo algo de lo que gana, tomando una de las premisas del congreso, que es esta Argentina contradictoria, con indicadores económicos alentadores y por otro indicadores sociales intolerables.
El PBI y su crecimiento
El crecimiento récord del PBI, con más del 40% desde el 2002, es más que un rebote, ya que es el máximo crecimiento en 50 años. Luego de la crisis el motor del crecimiento fue la sustitución de importaciones, seguido en 2003 por las exportaciones y ahora son el consumo (80% del PBI) y la inversión. Este consumo hoy debe integrarse y no oponerse a las exportaciones como sucede en el tema de las carnes. En cuanto a la inversión, esta es mayor en equipos durables y construcción, mientras que falta en algunos sectores estratégicos, como la infraestructura y la producción de materias primas industriales (plásticos, papel y metales); además, si bien prevalecen las empresas internacionales, las que más invierten son las PyMES, ya que no consultan con economistas para decidir sus inversiones sino que lo hacen en base a lo que ven que pasa en el país y sus resultados económicos. Según analiza González Fraga, el nivel de inversiones es el mayor de los últimos 30 años, mientras las importaciones crecen y de las empresas que cotizan en bolsa, todas disminuyeron sus pérdidas y todos los sectores ganan más. Mientras en 2000 las ganancias de las empresas que cotizan en bolsa fueron de 2267 millones de dólares y las pérdidas de 716 millones, en 2005 las ganancias fueron de 12679 millones y las pérdidas de 61 millones.
Todo esto se debe al superávit fiscal y al superávit general, porque
permiten mantener el tipo de cambio artificialmente y las tasas de interés
bajas, al no ir a pedir prestado a los bancos. Con estas tasas de interés bajas
la gente prefiere invertir antes de poner la plata en los bancos. Este
superávit fiscal es sólido, a pesar de que bajó del 4,6% al 3%, a lo que se
suma el hecho de haber renegociado la deuda, con lo que ese 3% alcanza para
cubrir los intereses que hay que pagar. Este superávit estuvo sostenido por el
impuesto a las ganancias, que se duplicó en recaudación, y las retenciones. El
saldo comercial es suficiente para lograr la meta de recuperar reservas.
Si bien el motor de la economía es el sector agropecuario, González Fraga
explicó que hay un mayor dinamismo en las exportaciones de manufacturas de
origen industrial.
La Inflación
La pobreza no depende de la inflación, por eso en los "90 con estabilidad y
deflación, hubo un mayor aumento de la pobreza, los pobres dependen de que haya
efectivo, los países que tuvieron devaluaciones como la nuestra debieron
esperar más de 6 años para que la inflación sea inferior al 10% y si se mide
la inflación en relación a lo que se devaluó la moneda, Argentina es el que
menos inflación tuvo de estos países.
Además, en la historia argentina, nunca hubo inflación alta cuando hubo
superávit fiscal, altas reservas y economía abierta, sino que ocurrió cuando
estos indicadores eran negativos.
González Fraga afirmó que lo asustan tanto las recetas del FMI y de algunos
economistas sobre bajar el tipo de cambio a 2,20 y subir las tasas de interés
como los controles de precios por parte del gobierno, agregando que si se ponen
objetivos antiinflacionarios se desalienta la inversión en los sectores
productivos, mientras que el sector más bajo es más flexible a la suba de
productos como la carne.
Perspectivas
Según González Fraga en esta nota de Agrositio, el crecimiento del país
seguirá en el 2007, aunque cayendo un poco, con una inflación del 11% debido a
los controles, ya que sino sería del 13%. La liquidez irá atenuándose, el
dólar bajará un poco pero seguirá por encima de los 3 pesos y las subas
salariales continuarán.
Sus propuestas son animarse a invertir en proyectos, aunque sean menos
rentables, a endeudarse a tazas razonables y plazos largos, a exportar e
importar y a formalizar el negocio, ya que el negocio en cierto lleva a cierta
volatilidad y que el gobierno maneje mal el gasto público no es una excusa para
no pagar impuestos.
Los riesgos son el problema energético que limita el crecimiento, el
intervencionismo, que ahuyenta el capital privado, un desborde de la inflación
por encima del 15%, el fin del superávit fiscal por un excesivo aumento del
gasto y que la crisis financiera internacional no repercuta negativamente en
Brasil. El problema energético podría solucionarse con tarifas más altas,
para bajar el consumo. No es necesario que lleguen a tarifas internacionales,
pero actualmente el estado subsidia en 4500 millones a las empresas para que
mantengan bajas las tarifas, lo cual ayuda a la clase alta, que paga menos
proporcionalmente.
En 28 de los últimos 40 años hubo políticas que impulsaron el atraso
cambiario y del salario, altas tasas de interés que favorecieron la
especulación, control del gasto público y desmantelamiento del estado. Estas
políticas, implementadas para bajar la inflación, solo lograron generar
euforias financieras, colapso de la actividad productiva, crisis cambiarias y
fiscales, y más pobreza.
Ahora, lo bueno es que después de 4 años de crecimiento no tenemos una crisis
a la vista y si seguimos así hasta el 2007, llegaríamos a un 52% de
crecimiento, hace 100 años que no crecemos cinco años seguidos, el principal
problema ahora es la pobreza y la desigualdad social, peor es importante que la
caída en al volatilidad nos permita hablar de la pobreza y no del valor del
dólar y otros temas económicos. Es importante entender que la teoría solo
económica es incompleta, sino que hay que ver las cosas globalmente, de esa
forma se pueden entender desvíos como las retenciones y controles de precios.
El problema es evitar las actitudes populistas, que concentran el poder, además
hay torpeza en estas actitudes, porque si el gobierno tiene mayoría para votar
los superpoderes y cambiar el presupuesto, porqué no usan esa mayoría para
votar el presupuesto que quieren cuando deben hacerlo.
Por Santiago Rivas - Exclusivo Agrositio.com