Una buena noticia para que el precio no caiga más está dada por el retraso, aunque leve, de la cosecha en EE. UU.
La demora en el ritmo frente al promedio histórico proviene de la ralentización acumulada semanas atrás.
El avance se ubica 4 puntos porcentuales por debajo del promedio histórico de los últimos cinco años debido a las dinámicas climáticas previas.
Sin embargo, en los últimos días la situación mejoró: el clima seco predominante en el Cinturón Maicero ha permitido intensificar el paso de las cosechadoras.
Aunque también hubo una mala. Se trata del sorpresivo informe mensual de producción del USDA (WASDE) publicado el pasado viernes, en el cual el organismo elevó sus estimaciones de rendimiento nacional a un récord de 53,1 bushels por acre.
Al 11 de octubre, la cosecha había alcanzado el 46% de la superficie implantada.
Según el reporte de Evolución de Cultivos, la condición de la soja se ubicaba en un 57% dentro de la categoría de Bueno a Excelente, manteniéndose sin variaciones respecto a la medición de la semana anterior.
El gráfico muestra la condición de la oleaginosa en los 18 principales Estados del país del norte.

Por otro lado, las subas en el precio del aceite contribuyeron a que el cuadro bajista no se agrave.
El panorama de precios pudo mejorar siguiendo la firmeza del petróleo —que se mantiene arriba de USD 90.- y a raíz de la confirmación por parte de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de otorgar a las refinerías mayores exenciones a los mandatos de mezcla.
Como es sabido, el precio del petróleo es un referente decisivo en el mercado de la soja.
La historia de demuestra. El gráfico es elocuente.
