Más de 1.000 kilómetros antes de exportar: el costo invisible que enfrenta la madera argentina para llegar al mundo

Desde FAIMA, en su informe de actividad de agosto 2026 elaborado por el Ingeniero Gustavo Cetrángolo, advierten que mejorar la articulación entre rutas, ferrocarriles, puertos y vías navegables será clave para reducir costos y ampliar las posibilidades de inserción internacional de los productos argentinos de madera.

Argentina tiene materia prima, capacidad industrial y una demanda internacional capaz de absorber mayores niveles de producción. Sin embargo, antes de competir en los mercados del mundo, buena parte de la madera argentina debe recorrer más de 1.000 kilómetros para llegar a los principales puntos de salida del país. La distancia que separa las zonas productivas de los puertos se convirtió así en uno de los factores que más condicionan la competitividad de la forestoindustria argentina. De acuerdo con el último informe mensual de mercado elaborado para la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), la logística aparece hoy como uno de los principales cuellos de botella para las exportaciones del sector. El desafío cobra todavía mayor relevancia en un contexto en el que el mercado interno continúa mostrando bajos niveles de actividad y la salida exportadora se vuelve estratégica para numerosas empresas.

La paradoja es evidente: mientras las exportaciones argentinas de madera aserrada de pino crecieron 22,89% durante los primeros ocho meses de 2026 respecto del mismo período del año anterior y existe demanda internacional suficiente, los costos internos —entre ellos los logísticos— limitan la capacidad de aprovechar plenamente esa oportunidad.

El desafío empieza mucho antes del puerto

La geografía explica buena parte del problema. Las principales cuencas forestales se concentran en el nordeste argentino, lejos de los grandes puertos de exportación. En el caso del pino, uno de los productos de mayor comercialización internacional del sector, las distancias superan en general los 1.000 kilómetros.

Durante los últimos años se impulsaron distintas alternativas para reducir esa desventaja: la implementación de bitrenes, la habilitación del Puerto de Posadas para el movimiento de contenedores, el desarrollo del Puerto de Corrientes y, más recientemente, las expectativas depositadas en el Puerto de Ituzaingó. Sin embargo, desde el sector consideran que el desafío requiere una mirada más amplia: no alcanza con mejorar individualmente una ruta, un puerto o un sistema de transporte. La competitividad dependerá cada vez más de la posibilidad de combinar diferentes alternativas logísticas.

Volver a mirar al ferrocarril

En ese escenario, el ferrocarril Urquiza aparece como una pieza con enorme potencial debido a que atraviesa gran parte del corredor forestal argentino. Experiencias privadas ya muestran la escala que podría alcanzar este sistema. Según información relevada en el informe sectorial, mediante acuerdos comerciales con Belgrano Cargas existen operaciones con capacidad para movilizar hasta 50.000 toneladas mensuales utilizando la línea Urquiza, con centros de acopio en estaciones y sistemas de seguimiento de la mercadería durante todo el recorrido. Para dimensionar esa escala: se trata de una capacidad equivalente a aproximadamente 1.500 contenedores mensuales de 40 pies.

A esto se suman distintos proyectos que podrían modificar el mapa logístico regional: obras de mejora sobre 210 kilómetros de vías y puentes del Urquiza, que permitirían duplicar su capacidad de transporte; la rehabilitación del cruce Paso de los Libres–Uruguayana, con conexión a la red ferroviaria brasileña; y nuevas inversiones previstas en Paraguay que podrían mejorar la conexión hacia puertos argentinos y regionales. La posibilidad de conectar el corredor forestal argentino con redes que llegan hasta el puerto brasileño de Rio Grande y, potencialmente, con terminales como Zárate y Montevideo abre un escenario diferente para pensar las exportaciones.

Rutas, trenes y ríos: competir para bajar costos

El transporte fluvial constituye otra de las alternativas bajo análisis. Durante el reciente seminario por el 80° aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), una empresa de navegación planteó que determinados cambios regulatorios vinculados al cabotaje podrían generar ahorros de hasta USD 1.000 por contenedor. El alcance concreto de esa estimación requiere todavía mayor análisis, pero vuelve a poner sobre la mesa el peso que tiene la logística en el costo final de exportación.

Para FAIMA, el punto central no pasa por elegir entre camión, tren o transporte fluvial, sino por generar condiciones para que las distintas modalidades puedan complementarse y competir entre sí. Una mayor multimodalidad permitiría que cada producto encuentre la alternativa más eficiente según origen, destino, volumen y valor agregado. La discusión adquiere especial relevancia para una industria que busca aumentar sus exportaciones y diversificar mercados. Cuanto menor es el valor agregado del producto, mayor puede ser proporcionalmente el impacto del transporte sobre su precio final. Pero incluso para productos industrializados, molduras, tableros o madera destinada a construcción, reducir el costo logístico significa ampliar el radio de mercados en los que Argentina puede competir.

Producir más también significa poder mover mejor

El desafío exportador de la forestoindustria argentina ya no depende únicamente de incrementar la producción o incorporar tecnología dentro de las plantas. También exige infraestructura capaz de conectar eficientemente los bosques y las industrias con los mercados. Por eso, desde FAIMA plantean la necesidad de avanzar hacia una estrategia logística integral que contemple rutas, bitrenes, ferrocarriles, puertos y navegación fluvial como partes de un mismo sistema. Argentina cuenta con recursos forestales, industria instalada y capacidad para incrementar su presencia internacional. El desafío es lograr que los kilómetros que separan a la madera de los mercados de destino dejen de convertirse en una desventaja competitiva. Porque para exportar más madera argentina no alcanza con producirla de manera eficiente: también hay que lograr que llegue al mundo en condiciones competitivas.