MAR DEL PLATA.- El agro está dispuesto a ayudar otra vez. Además de aportar a la superación de la crisis social mediante las retenciones a su producción, el campo ahora quiere proponer ideas para construir una Argentina con iguales condiciones de desarrollo para todos sus habitantes. Busca hacer realidad el sueño de un país capaz de integrar a su gente. Por eso, en el XVII Congreso Nacional CREA 2004, que se realizó entre el miércoles y ayer en Mar del Plata y contó con la participación de unos 2700 asistentes, el lema del encuentro, "Somos parte de una Argentina posible", mucho tuvo que ver con este desafío que el sector quiere asumir como propio. Con el eje de su iniciativa en torno de la educación, la creación de un "capital social", la conciencia cívica, el compromiso con la sociedad y los valores éticos, los productores agropecuarios se muestran decididos a pasar de las propuestas a la acción concreta para contribuir a un país mejor. "Hay un sueño lleno de confianza.", dijo Oscar Alvarado, presidente del congreso.

Hacia la construcción de un país posible

Se realizó en Mar del Plata y participaron unas 2700 personas; los panelistas destacaron el compromiso del agro con la educación y los valores éticos; propuestas de los productores para el desarrollo de la sociedad

MAR DEL PLATA.- El agro, el sector que con las retenciones a las exportaciones de sus productos contribuyó al financiamiento de los planes sociales y a superar la crisis económica y social de los últimos dos años, está dispuesto a ayudar otra vez. Ahora, el campo quiere tender su mano y comprometerse por un país con iguales oportunidades para todos, donde la educación, los valores éticos y la construcción de un "capital social" sean los ejes de una Argentina posible.

Lejos de cualquier oportunismo, los productores realmente tienen en claro que al país le va a ir bien si el progreso alcanza a todos los sectores de la sociedad, en especial a los actores postergados y que viven en la pobreza, sin pocas expectativas de desarrollo. Por eso, frente a una realidad que lo toca de cerca, el agro quiere aportar sus propuestas y sumar esfuerzos para que la Argentina logre un crecimiento que incluya sin distinciones de clase a su población.

La presencia de 2700 productores en el XVII Congreso Nacional CREA 2004, realizado entre el miércoles y ayer, organizado por la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), fue, precisamente, un llamado a la acción para no dejar pasar este momento. Porque es la hora, según dijo Oscar Alvarado, presidente del cónclave, de reintentar el sueño argentino, que no es de sólo una persona, sino de toda una sociedad.

Con la inauguración del encuentro, que tuvo una cuota de emoción a través de un video que mostró cuánto cambió la Argentina entre el último congreso, realizado en 2001, y el que finalizó ayer, y las disertaciones de distintos especialistas, el campo pareció dar una señal de su compromiso por la realidad social y económica y por la búsqueda de más "socios" para esta misión. "Tenemos mucho por hacer. Debemos generar líneas de acción que mejoren la Argentina. Por eso, vale el sueño argentino, que no es de una persona, sino de todo un país donde la confianza y la ética construyen su capital social. Hay una oportunidad con el conocimiento y la educación es la clave para lograr una nación rica", comentó el presidente del congreso.

A tono con este desafío, Bernardo Kliksberg, coordinador general de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Etica y Desarrollo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), advirtió sobre las consecuencias de que una gran parte de la población de una nación, y más grave aún si se trata de sus niños y adolescentes, permanezca alejada de las posibilidades de desarrollo.

La paradoja argentina

"Vivir en un país donde una de cada dos personas está por debajo del umbral de la pobreza significa vivir en una caldera de tensión social, de injusticia. Aquí la pobreza se da en medio de condiciones naturales que son excepcionales para la producción", señaló el especialista, tras mencionar que en la Argentina el 47,8 por ciento de sus habitantes es pobre y que la mitad de ellos directamente está en situaciones de una franca indigencia. Frente a esta Argentina, Kliksberg pidió incorporar los valores éticos en los planes de crecimiento económico y apostar a la construcción de un capital social.

"Hoy, hay pobreza y la desigualdad es un enemigo feroz del progreso social", indicó. Según el experto del BID, esta situación tiene mucho que ver con problemas éticos, ya que, según dijo, se maltrata a los niños, a la familia y los jóvenes no pueden encontrar claras oportunidades para su desarrollo. "A más educación, menores serán las tasas de criminalidad", propuso Kliksberg, quien comentó una experiencia realizada en San Pablo, Brasil, donde las escuelas también comenzaron a abrir los sábados y domingos para contener a los jóvenes de menores recursos. En poco tiempo, los resultados de esta iniciativa fueron contundentes, porque bajó la criminalidad.

Para Juan Llach, director del Area de Economía de la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral y ex ministro de Educación de la Nación, la Argentina debería tener instituciones educativas "ricas" para los sectores más postergados de la sociedad. "Cuanto mayores son los capitales físico, humano y social de una escuela, mejores son los resultados educativos de la misma. Poner énfasis en tener escuelas ricas para los pobres es el desafío que tenemos por delante. El cambio tiene que empezar por las escuelas más pobres", dijo.

En este sentido, como muestra del compromiso de los productores por la educación, Aacrea firmó anteayer un convenio con el Ministerio de Educación de la Nación, representado en el Congreso por su responsable, Daniel Filmus, para apadrinar escuelas rurales.

En esta cruzada del agro, transmitir esperanza es fundamental. El lema del Congreso, "Somos parte de una Argentina posible", es el camino que conduce a ese objetivo. "Si al ciudadano le dices: «Tendrás tus necesidades de salud cubiertas y tus hijos tendrán educación y oportunidades», estás eliminando el miedo y creando esperanza, que es fundamental para que los ciudadanos se sientan parte de la sociedad", destacó Antoni Subirá, ex consejero de Industria y Comercio del gobierno de Cataluña, España, y profesor del IESE Business School, de la Universidad de Navarra.

Por Fernando Bertello
Enviado especial