Resulta previsible que la próxima campaña agrícola arroje márgenes más
ajustados para el productor. Por eso es necesario que las reglas del mercado
sean claras, tanto para los compradores, como para los vendedores. La Secretaría
de Agricultura está decidida a revisar la transparencia con que se manejan los
precios de pizarra.
La Secretaría ha recibido denuncias de que existirían diferencias entre los
valores reales del mercado y los de las pizarras, que alcanzarían los 50 pesos
en girasol, los 25 pesos en la soja y los 10 pesos en el trigo y el maíz.
También se ha advertido acerca de la disparidad de precios en los distintos
pasos de la negociación. Todo esto parece entrever un manejo discrecional de los
valores, con notable perjuicio para los productores.
De constatarse esta situación, afectaría especialmente a la modalidad de compra
conocida como “a fijar precio.
Las responsabilidades de estos problemas son compartidas. Por ello considero
necesario que las Bolsas de Cereales del país, que concentran toda la
información sobre las transacciones, analicen sus registros y ofrezcan a los
productores y la comunidad agrícola, sus conclusiones.
He dado instrucciones a mis equipos para que estudien las anomalías en los
precios de pizarras, con el claro objetivo de preservar la transparencia del
mercado de granos.
Creo, al mismo tiempo, que resulta necesario modernizar las prácticas
comerciales para incrementar los niveles de transferencia y evitar que muchos
productores queden entrampados en modalidades vulnerables a maniobras
especulativas.
Tenemos que ser un país serio, de una vez por todas.