El maíz vuelve a poner al mercado frente a una mayor disponibilidad en Estados Unidos

El dato de maíz fue el principal factor de presión: las existencias al 1° de septiembre alcanzaron 2.095 millones de bushels, equivalentes a unos 53,2 millones de toneladas, muy por encima de las expectativas y un 35% por encima del volumen registrado un año atrás. El contrato diciembre de 2026 llegó a perder más de 4% y volvió a acercarse a la zona de US$5,00 por bushel, anulando prácticamente toda la recuperación iniciada el 20 de agosto. La presión se profundizó por las ventas de los fondos.

El impacto se trasladó al resto de los cereales. El trigo de Chicago también retrocedió pese a que sus existencias quedaron ligeramente por debajo de lo esperado y muy por debajo del año anterior, en línea con una menor producción de trigo de invierno. El contrato diciembre volvió a perforar los US$6,80 por bushel y se ubicó en mínimos desde mediados de agosto. La reacción confirma que, en el corto plazo, la presión generada por el maíz está dominando la formación de precios del complejo de cereales.

En el mercado físico estadounidense, la situación presenta señales diferentes según la región. Las bases permanecen firmes en procesadores del oeste, reflejando una demanda activa por mercadería disponible, mientras que en el este y en el Golfo se observan bases más débiles. En paralelo, la siembra del maíz de verano en Brasil alcanzó 29%, por encima del promedio histórico de 25%, mientras los premios de exportación brasileños retrocedieron y los argentinos permanecieron estables. Este comportamiento agrega competencia al mercado internacional y limita la capacidad de recuperación de los precios.

La soja mostró una reacción considerablemente diferente. Las existencias trimestrales se ubicaron prácticamente en línea con las expectativas y ligeramente por debajo del año anterior, ofreciendo un respaldo relativo frente al maíz. Sin embargo, la presión general del complejo llevó al contrato noviembre a cerrar por debajo de US$12,95 por bushel, luego de una rueda de elevada volatilidad. El USDA, además, informó una nueva venta de 105.000 toneladas de soja de la campaña 2026/27, aunque sin identificar el destino.

La demanda china merece una lectura más cautelosa. El crushing alcanzó 2,52 millones de toneladas durante la última semana, frente a 2,33 millones la semana anterior, pero simultáneamente los stocks de soja de las principales plantas procesadoras aumentaron a 8,73 millones de toneladas y los de harina treparon a 1,24 millones. El mayor ritmo de industrialización, por lo tanto, todavía no se traduce en una reducción de inventarios de productos. Esta combinación limita la posibilidad de interpretar el aumento del crushing como una señal claramente favorable para los precios de la soja.

Desde el punto de vista técnico, noviembre de soja encuentra una resistencia relevante alrededor de 1.312 centavos por bushel, mientras que el soporte se ubica cerca de 1.288 centavos. En harina diciembre, la media móvil de 20 ruedas aparece en torno de US$361 por tonelada corta, y en aceite diciembre la media de 50 ruedas se ubica cerca de 69,24 centavos por libra.

El clima estadounidense continúa siendo un factor para monitorear, aunque por ahora no modifica el escenario generado por el informe del USDA. Iowa acumuló unas 7,5 pulgadas de lluvia durante septiembre y sectores del este de Nebraska recibieron entre 2 y 3 pulgadas en las últimas horas. Los pronósticos indican nuevas lluvias sobre las zonas centrales de cosecha durante el fin de semana, seguidas por un período mayormente seco.

En Sudamérica, la siembra de soja brasileña alcanzó apenas 4%, en línea con el promedio histórico, por lo que todavía existe un amplio recorrido para evaluar la evolución de la nueva campaña. Los premios de exportación brasileños retrocedieron unos 10 centavos, mientras los de harina sudamericana se mostraron más firmes y los del aceite más débiles.

El dato central para el mercado pasa ahora por la capacidad de la demanda para absorber una disponibilidad de maíz estadounidense mayor a la prevista. El informe de existencias desplazó temporalmente el foco desde el potencial productivo hacia el ritmo de consumo, las exportaciones y la utilización interna. Para la soja, en cambio, el balance de stocks ofrece un punto de partida más ajustado, aunque el comportamiento de los inventarios chinos muestra que todavía será necesario confirmar una demanda sostenida para construir una recuperación de precios.

Por Esteban Moscariello