MENDOZA.- Esta vez no fueron los periodistas ni los economistas ni los bonistas ni los militares. El blanco de las críticas del presidente Néstor Kirchner volvió a ser ayer el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo de Rato: "Querido amigo Rato, es hora de que ustedes también aporten a la salida de Argentina, y tengan en claro que el canje no se abre más".

Apenas llegó, Kirchner asistió dos horas al desfile de carrozas de la Fiesta de la Vendimia en la céntrica la plaza Independencia; saludó a las reinas de los 18 departamentos; atajó las uvas, manzanas, duraznos y melones (uno se estrelló en su cabeza) que ellas le arrojaban y recibió infinidad de botellas de buen vino de regalo.

Luego del mediodía, se trasladó junto al gobernador de Mendoza, Julio Cobos, a Luján de Cuyo para encabezar un acto en la bodega Leoncio Arizu SA, donde anunció obras por 1870 millones de pesos, entre las que sobresale el ferrocarril trasandino central, de 900 millones.

Había allí unos 600 empresarios, bodegueros, dirigentes y políticos de la provincia. No hubo lugar para la habitual arenga de campaña ante los militantes. Correspondía un tono más mesurado.

Y en ese tono, sin levantar la voz, le respondió al FMI, que presiona ahora para reabrir el canje para los tenedores de bonos por 20.000 millones de dólares que no aceptaron la oferta argentina de salida del default que cerró con éxito el viernes último.

"Queremos decirles al mundo, al G-7 y a los organismos internacionales que estuvimos solos en el canje; no hubo préstamos, nos dejaron solos", se quejó. "El FMI tiene que hacer una revisión de sus políticas inviables, como la convertibilidad; nosotros preferimos la realidad", dijo.

Era todo un mensaje de dureza para calentar el ambiente de la reunión de hoy en Washington entre el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el titular del Fondo, Rato, en la que comenzarán a conversar sobre un eventual acuerdo de refinanciación de la deuda con los organismos.

Pero Kirchner volvió a restarle trascendencia al encuentro: "Van a tomar un café, nomás", dijo.

La Casa Rosada quiere aprovechar la fortaleza del éxito del canje para exhibir firmeza con el Fondo, llevar las cosas a largas y disminuir las exigencias del organismo de aumentos de tarifas públicas y coparticipación. "Seremos más firmes que nunca", les dijo a los periodistas previamente.

Luego de una semana en la que matizó el éxito del canje con furibundos ataques contra la Sociedad Interamericana de Prensa, economistas y opositores, el Presidente convocó sorpresivamente a la concordia. "Espero que las próximas campañas electorales estén basadas en la propuesta y en el respeto", señaló. Y subrayó: "Que dos personas que seamos de ideas diferentes no implica que tengamos que caminar por veredas diferentes".

Pero hubo un párrafo para los banqueros italianos. "A mis amigos, señores banqueros italianos: son ustedes los que estafaron a sus jubilados vendiéndoles bonos que sabían que no valían nada", asestó.

Su paso por Mendoza dejó una clara señal de sintonía entre el Gobierno con el gobernador Cobos, de la UCR. Acompañaron a Kirchner el vicepresidente, Daniel Scioli; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y los ministros del Interior, Aníbal Fernández; de Planificación, Julio De Vido, y de Salud, Ginés González García.

No faltó la habitual zambullida entre la multitud, que causó caóticas escenas de arremolinamiento, por el fervor de la gente a su paso, y un desparramo de mesas y tazas ocurrido cuando ingresó en el cercano Café del Teatro, frente a la plaza Independencia, en la esquina de Chile y Espejo.

Por Mariano Obarrio
Enviado especial