El pasado 28 de junio la Fundación Producir Conservando organizó el seminario "Un nuevo desafío para la Argentina" en donde se presentó el trabajo realizado por los licenciados Juan Llach y María Marcela Harriague en donde encaran una propuesta denominada "Un sistema impositivo para el desarrollo y la equidad", Agrositio estuvo presente y relevo el tema para sus lectores.

El objetivo del informe es proponer y mostrar la factibilidad de que la Argentina cuente con un sistema impositivo que promueva el crecimiento sostenido y con equidad y que además se parezca a lo que hacen las naciones del mundo tanto desarrolladas como emergentes, que compiten con nosotros. Según Llach, si se aplica esta reforma se lograría un aumento en la inversión y en las exportaciones, se disminuiría parte de la economía en negro y se generarían nuevos empleos.

¿ Como pasar del 40% al 20% de evasión ?

Actualmente el país sufre una evasión impositiva del orden del 40 por ciento, cuando debemos proponernos una meta del 20 por ciento. Además existe una gran inequidad social, por la alta incidencia de los impuestos indirectos y baja participación de los directos, en comparación con otros países. Además Llach agregó que hay una significativa inequidad sectorial, por la incidencia en conjunto de la alta evasión y los impuestos distorsivos en la recaudación total, destacando que estos últimos significan el 6 por ciento del PBI.

Por último remarcó como un problema la falta de correspondencia fiscal y deficiencias en el régimen federal, debido a fallas en el sistema de coparticipación federal, que hace que los gobiernos municipales y provinciales tengan gastos mucho mayores que su recaudación, lo que hace que dependan en gran medida de la coparticipación.

¿ La Argentina puede pasar a ser un "país normal"?

El trabajo se propuso como objetivos lograr un sistema impositivo que nos permita ser un país normal terminando de salir de la emergencia que comenzó con la crisis de 2001/2002, lograr más equidad, promover la competitividad, reduciendo o eliminando los impuestos distorsivos, logrando una carga impositiva que permita compensar la revaluación del peso, que seguramente continuará en el futuro. Otro objetivo es consolidar la solvencia fiscal, con impuestos que sean menos vulnerables a los shocks económicos adversos, aumentar la solvencia externa, dando prioridad al crecimiento de las exportaciones, para permitir superar la vulnerabilidad externa y por último fortalecer el federalismo.

Propuestas que permiten seguir creciendo al 6% por año

En base a esta situación plantearon dos propuestas, una sin modificar la ley de coparticipación federal, que apunta a eliminar o reducir todo lo que se pueda los impuestos distorsivos, dándole preponderancia al impuesto a las ganancias. Como alternativas proponen:
Eliminar las retenciones a las exportaciones no mineras, reteniendo en aduana un 30 por ciento de las alícuotas actuales, al resto de los productos exportables, en concepto de pago a cuenta del impuesto a las ganancias adicionales.

La eliminación de las retenciones a las exportaciones sobre el precio de los alimentos se compensa con una reducción de la alícuota del IVA al 9 por ciento a los agroalimentos. El impuesto a los débitos se elimina en un 75 por ciento, mientras que se hacen modificaciones a los impuestos municipales y provinciales.
Para financiar la propuesta prevén la retención en la aduana antes mencionada, la eliminación de las exenciones impositivas y el crecimiento de la economía, además de la importancia en la lucha contra la evasión, porque es lo que haría factible fiscalmente a la propuesta. En este sentido Llach dijo que Argentina o enfrenta sostenidamente la lucha contra la evasión o tendrá que mantener un sistema de impuestos distorsivos.

La otra propuesta incluye una modificación en el sistema de coparticipación federal y la idea es que si bien son ideas independientes, esta puede ser implementada luego de la primera. En este caso el impuesto a las ganancias de las empresas pasaría a ser un impuesto para la Nación, al igual que el IVA, aunque con una alícuota del 8 al 8,5 por ciento, mientras que los de ganancias personales y a los bienes personales pasan a manos de las provincias.

Además proponen crear un impuesto provincial a las ventas fiscales, reemplazando la baja en la alícuota del IVA, gravando solo los bienes finales vendidos internamente, sin gravar los bienes intermedios, evitando las devoluciones e integrados a los Ingresos Brutos. También incluye modificaciones a los impuestos provinciales.
Por último el sistema plantea una nueva coparticipación: El Fondo de Equidad Regional y Social (FERS), donde las jurisdicciones con mayores ingresos aporten a las que menos tienen, además de aportes de la nación.

De esta forma las provincias y municipios serían los mayores responsables de la recaudación del dinero que usan para sus gastos, lo que los haría más interesados en perseguir a los evasores.
Según sus autores, la idea permitiría crecer a un ritmo sostenido del 6 por ciento anual al menos hasta 2016.

Por Santiago Rivas - Exclusivo Agrositio.com