Un edificio sustentable logra generar el 80% de la energía que necesita para funcionar

La eficiencia energética y la arquitectura sustentable ganan terreno como herramientas para disminuir el consumo de los edificios y avanzar hacia construcciones capaces de generar una parte importante de la electricidad que necesitan para funcionar.

El tema fue analizado durante la conferencia abierta “Edificio Sostenible. Investigación, Desarrollo y Vinculación en el Diseño”, realizada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán.

La exposición estuvo encabezada por el arquitecto Gustavo San Juan, director del Instituto de Investigaciones y Políticas del Ambiente Construido (IIPAC-CONICET/UNLP) e investigador principal del CONICET.

Durante la actividad se abordaron los desafíos que enfrenta la arquitectura sustentable y, especialmente, la necesidad de incorporar criterios de eficiencia energética desde las primeras etapas del diseño.

El arquitecto Raúl Ajmat, secretario de Posgrado de la UNT y docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, resumió uno de los principales conceptos de la jornada: “No hay mejor ahorro energético que la energía que no se gasta”.

La planificación de los edificios puede reducir su demanda energética antes de recurrir a sistemas adicionales de generación, combinando el diseño arquitectónico con tecnologías destinadas a optimizar el consumo.

Un edificio que genera su propia electricidad

Uno de los casos presentados fue el Centro Bonaerense de Energías Renovables (CBER), ubicado en el Campus Tecnológico de la Comisión de Investigaciones Científicas bonaerense, en Gonnet, La Plata.

El edificio fue concebido como una experiencia de arquitectura bioclimática que combina investigación científica, desarrollo tecnológico y utilización de fuentes renovables.

“Estamos produciendo alrededor del 80% de la energía necesaria para que el edificio funcione, y vamos por mucho más”, explicó San Juan.

La generación se realiza mediante paneles solares instalados en el inmueble, que permiten disminuir considerablemente la cantidad de electricidad que debe tomarse de fuentes externas.

El esquema presenta además otra particularidad. Durante los fines de semana, cuando la actividad y el consumo disminuyen, la electricidad excedente puede inyectarse a la red eléctrica y comercializarse.

De esta manera, el edificio funciona no solamente como consumidor, sino que en determinados momentos también puede convertirse en proveedor de electricidad para el sistema.

Arquitectura y transición energética

La experiencia permite analizar el papel que puede desempeñar el sector de la construcción dentro de la transición energética, especialmente mediante la combinación de diseño bioclimático, generación renovable y administración eficiente del consumo.

El desafío comienza incluso antes de instalar paneles solares. La orientación de los edificios, sus características constructivas y la planificación de la demanda energética pueden contribuir a disminuir el consumo necesario para climatización, iluminación y funcionamiento general.

La conferencia también puso el foco en la capacidad de las universidades y los organismos científicos para transformar los resultados de investigación en soluciones concretas que puedan ser aplicadas y posteriormente evaluadas.

San Juan destacó además la trayectoria del arquitecto Guillermo Gonzalo, a quien reconoció como uno de los precursores del desarrollo de la arquitectura bioclimática en Argentina.

El investigador advirtió que la transición hacia sistemas basados en energías renovables todavía enfrenta numerosos desafíos y consideró que Argentina se encuentra en una etapa inicial en la incorporación de estos criterios dentro de la construcción.

Sin embargo, señaló que comienza a consolidarse una mayor conciencia ambiental y social, en un escenario donde la eficiencia energética, la generación distribuida y el diseño sustentable aparecen como componentes cada vez más relevantes para reducir el impacto energético de los edificios.

Fuente: Infoenergia