“Las mujeres no pueden integrarse plenamente en las cadenas de valor agroalimentarias si participan en la producción, pero quedan al margen de las decisiones que definen esas cadenas”, afirmó al inicio de su exposición del encuentro que se realiza en Roma, Italia.
Desde su experiencia como productora agropecuaria argentina, Frederking señaló que las mujeres son protagonistas de la actividad, aunque todavía enfrentan dificultades para acceder a los ámbitos de decisión. “Las mujeres somos productoras, empresarias, empleadoras y generadoras de valor. Sin embargo, con demasiada frecuencia seguimos siendo consideradas principalmente como destinatarias de asistencia, en lugar de ser reconocidas como actores económicos con capacidad para invertir, innovar, desarrollar sus empresas y liderar”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la integración en las cadenas de valor implica mucho más que producir. “Significa tener acceso al capital, los insumos, la tecnología y los mercados. Pero también implica contar con la capacidad de negociar, organizarnos y participar en las instituciones donde se toman las decisiones”, expresó.
Frederking también hizo hincapié en la importancia de la preparación y el liderazgo para avanzar hacia una participación más activa de las mujeres en el sector. “El liderazgo exige preparación. Necesitamos conocer nuestros establecimientos productivos, pero también los mercados, las políticas públicas y el contexto económico general”, señaló. Y agregó: “Debemos estar preparadas para sentarnos a la mesa con gobiernos, empresas e instituciones financieras y dialogar con ellos en condiciones de igualdad”.
Asimismo, destacó que el desafío requiere un compromiso conjunto de las instituciones públicas y privadas. “Las organizaciones de productores, las empresas, las instituciones financieras y los gobiernos también deben eliminar las barreras que impiden que las mujeres accedan a esos espacios”, afirmó.
Desarrollo
Para la productora argentina, avanzar en esa dirección no responde únicamente a una cuestión de equidad, sino que también contribuye al desarrollo de todo el sector agropecuario. “Cuando los productores con capacidad y experiencia tienen un mejor acceso al capital, la tecnología y los mercados, la agricultura se vuelve más productiva, innovadora y resiliente”, enfatizó.
En el cierre de su disertación, Frederking dejó un mensaje dirigido tanto a las mujeres productoras como a las instituciones: “A las mujeres productoras: no esperen a que otros hablen por ustedes. Prepárense, involúcrense en sus organizaciones y ocupen su lugar en los espacios de toma de decisiones”.
Y concluyó con un llamado a reconocer el papel estratégico de las mujeres en el desarrollo agropecuario: “No vean a las mujeres productoras únicamente como beneficiarias. Reconózcannos como socias estratégicas, empresarias y líderes”.
“Construir cadenas de valor agroalimentarias verdaderamente integradas exige que las mujeres no estemos solamente en el campo, sino también en la mesa donde se decide el futuro de la agricultura”, concluyó.
Fuente: SRA