La próxima campaña de soja de Paraguay, el cuarto exportador mundial del
grano, está bajo amenaza por la caída del precio internacional de la oleaginosa,
una escalada del costo local de los insumos de producción y una sequía que lleva
seis meses y podría retrasar la siembra, indicó un cable de la agencia Reuters,
fechada ayer en nuestra capital.
El panorama adverso se completa con un conflicto campesino que estalló en las
últimas semanas y con el plan del gobierno de aumentar los impuestos a la
producción y comercialización de la soja.
"Vemos un panorama de austeridad, precaución y cautela para la próxima campaña",
dijo a Reuters, César Jure, presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores de
Cereales y Oleaginosas (Capeco). Paraguay exporta el 70 por ciento de los granos
de soja que produce, mientras el 30 por ciento restante se industrializa en el
país.
En la campaña pasada exportó 2,5 millones de toneladas y conserva en los silos
unas 100.000 toneladas del producto.
Según las proyecciones de Capeco, Paraguay producirá 3,9 millones de toneladas
de soja en la campaña 2004/2005, desde las 3,5 millones de la cosecha anterior
sobre un área sembrada de 2,05 millones de hectáreas, similar a la del año
pasado.
Esa producción generaría unos 930 millones de dólares en ingresos derivados de
la exportación, considerando un rendimiento promedio de 2,6 toneladas por
hectárea y un precio FOB estimado de 180 dólares por tonelada, en promedio.
"Por la buena cosecha en Estados Unidos los precios bajarán y necesitaremos
rendimientos altos para cubrir los gastos de producción. Si los productores
reciben menos de 135 dólares la tonelada tendremos un colapso financiero", dijo
el representante de los agroexportadores.
Otro de los factores que atentarán contra la rentabilidad del negocio este año
será el alza del valor de los insumos de producción, muchos de los cuales son
importados, y suben al ritmo de la escalada del petróleo que encareció los
fletes.
SEQUÍA. Jure agregó que la extensa sequía que afectó principalmente
las zonas del noroeste del país pueden afectar la siembra y germinación del
cultivo, y en consecuencia su rendimiento.
"La lluvia que hay no es suficiente para la siembra, pero todavía hay una
ventana de tiempo para que las condiciones climáticas mejoren", señaló.
Pero los exportadores están más preocupados por otro tipo de clima: el generado
por las manifestaciones campesinas que exigen tierras para pequeños productores
de subsistencia que rechazan la expansión de los cultivos de soja porque
destruyen sus economías y el medio ambiente.