Tucumán, una provincia rica por sus recursos naturales y por ser un polo
energético, gasta millones de pesos al año en “importar” productos que se usan
en forma cotidiana, desde jabón de tocador hasta lavarropas, pasando por
alimentos, ropa, calzados, etcétera. Esto es normal y ocurre en la mayoría de
las provincias porque es muy difícil que un distrito pueda autoabastecerse
totalmente de lo que necesita. Sin embargo, ninguna provincia argentina, ni aun
Buenos Aires, puede lograr plena autosatisfacción de sus demandas de consumo.
Entre los alimentos que ingresan a Tucumán para abastecer los requerimientos
habituales de la población están los elaborados, muchos de los cuales pertenecen
a marcas reconocidas, muy publicitadas, que son prácticamente imposible de
reemplazar, especialmente aquellos que son destinados a niveles socioeconómicos
medio-altos. Por ejemplo, durante años existió en Tucumán una reconocida fábrica
de fideos, sin que por ello los habitantes de esta provincia dejaran de consumir
las marcas nacionales de este producto. También hubo una tradicional marca de
leche, con muchos años en el mercado, que no logró imponerse frente al embate de
las empresas nacionales que procesan este producto y sus derivados.
También ingresan a Tucumán mercaderías estacionales, que usualmente se obtienen
en estas tierras, pero que en determinadas épocas del año es necesario importar,
como son los productos frutihortícolas.
Pero hay otros alimentos que podrían ser sustituidos en la provincia, como lo
son los productos primarios, principalmente la carne, en sus distintas
variantes, la leche y los huevos.
La posición oficial
“Tucumán está muy lejos de autoabastecerse”, admitió el secretario de
Desarrollo Productivo, Guillermo Canteros. El funcionario sostuvo que el hecho
de que la provincia tenga que seguir importando productos que podría elaborar
por si misma no se está revirtiendo, por varios factores:
• El aún significativo cultivo de la oleaginosa soja, producto de su buen precio
internacional, sigue motivando a que muchas zonas antes ganaderas se hayan
volcado a la producción de granos, aún en zonas consideradas a priori como
“marginales” para este cultivo, como muchas zonas del este de la provincia y
algunos del oeste santiagueño, que son habituales establecimientos de
productores ganaderos tucumanos.
• Los problemas detectados de una falta de una adecuada seguridad en los campos.
El abigeato desalienta la cría de ganado, aunque en los últimos meses se logró
frenar un poco este problema, con la creación de una patrulla específica para
combatir estos delitos y fundamentalmente porque se asumió esta problemática
como una cuestión de Estado.
• La falta de adecuación en calidad de prestación de servicios de los
frigoríficos locales, los cuales aún mejorando sus instalaciones algunos de
ellos, no lograron a hoy convertirse en establecimientos faenadores con
características que permitan a la provincia solicitar participar de la
denominada cuota Hilton de exportación de carnes a los EE.UU.
Cerdo: Se consumen 7,8 millones de kilos en Tucumán, de los cuales sólo 1,4 millón se produce en la provincia. DEFICIT: 82%
Huevos: Se consumen 15,6 millones de docenas en Tucumán, de los cuales sólo 3 millones se producen en la provincia. DEFICIT: 81%
Carne: Se consumen 65 millones de kilos en Tucumán, de los cuales sólo 5,6 millones provienen de la provincia. DEFICIT: 91,4%
Pollo: Se consumen 32,5 millones de kilos en Tucumán, de los cuales sólo 6,5 millones provienen de la provincia. DEFICIT: 80%
Leche: Se consumen 218,4 millones de litros en Tucumán, de los cuales sólo 12 millones se procesan en la provincia. DEFICIT: 94,5%.