El vino chileno ya entró a Francia. Y según los entendidos, llegó allá para quedarse. La hazaña, en todo caso, no ha sido nada de fácil. No cualquier país puede jactarse de colocar en la capital mundial del vino US$ 16 millones en productos, como lo hicieron las viñas chilenas el año pasado. Menos aún si hace 10 años esa cifra se empinaba a unos discretos US$ 500 mil.
Francia es hoy el país número 15 del ranking de mercado destino del mosto local, según cifras al primer trimestre. Entre enero y marzo de este año, que los envíos superaron los US$ 2 millones, fueron 13 las viñas chilenas que llegaron hasta ese país, liderando la lista con mayores envíos San Pedro, Los Boldos, Concha y Toro y Los Vascos.
El presidente de Wines of Chile, Jorge Gutiérrez, califica el fenómeno así: " Es demasiado importante que el principal productor del mundo nos esté comprando, que el vino chileno sea cada vez más apetecido".
Pero ojo, "la relación con Francia es engañosa", admite el enólogo y gerente general de Chilevid, Rodrigo Alvarado.
Es que claramente los US$ 16 millones que enviamos el año pasado, dice, no se ven fácilmente en supermercados, tiendas especializadas ni restaurantes. "La gente en general no consume vino chileno, salvo excepciones", admite. "Lo que ocurre es que Francia se ha ido convirtiendo cada vez más en una plataforma para ingresar al resto de Europa", concluye.
Distintos motivos
Tres son las razones del incremento que han tenido las exportaciones de mostos a Francia, señala Gutiérrez. Por un lado, que el vino a granel chileno se utiliza para mezclarlo con sus propios caldos. También que las botellas las compran para revenderlas a otros mercados y, lo que es menos frecuente, que se destina al consumo interno.
Pero "hagan lo que hagan con el vino, lo importante es que nuestro producto ya está en ese mercado", agrega el ejecutivo de Wines of Chile.
"Por donde se le mire es espectacular, habla de la suficiencia chilena. En la década del 80 exportábamos en total unos US$ 15 millones y ahora sólo a Francia llegan US$ 16 millones", sostiene Alvarado. El general manager de Baron Philippe de Rothschild Maipo Chile, viña francesa que opera en Chile, Fréderic de Geloes, reconoce que para ellos Francia es un depósito para llegar al resto de Europa y Africa. "Parte importante de lo que ingresamos a Francia no es para Francia", advierte.
Restaurantes y tiendas
Según de Geloes, en todo caso, desde hace unos cuatro años que empezaron a entrar con más fuerza las viñas chilenas a ese país, con lo cual se inició una importante tendencia de los franceses a conocer productos nuevos. Sobre todo en Bordeaux, dice, donde están apareciendo restaurantes temáticos donde Sudamérica es importante. "Y ahí se están empezando a encontrar vinos chilenos", agrega. Además, sentencia este ejecutivo francés que vive en el país, las tiendas especializadas están teniendo una o dos marcas chilenas para mostrar. Claro que Francia ni siquiera está dentro de las prioridades de Wines of Chile, la asociación encargada de promocionar el vino chileno en el exterior. Eso, porque el país galo importa el equivalente al 1,5% de su producción y de esa cifra Italia y el Norte de Africa se llevan la mitad