De esta forma, el sector volvió a prender luces de alarma sobre las consecuencias negativas que tendría la modificación que impulsa el Gobierno a los incentivos a la industria del cuero.
Durante una presentación realizada la semana pasada en Mar del Plata en el V Foro de la Industria, organizado por la Unión Industrial Argentina, representantes de la cadena de industrialización del cuero aseguraron que el sector atraviesa un momento de expansión pero que se ve amenazado por los posibles cambios en el esquema de retenciones vigente desde hace más de 30 años.
"Con los cambios que impulsa el Ministerio de Economía se está generando un clima de incertidumbre y no hay nada peor que esto para la inversión", explicó Raúl Zylbersztein, presidente de la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines (CIMA).
En su ofensiva para controlar el precio de la carne, Economía junto con la Secretaría de Agricultura vienen presionando a las industrias del cuero para que mejoren el precio que pagan por la materia prima a los frigoríficos. Según explican fuentes oficiales, el cuero local está un 40% por debajo del valor internacional, lo que impacta en la ganancia final de los faenadores. Por eso, dicen que una mejora importante del precio hará bajar o por lo menos estabilizará la carne en los mostradores. Avanzar en la cadena Desde el último mes, el Gobierno viene negociando con las industrias y amenaza con bajar las retenciones a la exportación de cueros sin procesar al 10% si no hay una mejora "sustancial".
El último año, la Argentina exportó cueros y manufacturas por casi u$s 1.000 millones. A pesar de ser un destacado productor de cuero por tener una de los más grandes rodeos bovinos del mundo, el país exporta en su mayor parte productos con baja industrialización. Más del 70% de los envíos externos de 2004 fueron cueros terminados y semiterminados, mientras que el resto se repartió entre calzado, manufactura y artículos de tapicería.
El perfil exportador de la cadena del cuero se concentra en las primeras etapas industriales, a diferencia de lo que ocurre en Brasil, donde el peso mayor se encuentra en las etapas finales. El último año, por ejemplo, el país vecino logró vender al exterior volúmenes casi 20 veces superiores a los de la Argentina en los rubros más avanzados. Durante la década pasada, las industrias del cuero y en particular la producción de calzados, padecieron la apertura comercial.
La apreciación del real respecto del peso favoreció principalmente la llegada de productos a bajo precio desde Brasil y golpeó a las empresas locales. Ahora los industriales reconocen que están en franca recuperación y que la mayoría de las empresas trabajan a plena capacidad, gracias al tipo de cambio favorable.
Por eso, pronostican que podrán duplicar las exportaciones en cinco años avanzando en la producción de manufacturas de mayor valor, siempre que no se modifiquen las condiciones de exportación de la materia prima. Por ahora, en el Gobierno aseguran no tener definido qué camino tomar.
El desempeño que muestren las exportaciones del sector en la primera mitad del año seguramente inclinará la balanza.
El Cronista Comercial