Los productores nacionales de carne se debaten entre apoyar o rechazar las
importaciones de este producto anunciadas el miércoles por el Ministerio de
Alimentación y que comenzarían con la llegada de unas 6 mil toneladas para
alcanzar luego hasta 70 mil toneladas, equivalentes a dos meses de matanzas en
el país.
Mientras la directiva de la Federación Nacional de Ganaderos, Fedenaga, insiste
en que la importación perjudicará la producción local; la Confederación Nacional
de Ganaderos y Agricultores de Venezuela, Confagan, sostiene que la medida surge
ante la obligación de proveer de carne al mercado interno y garantizar la
seguridad agroalimentaria, considerando que en algunos comercios no están
expendiendo el producto con el argumento de que obtendrían pérdidas.
El presidente de Fedenaga, Genaro Méndez, reconoció que no es la primera vez que el Gobierno decide importar carne ante dificultades en el mercado interno. Sin embargo, a diferencia del año pasado cuando llegaron al país unas 40 mil toneladas de carne de segunda y tercera, en esta oportunidad se traerá todo tipo de cortes, que no sólo serán distribuidos en la redes gubernamentales, y se entregarán nuevas licencias de importación que podrían oficializar una mayor cantidad de compras externas a futuro.
Sobre este particular, el presidente de Confagan, José Agustín Campos,
desestimó que se lleguen a importar 70 mil toneladas antes de que finalice el
año y afirmó que quienes están estimulando las compras externas son los
empresarios que poseen negocios en el país _mataderos o frigoríficos_ y están
detrás de las nuevas licencias.
Cuestión de precios
Méndez indicó que la escasez que se observa en la mayoría de las cadenas de comercialización del país podría haberse solucionado si las juntas nacionales se hubieran reunido meses atrás para acordar posibles ajustes a los importes, incluso sin afectar el precio final de venta que está regulado.
Aunque Méndez y Campos coincidieron en que hay suficiente producción de carne en este momento y en que una de las posibles salidas al conflicto pudiera ser la exoneración del Impuesto al Valor Agregado a este producto, Campos insistió en que la legislación actual debe ser modificada para que el veredicto de las juntas nacionales sea vinculante, a diferencia de lo que ocurre en este momento y que estaría motivando la dispersión en el tiempo de sus reuniones.
"El problema actual es netamente de comercialización porque hay suficiente producción, de hecho estamos en plena temporada de cosecha de novillos gordos. Fedenaga rechaza entonces las importaciones porque quien se verá perjudicado es el mercado nacional, que además tiene restricciones para exportar", dijo Méndez, para quien otra de las medidas urgentes es clasificar los puntos de venta para que el consumidor pueda conocer la calidad de los novillos y se amplíe la cartera de precios.
Por su parte, Campos afirmó que debe resolverse el problema de especulación que existe en el sector y que deriva en la imposición de precios muy por encima de los que fijan los productores a puerta de corral. "Vender el kilo de carne a 10 mil o 12 mil bolívares es una usura", aseguró.