SHANGHAI, China.- Tras la apertura formal del país al comercio internacional con su entrada en la Organización Mundial de Comercio, el paso de China se acelera.

Casi 1300 millones de personas laten al ritmo del crecimiento chino. Convertidas en la tercera potencia manufacturera del mundo, producen miles de productos y necesitan otros tantos. Para dar una idea de dimensión y velocidad sirven algunos ejemplos.

El país tiene fiebre por construir. En seis años se finalizará un puente de 36 kilómetros de largo y 6 carriles de ancho en el golfo de Hangzhou, que será el más grande del mundo. Existen 21 parques industriales dedicados exclusivamente a la tecnología.

El 65% de las exportaciones chinas provienen de empresas extranjeras instaladas en ese país. Aquí se produce el 83% de los tractores del mundo, el 75% de los relojes, el 70% de los juguetes y el 60% de la penicilina.

A satisfacer las necesidades de este gigantesco dragón apunta el mundo entero y también la Argentina. Por eso el presidente Néstor Kirchner, poco afecto a los viajes por el mundo, liberó ocho días de su agenda para dedicarlos a visitar este país.

Necesidades chinas

"Estamos fomentando los viajes de negocios en ambas direcciones porque queremos ser el socio latinoamericano de China, dada la fuerte presencia de japoneses en Brasil", dijo a LA NACION Miguel Velloso, cónsul argentino en Shanghai.

Sobre lo hecho hasta el momento, en materia de relaciones comerciales, el cónsul es optimista: "Hace cuatro años intervenían 115 empresas en el comercio bilateral, actualmente son más de 340 firmas. De todas formas son menos del 20% las que capitalizan el 90% del comercio, pero el número creció muchísimo".

En marzo, el gobierno chino anuncio el estado de emergencia del país incrementando el presupuesto del área de agricultura un 25%, lo que equivale a unos 3000 millones de dólares. Estos fondos adicionales serán utilizados en primera instancia para sostener los precios del trigo y el arroz y para mejorar la infraestructura de irrigación. De todas formas, a fin de evitar el colapso económico, China se verá forzada a importar a gran escala entre 30 y 50 millones de toneladas de granos por año. Allí entra en escena la oferta argentina.

"China tiene dependencia crónica de alimentos. Sigue cayendo la producción de granos y eso ha provocado que este año inyectaran capitales para incentivar la producción, con muy poco éxito por cierto", recuerda Velloso.

Sobre la manera de satisfacer esta demanda, el cónsul opina que podría lograrse aprendiendo de la experiencia de los productores locales. "Nosotros, los occidentales, que somos consumidores de 400 productos de la naturaleza, podemos enriquecernos de los conocimientos de este pueblo que consume 14.000 productos de la naturaleza. Entonces, sería fantástico que recibiéramos campesinos que nos enseñaran a producir, que se armaran colonias conjuntas para producción intensiva".

-¿Qué tipo de alianzas prefieren los chinos?

-Son extremadamente pragmáticos, saben negociar y tienen paciencia, habilidad y astucia para hacerlo. Yo creo que podemos aprender de lo que ha hecho Australia, por ejemplo, donde han logrado que se armara una colonia de 600.000 chinos en un país de 24 millones de habitantes. En la Argentina, nosotros no llegamos a tener una colonia de 60.000 chinos.

Para Velloso, una presencia más numerosa en el país favorece la integración, la aceptación y el conocimiento de la cultura.

La visita del presidente Néstor Kirchner abrió una nueva oportunidad para negociar. Sin embargo, como admite el cónsul en Shanghai, hay que trabajar para consolidar la relación. Esta es la quinta gira de un gobernante argentino por China (antes de Kirchner fueron Jorge Rafael Videla, Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa), y todos sintieron al volver que se inauguraba un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales.

Sucede que en los últimos dos años, la disposición china a hacer negocios ha mejorado. Y ahora es cuestión de tiempo saber si su contraparte argentina estará a la altura de las circunstancias.

Por Laura Ferrarese
Enviada especial