Siempre había escuchado que a mayor industrialización, aumentan las utilidades para las empresas, pero fue sólo hace 5 años cuando Juan Urzúa se atrevió a cambiarle el foco a su negocio desde la elaboración de materias primas para evaluar otras alternativas.
Hace un lustro, Urzúa y otros 5 productores lácteos se organizaron para estandarizar la calidad de la leche de cabra para procesarla y finalmente convertirla en queso. El primer año trabajaron fuertemente en establecer un estándar, explica. “Al período siguiente, rescatamos una receta que hace 150 años trajeron los colonos alemanes a Frutillar, (donde estamos ubicados) con la ayuda de la Universidad Austral de Chile y de un experto en queso danés”, continúa.
Hoy asegura que cuentan con 4 variedades de pastas duras y semiduras, “las cuales se deben consumir en forma muy delgada”, añade a modo de consejo. La labor en que actualmente están empeñados es abrir tanto el mercado nacional como internacional, tarea que no ha sido muy fácil. “Hemos detectado que el queso gusta mucho aquí en Chile, pero como estos quesos tienen un mínimo de 3 meses de maduración en sus variedades tempranas y de 6 meses y más en las variedades de reserva, muy poca gente está dispuesta a pagar lo que vale”, se queja.
Por eso, Urzúa sostiene que el futuro de la empresa está en países como Costa Rica o Brasil. “En esos mercados el queso de 450 gramos debe llegar a $ 5 mil, pero lo que a nosotros más nos interesa es el volumen”, asegura.

Inversión

Los empresarios llegaron a procesar 1.500 litros diarios de leche, lo que equivale a 150 kilos de queso. Si bien en este momento la producción está detenida, ello no significa una suspensión del negocio –ni siquiera un receso-, sino que están construyendo una planta propia que cuesta $ 80 millones, la cual debería estar lista en unos cuatro meses más.
Para ello, narra Urzúa, se han preocupado de todos aquellos implementos necesarios para que una quesería funcione a la perfección: estamos hablando de pasteurizadores, tinas queseras, prensas, moldes y sala de maduración con atmósfera controlada.
Eso sí, recalca que quienes estén interesados en sus quesos, actualmente disponen del stock suficiente para abastecer a los clientes. La agrupación produce aproximadamente 6 millones de litros de leche y lo que no es destinado a queso se va a la industria formal. La principal compradora que tienen es la osornina Mulpulmo.