Uruguay cerrará este año con un récord en cuanto a exportación y faena de carne, lo cual termina afectando al mercado interno por una suba de precios.

LA REPUBLICA dialogó con Alfredo López, consultor de la industria frigorífica, quien sobre este hecho recomendó el promocionar los cortes delanteros con precios mejorados como una forma de poder recuperar el consumo interno.

"Una política de corto plazo debería apuntar a la promoción y oferta de un menú de cortes, en particular de delantero, destinado a recuperar su consumo en los sectores populares" señaló ayer López.

Para el consultor el colocar carne sostenidamente en nuevos mercados también dependerá de un incremento de la productividad ganadera y de la dotación de la oferta comercial.

-¿Cuáles son los factores que han incidido en el aumento del precio de la carne vacuna a nivel internacional y su repercusión positiva a favor del complejo cárnico nacional, además del consiguiente aumento de divisas para el país?

-Para explicarlo se debe formular la incidencia de algunos importantes factores: 1) Disminución de la producción en los países desarrollados a raíz del impacto en los últimos años de problemas sanitarios, como el caso de la aftosa en Europa y más recientemente la EEB (vaca loca) en Canadá y en los EEUU; 2) Las prohibiciones a las importaciones de carne provenientes de las zonas afectadas (caso por ejemplo de las decisiones de Japón, Corea y México con relación a los envíos del mercado norteamericano); 3) Limitaciones de la faena en Europa por la disminución del apoyo al sector productor; y 4) Menor oferta de Oceanía por problemas de existencias luego de una dura sequía de los últimos dos años, teniendo en cuenta en ese circuito el papel de Australia como principal exportador de carne a los EEUU.

Esta realidad determinó que creciera de parte de los países centrales la demanda de carne vacuna procedente de países en desarrollo, exentos de problemas de vaca loca (caso de los países sudamericanos) y que registran control sobre la aftosa. Quiere decir entonces que ante problemas de oferta por menor producción y la incidencia de enfermedades de animales en los países que lideran la producción y las exportaciones, ello determinó el aumento del precio de la carne que se registra en los mercados.

-Ahora bien, la región exportadora del Mercosur se ha favorecido con más volúmenes de exportación y consecuentemente de los mejores precios, ¿cómo evalúa esa realidad?

-Ciertamente un primer favorecido es Brasil que desde hace varios años viene desarrollando un despliegue agresivo de conquista de mercados, en particular no tradicionales, complementado por las decisiones cambiarias de 1999 y 2002, entre otras medidas. La evolución brasilera ha sido exitosa a pesar de que no puede vender carne a los países del Asia Pacífico por su estado sanitario respecto de la aftosa, pero a pesar de ello desde 1999 triplicó sus exportaciones y modificó su estructura exportadora expandiendo la producción y comercialización de carne refrigerada por encima de sus colocaciones tradicionales de carnes termoprocesadas.

En este terreno hay que reconocerle a Brasil el haber sabido aprovechar todas las oportunidades. Aprovechó las crisis de la aftosa de Argentina y Uruguay, como competidores, abasteciendo a Chile, al Este Medio y el Norte de Africa, y las crisis sanitarias en Europa, pudiendo en este último caso entrar a los mercados del Este Europeo y Medio Oriente.

En el caso de Argentina, a la fecha y habiendo superado el problema de la aftosa, aumentó su listado para exportar carne fresca a la suma de 81 países. El registro de exportaciones desde comienzo de 2004 aumentó en materia de carne vacuna fresca y procesada y también de menudencias. También ha registrado un aumento de la participación porcentual de las exportaciones sobre la producción.

Y en el caso de Uruguay los datos de este año en materia de faena, exportaciones y precios son relevantes y constituirán al final del año seguramente un récord histórico.

Por otro lado, creo que la actual situación consolida la especialización exportadora de la industria frigorífica, su nivel competitivo en los mercados más exigentes y por consiguiente un fuerte estímulo para el desarrollo y la inversión en la producción ganadera.

Si bien es cierto que en materia exportadora estamos aprovechando las ventajas sanitarias de nuestro actual status, superior al de Argentina y Brasil, las posibilidades de acceder y colocar carne sostenidamente en nuevos mercados también dependerá de un incremento de la productividad ganadera y de la dotación de la oferta comercial. Por ejemplo, el dato referente a las negociaciones sobre el aumento de la cuota europea para el Mercosur sin duda que plantea este desafío.

-La contracara de la realidad exportadora es la disminución del consumo interno en nuestro país, ¿pasaremos en consecuencia a modificar definitivamente la tradicional dieta alimentaria de los uruguayos basada en la carne vacuna?

-Ciertamente que el consumo pér cápita cayó fuertemente en los últimos años, con un aumento notorio de la relación exportación/producción en gancho. Sin embargo debemos tener en cuenta que únicamente la evolución de una perspectiva que relacione la mejora de los ingresos del consumidor, la rebaja o eliminación de los impuestos internos que pesan sobre la comercialización del producto y una dinámica productiva de mayor eficiencia que incremente la producción cárnica en gancho, podrá revitalizar las condiciones del consumo interno. Sin duda que hoy nos encontramos frente a una reestructura de la comercialización de la carne con énfasis exportador, estimulado por situaciones de demanda de mercados centrales. En tanto las perspectivas de recuperación del consumo dependerán de medidas que lo incentiven y de un crecimiento productivo. Por lo pronto, una política de corto plazo debería apuntar a la promoción y oferta de un menú de cortes, en particular de delantero, destinado a recuperar su consumo en los sectores populares.