El lema del congreso de AAPRESID de este año ("Tiempo de impulsar los cambios") se hizo carne desde el mismo acto inaugural. Allí, como nunca antes en un evento de tanta trascendencia para el sector, el presidente de la entidad anfitriona, Jorge Romagnoli, compartió el escenario con Germán Weiss, el titular de la otra gran entidad técnico-empresaria del agro argentino. Juntos, rubricaron la idea de que la cadena está en un momento en el que debe consolidar todo lo que avanzó en los últimos años, para tomar un renovado y poderoso impulso.

"Momentum" fue el título del XIV congreso, que finalizó ayer. Esa denominación intenta responder a la pregunta sobre cuál es el estadío en el que está hoy la agricultura argentina. En AAPRESID, contestan que existen tres fases en un proceso de cambio cultural: la etapa de la resistencia al cambio, la disposición al cambio y, finalmente, el "momentum" del cambio mismo. Hoy, la entidad sostiene que, tras superar las etapas de adopción de cambios a grandes velocidades (siembra directa, biotecnología, red de conocimientos) y constituir una importante masa crítica de gente que trabaja en esa línea, la agricultura argentina está frente a la oportunidad de ser verdaderamente sustentable y aún más productiva.

El tema es que, consideran en AAPRESID, el "momentum" para inclinar definitivamente la balanza no durará para siempre. Y ese tiempo es hoy. Por eso, afirman, la agricultura argentina está en un instante crucial.

Para avanzar, y no retroceder, el congreso se armó con una batería creciente de temas técnicos, que apoyan el desarrollo de la productividad, pero también con los cada vez más amplios "más allá de los rastrojos".

Uno de los desafíos que muchos se plantearon es que el sector pueda generar un mensaje fuerte hacia el resto de la sociedad, que esclarezca, por ejemplo, de dónde vienen los alimentos que la gente compra sin mucha conciencia de ello en supermercados y almacenes.

Romagnoli, en el acto de apertura, fue claro: indicó que el sector debe tener un mensaje convincente para demostrar que, si a la Argentina le va mal, no es por lo que hace bien (como la agricultura, impulsada por una cadena pujante a la que se critica desde distintas órbitas, incluso la oficial), sino por lo que hace mal.

El titular de AAPRESID trazó, desde su discurso, un objetivo ambicioso, "transformar a la Argentina sin tomar el poder". El desafío, dijo, es alimentar a la humanidad a través de una agricultura cada vez más eficiente y sustentable. Y el camino, consideró, pasa por un nuevo paradigma: el de ganar-ganar. Un esquema en el cual la generación de riqueza incluya su llegada, en forma apropiada, a toda la sociedad.

Weiss, de AACREA, conformó con su presencia un combo poderoso. Dijo que la entidad que preside apoya las ideas superadoras que hacen falta para mejorar el país. "Es posible", dijo convencido. Para eso, consideró Romagnoli, hay que dejar de lado de una vez el falso y perverso enfrentamiento entre el campo y la ciudad.

¿Cómo hacerlo? ¿Cómo articular un mensaje potente en ese sentido? Dos referentes, Gustavo Grobocopatel y Víctor Trucco, coincidieron en que hacen falta líderes que puedan trascender con un mensaje poderoso.

En esa línea, Sara Horowitz, una experta en negociación de la UBA, ayudó a pensar algunos conceptos claves. Por ejemplo, indicó que la misión de un líder podrá cumplirse si logra construir una cultura de confianza, teniendo objetivos de largo plazo, y desarrollando virtudes, en lugar de hablar de valores.

Hoy, no parece haber una cultura de confianza entre representantes del sector y otros sectores, o el gobierno. Tampoco se definen objetivos comunes de largo plazo. Por ejemplo, satisfacer la creciente demanda mundial de proteínas, tal como las explicó el especialistas estadounidense Steve Sonka en su concurrida disertación en el salón principal de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Miguel Lucero, director científico de Bioceres, reclamó que se le dé más cabida al sistema científico, que se lo ensamble al sistema productivo. Pero, al mismo tiempo, y en línea con la preocupación que atravesó el Congreso por pensar más allá del agro, dijo que éste tiene que tener en cuenta al ser humano, a las personas, a quienes debe servir. A ese foco apuntó también Oscar Alvarado, el titular de El Tejar, quien indicó que el objetivo de las empresas deben ser las personas, y que los negocios deben ser un instrumento para que ellas puedan desarrollarse como tales.

En cuanto a a los negocios, Sonka planteó un escenario de incremento del consumo mundial de proteínas que realmente impulsa las posibilidades de la producción en la Argentina. Dijo que, en base a cifras de diversos organismos internacionales, para el año 2.025, comparándolo con el 2.000, la producción de bovinos podría crecer 44%, la de cerdos 80%, la de pollos 120% y la de soja para consumo humano 40%. En un escenario más pesimista, con un crecimiento de la economía mundial más acotado, esos guarismos podrían reducirse a la mitad, pero sería igualmente inspiradores. Y el estadounidense indicó que básicamente el Cono Sur de América serían la región que abastecería ese crecimiento en la demanda.

Allí hay una enorme oportunidad para la Argentina. La clave está en si el país aprovecha su "momentum" y responde a los estímulos globales, haciéndolo de forma ambiental y socialmente responsable, como indicó Roberto Peiretti, de AAPRESID.

Peiretti manifestó que, para alimentar a la creciente población mundial en las próximas décadas no será suficiente el aumento de la productividad que puedan tener las tierras que hoy se cultivan, sino que hará falta, además, una expansión de la frontera agropecuaria. "Eso debe ser hecho con seriedad", reclamó. Y mostró ejemplos del Norte argentino en los cuales se pusieron en producción tierras vía un esquema sustentable y mejorador.

La Argentina está frente a una gran oportunidad. Ese convencimiento, que atravesó todo el congreso, tuvo su correlato en una enorme batería de conferencistas nacionales e internacionales que desparramaron sus conocimientos para aumentar la producción. "Es tiempo de impulsar los cambios", reclamó Romagnoli, para que el tren no pase de largo.

El gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid, indicó, en su discurso inaugural, que la Argentina tiene hoy mejores rindes agrícolas, una producción más sustentable ambientalmente, y una economía que abrevó de esos avances. Ahora, sostuvo, el desafío es consolidarlo y expandirlo. "El que no lo entiende —dijo— se equivoca tanto como el que cree que un grano de soja es un simple producto de la naturaleza".