Este nivel de producción estimado para el 2006 de 53,4 millones de toneladas debe principalmente al aumento de la producción que se registra en Brasil y China. Mientras que en otros países -como la Unión Europea y Rusia- la producción se encuentra en descenso. La producción de carne vacuna en Nueva Zelanda tiene a aumentar para poder abastecer la creciente demanda externa especialmente la de los mercados asiáticos que se encuentran cerrados a la carne de los Estados unidos y Canadá. Nueva Zelanda también necesita continuar abasteciendo a Estados Unidos y Canadá con carne vacuna por lo cual necesita seguir aumentado su producción. Las condiciones climáticas adversas (sequía) en Australia redujo la producción de novillos a grano limitando la producción de carne.
La Unión Europea se convirtió en un neto importador de carne en 2003 debido a la disminución de la producción y al aumento del consumo que se recuperó luego de la crisis de la BSE. La producción de carne seguirá disminuyendo en 2006 llegando a las 7,8 millones de toneladas, dado que el crecimiento del ganado para carne no llegó a compensar la disminución de las cabezas de ganado para leche. El desacoplamiento de los pagos implementado por la reforma de la política agraria común de la UE redujo las cabezas de ganado y causó un incremento de los precios.
El dominio del comercio de carne vacuna por parte de Brasil no es un fenómeno a corto plazo, sino que Brasil tiene una gran orientación exportadora que lo mantendrá en niveles de exportación record. En 2001, solo el 11 % de la producción brasileña de carne era exportada. En 2006, ese porcentaje creció al 21 % alcanzando 1,8 millones de toneladas. Todavía Brasil puede seguir creciendo en cuanto a la producción y exportación de carne se refiere. Principalmente respecto a mejoramiento genético y cruzas del ganado tradicional brasileño con razas de mejor aptitud carnicera.
China continúa a expandir su producción de carne vacuna. La producción de carne vacuna en china aumentará un 6% durante el año 2006 y alcanzará las 7,6 millones de toneladas. A pesar de este crecimiento se mantendrá la brecha entre la oferta y la demanda, siendo esta ultima superior a la oferta, situación que ha provocado alzas en los precios de la carne vacuna. El gobierno chino ha tratado de detener el avance de la fiebre aftosa, pero todavía la deficiencia en el control sanitario es notoria y constituyen uno de sus principales desafíos. Por otro lado, china posee restricciones de forraje, genética, agua y energía, factores que son determinantes para sus posibilidades de expansión de su producción.
Estados unidos, publicó a mediados de este año, una norma para minimizar el riesgo de ingreso de BSE. Este marco legal permitió que se reanudaran las importaciones de hacienda en pie desde Canadá, que se encontraban interrumpidas desde hacía más de dos años. Pese a los precios atractivos en el mercado estadounidense, el flujo de ganado no ha recuperado su nivel previo a la crisis del mal de la vaca loca. En 2006, las exportaciones de vacunos vivos del Canadá, que casi en su totalidad se destinan al vecino del Sur, alcanzarían 900 mil cabezas, un 31 % menos que el promedio registrado durante los años 2001/2002 que fue de 1,3 millones de vacunos.
Como resultado de las barreras dispuestas por los casos de BSE, existen indicios de un cambio en la relación que vincula ambas ganaderías. Canadá ha decidido limitar su dependencia de la industria frigorífica de los Estados Unidos, promoviendo un aumento de su propia capacidad de faena. Sus consecuencias se podrán apreciar el próximo años, en el que la faena aumentará un 20% (800 mil cabezas) en comparación al guarismo registrado en 2002.
Respecto de la producción de Estados Unidos, esta aumentará un 4% en 2006, llegando a 11,8 millones de toneladas, como resultado de las importaciones de ganado canadiense mayor de 30 meses de edad y de un crecimiento del peso medio de los animales sacrificados, que se vería estimulado por la baja prevista en el precio de los granos.
La relativa prosperidad económica proyectada para el año próximo estimulará la demanda de alimentos, particularmente, en los países de bajos y medios ingresos, mientras que en el caso de las economías desarrolladas se reflejará en el aumento de las compras de preparados de origen cárnico y lácteo.
La evolución de la demanda de carnes en los países de ingresos bajos o medios ha determinado un aumento de su participación en la demanda agregada. Por Ej. El consumo de china de carne porcina ha registrado progresivos aumentos en los últimos años y actualmente equivale a más de la mitad del total compilado por el USDA. En sentido inverso, la participación de la Unión Europea en el mercado mundial se ha reducido del 24 al 22% entre 2001 y 2006.
