Juan Martín Rebolini brindó un panorama sobre el mercado mundial del girasol, remarcando que el incremento de la producción será moderado, ya que el volumen de aceite de girasol a nivel mundial ha disminuido frente al de palma y al de soja. Esta baja en el mercado se debe principalmente a la disminución de la siembra en Argentina y al aumento del consumo en Rusia y Ucrania, que llevó a que estos países disminuyan el saldo exportable. Un fuerte competidor del girasol, como la colza, que es producido en grandes cantidades en la Unión Europea, hoy se emplea mayormente para la producción de biodiesel y es el único cultivo intensivo rentable en dicha región.

La campaña

La proyección según el USDA para la próxima campaña es de 27 millones de toneladas, aunque según las estimaciones de Agropuerto, la pérdida por parte de España de casi media cosecha, hace que sean unos 26,5 millones de toneladas, el nivel de 2003, lo que hará que los precios se mantengan. Las exportaciones mundiales serán de 2,3 millones de toneladas.

El problema de los insecticidas

En el caso de Argentina, destacó la existencia del problema de la gran cantidad de plagicidas empleados en el transporte y el almacenaje del girasol antes de ser exportado. Esto es un problema por las restricciones que está aplicando la Unión Europea a la cantidad de plagicidas existentes en el aceite de girasol en bruto, “las restricciones que tienen hoy, que se implementan a partir de esta última campaña es un riesgo importante porque el importador puede tener un problema en un embarque en lo que es aceite de girasol si supera lo máximos permitidos por la Comunidad Económica Europea, eso es un rechazo de la importación y tendría que ir a otro destino”, explicó, aunque remarcó que esto es una medida para arancelaria, dado que “el riesgo se elimina cuando es aceite refinado, la Comunidad Económica Europea tiene muy altos aranceles a la importación de aceite refinado, porque promueven la refinación en esos países, con lo cual es todo un tema de negociación, porque si uno está exportando un aceite crudo, que puede tener insecticida, pero en la refinación eso desaparece, prácticamente es un tema de negociación comercial, porque no es que está yendo al consumidor, por eso básicamente es una restricción para arancelaria, y es algo que tiene que negociar Argentina porque si los aceites se consumen refinados y no crudos, porqué voy a tener esa restricción”. El problema ante la medida europea de restringir el nivel de insecticidas presente en los aceites brutos es más que todo es de precio ya que, el mejor mercado que tenemos hoy es la Comunidad Económica Europea, por eso subrayó “si no revertimos este problema, ya sea por las decisiones internacionales, o por tomar las medidas necesarias y perdemos el mercado de Europa, vamos a estar hablando de precios de 150 dólares menos para el aceite de girasol”.

Los responsables

El problema del nivel de insecticida en el aceite de girasol es bastante difícil de solucionar, y en ese sentido Rebolini opinó que “dentro de la cadena es una gran responsabilidad del acopiador. En el almacenaje es donde más se observa este problema del uso excesivo de dosis de insecticidas y en el camión, sobre todo en los que salen directamente del campo. El problema está en las dosis, el productor, en vez de hacerlo con una herramienta de dosificación, básicamente vuelca una lata de duraznos en la boquilla y a veces tienen cuatro veces el contenido permitido”.
Sin embargo se está haciendo toda una campaña y esto ha disminuido. “Hay industrias, como la exportadora, que son más exigentes. No se ve la misma exigencia en la parte de la industria que abastece al mercado interno, porque no hay restricciones, más si va al refinado” afirmó, aunque aclaró que “la industria exportadora puede rechazar compras de aceite de girasol de ciertas zonas, ciertos acopios o ciertos productores que no tienen en cuenta estos problemas”.

Perspectivas

Con respecto a lo que se espera para el futuro dijo que “hay bastante expectativa respecto de mercados como China, hoy consumen poco y con altos aranceles, y lo van a ir liberando, en general son mercados de premios, compran cuando el girasol vale lo mismo que el aceite de soja. Los mercados de girasol son más específicos, si creemos que el tema del alto oleico va a tener un crecimiento importante en los Estados Unidos, va a haber un lugar para Argentina, pero están más determinados por la oferta que por la demanda y porque la demanda mundial está estable.

Por Santiago Rivas – Exclusivo Agrositio.com