No cabe duda de que la demanda mundial de soja, con gran avidez por proteínas, seguirá creciendo.
Esta es una buena noticia para todos los que están en soja, aquellos que se han especializado, con agricultura de precisión, con siembras directas, fertilización, rotación con otros cultivos, almacenamiento, etc.
La demanda internacional está subiendo a un ritmo próximo a 7% anual, desde mediados de la década del 70. En tanto los demás granos lo están haciendo a un ritmo mucho menor.
Por ello, no es un virtud darse cuenta de que el consumo de soja continuaría subiendo de forma visible. Se trata de un panorama donde la soja será la gran estrella.
La pregunta que uno se hace es: ¿ hay suficiente tierra adicional para responder a estos aumentos en la demanda? Si pensamos que si hay tierra, el esquema para los próximos años será de baja en los precios. Pues ahora estamos en muy próximos a los picos históricos de Chicago
Brasil tiene una respuesta bastante clara: en el corto plazo puede extender todavía bastante más su frontera agrícola. En Argentina, la duda es fuerte ya que no hay mucho más para encontrar. Sí puede otorgar, todavía, algo más de incrementos por mayor productividad.
EE. UU. está estacionado y no hay motivos para prever aumentos. A lo sumo se puede pensar en una producción del orden de los 80 millones de toneladas, para esta campaña.
Los dos grandes productores de Asia, por ahora, son una verdadera incógnita.
Quiere decir que el futuro próximo presenta más incertidumbres que certezas. Sin embargo, cualquier cálculo muestra que la soja no debería estar por debajo de los 180-200 dólares FOB Rosario. La baja no debería ser mayor por la fuerte demanda mundial.
Como todos sabemos, en este momento, el precio es sustancialmente mejor. ¿Por qué, entonces los precios están tan altos?
La verdad es que los actuales precios responden a otros fenómenos, que no tienen únicamente que ver con la demanda mundial. Es necesario tomar conciencia de ello para no caer en un desmedido optimismo en materia de precios internacionales.
La cuestión central está en que, con esta demanda tan activa, Sudamérica en lugar de dar una producción de 105 millones de toneladas, como se calculaba, ahora está por dar un volumen de tan sólo unos 90 millones de toneladas. Se trata de una diferencia en baja de nada menos que 15 millones de toneladas.
A ello se le suma, la caída en la producción por parte de EE.UU. Hasta hace unos pocos meses, todos pensaban en una producción de unos 80 millones y finalmente fue de tan sólo 65 millones de toneladas, en la campaña 2003/04,.
Este cuadro fue el trampolín para la suba de estos últimos cincuenta días.
Por eso, ahora que estamos en plena cosecha los valores locales tenderán a moverse con algún grado de histeria. Y así podremos pasar de $68 a $63 por quintal. Y con una alta probabilidad de bajas acentuadas que permanezcan varios días.
Cuidado entonces con las ventas.
Y a no olvidarse que todo verano dura cuatro meses... Como el sueño del Faraón, después de vacas gordas vienen vacas flacas. En este caso, las vacas no serán muy flacas pero, seguramente, más flacas que las actuales.