Ante la ausencia total de normas de higiene y por las condiciones
infrahumanas de trabajo del personal, decomisaron 44.000 kg de huesos y bolsas
de carne y se clausuró el local en el que se encontró la mercadería por no tener
habilitación para funcionar. Así lo informó el Ministerio de Asuntos Agrarios de
la Provincia de Buenos Aires, a través de la Subsecretaría de Desarrollo
Agropecuario y Ganadería, a cargo del Dr. Oscar Balbi.
En respuesta a los reiterados reclamos de vecinos y propietarios de fábricas de
embutidos, del Partido de La Matanza, alertando sobre la existencia de lugares
donde se pelaban huesos para extraer lo que se llama "carne chica", para
destinarla, presuntamente, a la fabricación de embutidos, chorizos,
hamburguesas, entre otras preparaciones, se procedió a realizar una tarea de
investigación junto a personal policial de Delitos Económicos de Quilmes, a
cargo del Tte. Primero Héctor Cisneros.
Luego de dicho relevamiento se observó en la avenida J.M. de Rosas, en un local
de venta de carne, en el que por las noches arribaban camiones similares a los
utilizados para retirar los huesos de los frigoríficos, los cuales llegaban con
sus volquetes cargados de huesos, y eran descargados a granel en ese local.
Para este operativo de control, además de personal del MAA y policial se
solicitó la colaboración de personal del SENASA.
Tras comprobarse la existencia de dichas irregularidades se decidió inspeccionar
el lugar, se ingresó al local y se corroboró la presencia de huesos depositados
en el piso, hasta una altura aproximada de 2 metros. Al mismo tiempo, los
inspectores, pudieron constatar que por una persiana vecina del mismo local
ingresaban los volquetes con los huesos, el personal los trasladaba hasta las
mesas en donde se realizaba el pelado y que la carne resultante de esta
operación era pesada, embolsada y llevada a la cámara de frío que se encontraba
en el local que una vez funcionó como carnicería.
Estas actividades se desarrollaban en una habitación de 6 metros por 4
aproximadamente, por unas 70 personas, quienes no presentaban indumentaria
adecuada, ni reglamentaria.
Se constató además que las condiciones edilicias eran muy malas. Se encontraron
también, efluentes mezclados con grasa que hacían intransitable el lugar además
de provocar malos olores y atraer todo tipo de insectos.
Por dichas condiciones y por la falta total de reglamentación, personal del MAA
y del SENASA procedieron a la desnaturalización de la totalidad de la mercadería
presente en el lugar, estimada en unos 30.000 kg de huesos y bolsas con carne.
Se clausuró el loca, a raíz de la ausencia total de normas de higiene y las
condiciones infrahumanas de trabajo del personal. Paralelamente, en el mismo
procedimiento, se interdictó un camión que se encontraba próximo a descargar
unos 14.000 kg de huesos.
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