Si bien la demanda de carne de las naciones desarrolladas esta firme, no puede esperarse que crezca en igual proporción que la de las naciones menos desarrolladas económicamente. Sin embargo es en ellas donde se registra la mayor demanda de productos preparados en base a carne lo que crea oportunidades para agregar valor al producto exportado.
En 2006, se proyecta un 6% de aumento en el consumo de carne vacuna con un total de 7,6 millones de toneladas. A pesar del encarecimiento de la carne ante la escasez, la occidentalización de los hábitos alimentarios y la mejora en el nivel de vida, determinarán que China concentre buena parte del aumento del consumo. Se prevén también aumentos de la demanda en Egipto, Hong Kong, Corea y Uruguay.
El comercio mundial de carne vacuna se ha visto desestabilizado por las restricciones impuestas, como consecuencia de repetidos problemas sanitarios. Las medidas implementadas en contra de algunos proveedores de importancia en el mercado mundial fueron capitalizadas por otros, originando cambios en el mercado. Dichos cambios se produjeron tanto en el circuito aftósico como en el no aftósico.
En 2001, Brasil y Argentina representaban en conjunto el 16% del comercio mundial de carne vacuna y se estima que en 2006 participarán con el 35% del comercio mundial. Por otra parte, la ausencia de las exportaciones procedentes de Canadá y EE.UU. ha favorecido las exportaciones de Australia y Nueva Zelanda, particularmente hacia Japón y Corea.
India y México también expandieron sus exportaciones a Asia, aumentado su participación en el mercado asiático.
Como consecuencia del estímulo a la capacidad de faena para compensar las restricciones impuestas por Estados Unidos al ingreso de carne de Canadá, este país registró un record en sus exportaciones en 2005. La tendencia se reafirmará durante el próximo año.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos prevé que las importaciones de carne
vacuna serán en 2006 de 5,2 millones de toneladas, un 2% superiores a las de 20045, registrando así un nuevo record.
La expansión será generalizada, pero el aumento de la importación se dará principalmente en Japón (+3%, con 740 mil toneladas), Rusia (+7% con 730 mil toneladas) y la UE (+2% con 625 mil toneladas). Estados Unidos disminuirá sus importaciones levemente, sumando 1,7 millones de toneladas importadas en 2006.
Respecto de las exportaciones, los mayores incrementos en el volumen comercializado al exterior se verificarán en Argentina, China e India con tasas de crecimiento del orden del 6,20 y 9 % respectivamente. Según el USDA, en 2005 argentina aumentó sus exportaciones de manera significativa y volverá a hacerlo en 2006, en el que exportará 720.000 toneladas.
Los focos denunciados en el Estado de Mato Grosso do sul en octubre de 2005 afectarán las exportaciones brasileñas de manera limitada dado que pueden trasladar la producción a otros estados que no han sido afectados por la prohibición de exportar.
Por el momento, solo algunos países han prohibido el ingreso de importaciones brasileñas de carnes, entre los de mayor importancia se encuentran Chile, Israel y Sudáfrica. De acuerdo al USDA, Brasil mantendrá su posición de primer exportador mundial de carne vacuna en 2006, estimando sus envíos al exterior en 1,8 millones de toneladas, el mismo volumen que 2005. NO obstante, en el informe se recalca que la primacía de Brasil se basa en su volumen, pero que Australia lo supera en término de valor. Esto se debe a que Australia accede a mercados de muy alto poder adquisitivo como Estados Unidos y Japón.
La evolución de los proveedores de Oceanía se verá directamente afectada por la oferta, así mientras que para Australia se pronostica una expansión de apenas un 1% en sus exportaciones de carne vacuna, en el caso de Nueva Zelanda se prevé un crecimiento del 7%. Las exportaciones representarán el 85 y el 67% de las producciones de Australia y Nueva Zelanda, respectivamente.
Aún cuando ambos países han logrado una importante expansión de sus ventas en los mercados asiáticos, poseen limitaciones para avanzar en este proceso. Así, por ejemplo, Nueva Zelanda no produce carne en feedlots y si bien Australia ha aumentado la capacidad de engorde intensivo a más de un millón de animales, ambos países no han logrado compensar la carencia de carne de América del Norte, particularmente en la provisión de algunos cortes demandados por Japón. Por otro lado, la práctica de los exportadores australianos de remitir cuartos compensados constituye un problema para los importadores japoneses, que no tienen mercado suficiente para lacolocación de los cortes de la rueda.
En 2006, Japón importará 740 mil toneladas, 3 % más que en 2005, pero 300 mil toneladas menos que durante el año 2000.
Aún cuando no pueden descartarse factores vinculados con el temor de los consumidores luego de los casos de BSE, la menor provisión de carnes bovinas del exterior, se ha reflejado en una caída del consumo japonés.
Sagpya