"¡Otro cuento chino!", exclamó ayer un operador local mientras miraba
resignado cómo caía el precio de la soja en la Bolsa de Chicago. En la plaza
estadounidense, la oleaginosa perdió US$ 18,37 (5,73%) y cerró con una
cotización de 302,04 por tonelada, el nivel más bajo desde el 4 de febrero
pasado, cuando el valor era de 296 dólares.
En el nivel local, la caída fue aún mayor. Las fábricas ofrecieron $ 500 por
tonelada de soja con entrega inmediata, $ 85 menos que anteayer (-14,53%) y $
200 por debajo del precio de la oleaginosa el 7 del actual. Frente a estos
valores, los vendedores -pretendían, al menos, $ 560 por tonelada- optaron por
retirarse del mercado, por lo que no se concretó ninguna operación en el recinto
de negocios de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Caída sorpresiva
Los analistas consultados coincidieron en señalar que la abrupta caída de la
soja resulta sorpresiva. "La oferta continúa siendo tan escasa como hace un mes;
sin embargo, se considera que China habría apretado el freno y resentido la
demanda, algo que aún no puede confirmarse categóricamente", dijo a LA NACION
Adrián Seltzer, de la corredora Granar SA.
Ricardo Baccarin, de la corredora Panagrícola SA, indicó que los importadores
chinos se están dando cuenta ahora de que compraron soja a precios muy elevados.
"Con el poder que le confiere su posicionamiento en el mercado -representa casi
el 40% de la demanda-, China está intentando rever varios contratos. De hecho,
en estos momentos hay 26 barcos con mercadería de Brasil parados en los puertos
chinos a la espera de una renegociación por supuestos problemas sanitarios."
El especialista explicó que entre mercadería y flete cada barco brasileño
representa de 15 a 16 millones dólares, a los que hay que adicionar US$
70.000/80.000 por cada día que los buques permanecen anclados. "Estos cálculos
no pasan inadvertidos para los vendedores, que lo único que desean es resolver
rápido el problema, aun resignando dinero", dijo Baccarin.
El súbito cambio de China, que hasta hace poco más de un mes compraba soja sin
reparar en sus cotizaciones, obedece, fundamentalmente, a la decisión del
gobierno de ese país de no otorgar nuevos créditos a las firmas procesadoras, y
no a un menor consumo en el país asiático.
A diferencia de las semanas anteriores, ayer la caída del precio de la soja no
tuvo nada que ver con el petróleo, que operó en baja, ni con la relación
dólar/euro, dado que la moneda europea ya recuperó el terreno perdido y se
cotizó a US$ 1,22. Además de la situación de China, ayer acentuaron las pérdidas
las magras exportaciones semanales estadounidenses, que quedaron con un saldo
negativo de 12.400 toneladas luego de varias cancelaciones de compras.
"Ante las actuales condiciones del mercado, los productores deben exigirles a
sus corredores que se muevan para encontrar mejores precios que los que se
manejan en el mercado físico. Hoy, por ejemplo, la posición junio del Mercado a
Término de Buenos Aires ofrecía US$ 195 por tonelada, valor muy superior a los $
500 propuestos en los puertos", destacó Baccarin.
Menor facturación
Oscar Alvarado, presidente de la firma El Tejar -que en el ciclo 2003/2004
sembró unas 40.000 hectáreas con soja en la Argentina-, indicó que la baja de
los precios de la oleaginosa seguramente provocará una menor facturación en el
sector y una consecuente caída de la recaudación del Estado. "Pese al retroceso
de las cotizaciones, no veo probable que se reduzcan las retenciones. Sí creo
que sería positivo que ellas fueran a cuenta de ganancias e IVA, dado que sería
una forma de fomentar el trabajo en blanco", propuso Alvarado.
Por Dante A. Rofi
De la Redacción de LA NACION