
Hacia fines de septiembre trigo y cebada transitaban el período crítico bajo un contexto condicionado por las heladas y la falta de agua, que se tradujo en un deterioro del estado general respecto de agosto. Según técnicos zonales, casi nueve de cada diez reportes en trigo indicaron síntomas de estrés térmico por heladas, en niveles de leves a altos, y cerca de ocho de cada diez refirieron estrés hídrico. Las heladas de fines de agosto y mediados de septiembre frenaron el desarrollo del cultivo, y en el centro-norte se reportó quemado de hojas por la combinación con el período seco previo. Los daños más severos fueron puntuales, llegando a informarse pérdidas de hasta 30% de la superficie en lotes sembrados temprano en Agustoni.
Según referentes locales, la cebada fue más afectada por las bajas temperaturas. La gran mayoría de los reportes indicó daños por heladas, con quemado generalizado del follaje, necrosis de tejidos y, en algunos casos, muerte de macollos. En ambos cultivos, resta evaluar la capacidad de recuperación y la incidencia de estos daños sobre el rendimiento potencial. Su evolución dependerá del estado de los tejidos y órganos afectados, de la emisión de nuevo crecimiento y de las condiciones ambientales de las próximas semanas.


Elaboración del DIA-BCCBA a partir de la Red de Colaboradores.
En sanidad, la presión fue baja. Se observó mancha amarilla (Pyrenophora tritici-repentis) y, con muy baja incidencia, roya anaranjada (Puccinia triticina) en trigo, y mancha en red (Pyrenophora teres) y escaldadura (Rhynchosporium secalis) en cebada. Sin embargo, ante la perspectiva de lluvias recurrentes y los cultivos en período crítico, los técnicos advirtieron un mayor riesgo de roya amarilla (Puccinia striiformis) y de mancha amarilla.
Contexto climático
Tras tres meses consecutivos con precipitaciones por encima de lo normal, las de septiembre fueron inferiores al promedio histórico en casi toda la provincia, con déficits más marcados en el norte y noreste. A principios de octubre, el agua útil en el perfil mostraba valores bajos a moderados, con mayor déficit hacia el norte y el oeste, lo que coincide con el estrés hídrico reportado. El pronóstico trimestral del SMN anticipa lluvias superiores a lo normal, un escenario favorable para recomponer reservas, aunque también para el desarrollo de enfermedades foliares. Las temperaturas inferiores a lo normal mantendrían abierta la posibilidad de nuevas heladas.


Elaboración del DIA a partir de datos del satélite GPM.

