En la edición anterior de El Tribuno en el Campo se publicó una entrevista al presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, Arturo Lavallol, en la cual hacía referencia al sector del cuero en nuestro país. En ese sentido, la Cámara de la Industria Curtidora Argentina desea realizar algunas consideraciones aclaratorias sobre el mismo tema.

La industria del cuero no es formadora de precios en nuestro país.

En el mercado argentino el precio del cuero sigue las tendencias del mercado internacional, circunstancialmente con tendencia a la baja debido a razones de tipo estacional así como a la agresiva competencia de la producción china, especialmente en lo referido a productos de tapicería.

En la actualidad el precio que se le paga a los frigoríficos por los cueros crudos argentinos son los más caros de Sudamérica.

En cuanto al precio de la carne en las góndolas y mostradores vale decir que el precio del cuero no tiene incidencia ya que sólo representa el 9% del valor del novillo en pie, por lo que el restante 91% está en manos de la industria frigorífica, los verdaderos formadores del precio de la carne.

La actual legislación que regula las exportaciones de cueros crudos es el reflejo de una política del Gobierno que apunta al desarrollo de la industria nacional y que pretende compensar fuertes asimetrías con países competidores.

Gracias a esa decisión, Argentina cuenta con una cadena de valor de la industria del cuero, integrada por las curtiembres, la marroquinería, vestimenta y calzado, entre otros, que conjuntamente exportan más de 1.100 millones de dólares anuales y emplea a más de 60.000 argentinos.

Pero todo este desarrollo se hubiera perdido si, como plantean los frigoríficos, se volviera a la exportación de cueros crudos. Una medida que lo alentara, significaría que el país retrocediera a la época de la colonia, ya que venderíamos materias primas sin agregarle valor, sin trabajo argentino.

Y las dos principales consecuencias de esto, serían la generación de desempleo y el aumento de precios internos provocado por la escasez de materia prima, lo que afectaría a toda la cadena de valor.

La Cámara de la Industria Curtidora Argentina ha impulsado insistentemente una integración con el sector frigorífico y los productores ganaderos para trabajar en la mejora de la calidad de los cueros, un aspectos clave, pero no tuvimos respuestas concretas en este sentido de parte del sector frigorífico.

Actualmente la capacidad industrial de las casi 200 empresas que integran nuestra Cámara es superior a la oferta de cuero disponible, por lo que es necesario una faena más amplia que permita un mayor volumen de producción de cueros.

Fuente : El Tribuno