HERMOSO CAMPO (Corresponsal) — El fenómeno ocasionó asimismo la muerte de animales de granja, voladura de techos y daños en la infraestructura de numerosas explotaciones, en una zona de aproximadamente 50.000 hectáreas.

En una recorrida que realizó NORTE por las colonias del departamento 2 de Abril, se observaron daños irreparables que ocasionó la caída de granizo de gran tamaño. El testimonio de los agricultores consultados refleja la dimensión del fenómeno y las graves consecuencias ocasionadas.

Raúl Tehan, quien tiene su chacra en la zona de Zuberbühler, comentó que esperaba una lluvia para que el cultivo se mejore; pero esto los tomó de sorpresa, la piedra provocó daños estimados en un 40% en un sector; y en otro el 100%. “Nosotros veíamos la tormenta y creíamos que solamente era un chaparrón”, relató. “Estaba en la galería y de repente escuchamos un ruido infernal en el techo, mis dos hijas lloraban, mi señora no entendía nada de lo que estaba pasando. Luego vimos las piedras. Eran de no creer por el tamaño. Más o menos de un huevo de gallina. Se me ocurrió guardar en el freezer algunas para después mostrarlas. Hubo pájaros muertos, esto es lo que nos dejó esta pedrada que cayó”, dijo acongojado Tehan.

Luego NORTE se trasladó hasta la zona de Jacarandá II. En esta colonia charló con Chichín Braidot, quien señaló que el fenómeno le arruinó 150 hectáreas; y, resignado, dijo: “Tenemos que aguantar. Contra la naturaleza no se puede. De todas maneras, trataremos de no bajar los brazos y de seguir poniéndole el pecho a esta situación. Estamos acostumbrados a perder tanto, que cuando ganamos algo nos asustarnos”.

También Ledross contó lo que le ocurrió: “Eran piedras tan grandes que los tinglados tienen un alero a la vuelta de plástico y se rompió todo. Y del sembrado de girasol, de más de 100 hectáreas, no quedó nada”.

Hablamos con la familia de Bernabé Bravo, cuya esposa relató cómo pasó esos momentos de angustia: “Fue terrible. Creíamos que se nos caía el techo encima, hacía un ruido increíble, nos mató gallinas y seis chanchitos. Contra la casa quedaron piedras, aproximadamente unos 20 centímetros. Fueron momentos muy desesperantes que ojalá no los vuelva a vivir”. dijo. El hijo, Mario Bravo, relató: “Estábamos empezando a salir de las cuentas que nos habían quedado luego de cuatro años de inundaciones, un año de sequía y ahora este granizo que nos arruinó 85 hectáreas de girasol; que, como se puede apreciar, no sirve nada. La esperanza se te cae al piso, porque esperás hasta enero para pagar tus cuentas y que te quede algo para poder comprar semilla y seguir trabajando; pero te pega de tal forma que no deja ninguna chance. La resignación es lo único que nos queda. Todavía soy joven y la seguiré peleando, ¿qué vamos a hacer? Saldremos a golpear puertas, trataremos de sembrar soja u otro cultivo que se adapte al clima y a la época”, dijo con angustia.

Agradeció luego la presencia de NORTE diciendo: “Quiero resaltar el trabajo que hacen ustedes; que muestran, que se preocupan por nosotros. Sabemos que hicieron kilómetros recorriendo la zona y sin el testimonio de ustedes nadie se enteraría de este desastre que nos ocasionó el granizo.

Por último, pidió a todos los agricultores que no bajen los brazos por esto; que "no hay ningún mal que por bien no venga".