MARCOS JUAREZ - Obligada por los innumerables reclamos de un grupo de vecinos
que se ven perjudicados por la continua emanación de olores y la proliferación
de moscas, la administración comunal que dirige Henry Dellarossa se vio obligada
a erradicar 15 criaderos de cerdos y aves, los cuales deberán ser trasladados
por sus propietarios en un plazo no mayor a 90 días.
El secretario de Gobierno de la Municipalidad, Eduardo Avalle, explicó a LA
MAÑANA la propuesta que trasladó a los productores para llevar una solución
definitiva al reclamo.
“Les propusimos una ayuda a todos los que acepten retirarse del lugar, y para
eso esperamos poder reunirnos con cada uno para conocer las demandas
particulares”, señaló el funcionario, admitiendo además una expectativa positiva
en relación a la respuesta que darán los 15 productores involucrados.
La mayoría de los criaderos de cerdos está radicada en el barrio Villa Argentina
de Marcos Juárez desde hace alrededor de cincuenta años, cuando en el lugar no
existían tantos barrios ni había los más de 3 mil habitantes que se registraron
en el último censo.
Pero con el paso de los años el barrio fue creciendo, se construyeron viviendas,
se instalaron comercios y muchos marcosjuarenses comenzaron a ver esta zona como
una buena alternativa para vivir. De esta manera la ciudad comenzó a crecer año
tras año hacia ese sector, más allá de que los criaderos de porcinos y aves
siguieron funcionando con total normalidad.
El secretario de Gobierno recordó que “a raíz de este movimiento de la
población, que cada vez fue mayor, los criaderos de animales que existían
quedaron ubicados dentro del barrio, y en algunos casos están pegados a casas de
familias, con las lógicas molestias que esta situación origina”.
Hace algunas semanas se presentó ante el Departamento Ejecutivo Municipal y el
Concejo Deliberante un documento que había sido firmado por más de 120 vecinos
del barrio Villa Argentina, en el cual se informaba acerca del problema que
existe en el lugar y se pedía una solución en forma inmediata.
La mayoría de las personas que viven en Villa Argentina aseguran que “cuando el
viento sopla del norte es casi imposible la respiración por el gran olor que
llega desde los criaderos”.
Además hay que tener en cuenta que por el alimento y el hábitat en el que viven
estos animales existe una gran cantidad de moscas, que han intentado eliminar en
varias oportunidades pero sin suerte alguna hasta el momento.
Según trascendió públicamente, uno de los criaderos más importantes de la ciudad
ya manifestó a los funcionarios municipales su deseo de colaborar con la
iniciativa y en los próximos meses estará mudando todas las instalaciones a un
predio ubicado en la zona rural.
En relación a los demás productores, la mayoría aceptaría trasladar las
instalaciones a otros predios, siempre que las condiciones del nuevo lugar de
asentamiento sean las adecuadas para realizar la actividad.
Intimación
Avalle señaló además que “se le enviará una nota a cada productor para que
tenga conocimiento de la actitud que tomará la comuna y las causas por las
cuales deberán retirar los animales”.
Existen tres ordenanzas municipales (797, 025 y 1406) que regulan ésta actividad
e indican que debe desarrollarse a una distancia determinada del ejido urbano,
es decir en la zona rural justamente para evitar todo tipo de molestias a la
comunidad como los son los olores desagradables y la proliferación de plagas
como moscas, roedores, alacranes, etcétera.
No obstante, estas normativas fueron sancionadas en todos los casos luego de que
se radicaran los criaderos en la zona.
Las autoridades municipales han ofrecido un campo para que fraccionando las
parcelas puedan instalarse cada uno de los 15 propietarios de los criaderos.
Todo hace indicar que en el mes de julio los actuales asentamientos dejarán de
existir para el alivo de las tres mil personas que viven en Villa Argentina.
Es importante aclarar que ninguno de los vecinos que reclamaron la erradicación
de los criaderos culpó a los propietarios por la situación.
Si en cambio han pedido a las autoridades que implementen una solución
definitiva, teniendo en cuenta las potenciales enfermedades que los mismos
pueden generar entre los niños y adultos.
La mayorìa de los animales que se crían en estos lugares luego son
comercializados en Marcos Juárez o en distintas localidades de la zona, para dar
respuesta a una demanda que ha crecido notablemente en los últimos años.