Si bien arrancó la jornada con subas leves, la oleaginosa finalizó con números negativos.
La caída resultó de las bajas del maíz, que arrastró fundamentalmente a la harina de soja; este subproducto (utilizado como concentrado proteico para alimentación animal y que compite de forma indirecta con los cereales) experimentó una presión bajista debido a un nivel de existencias general de granos superior al previsto.
El aumento en los stocks de maíz, según el informe de Grain Stocks del USDA publicado este miércoles, fue tan fuerte como inesperado.
El volumen de las existencias de maíz en EE. UU. se ubicó en 53,22 millones de toneladas (equivalentes a 2.095 millones de bushels), quedando muy por encima de lo previsto por el promedio de los operadores del mercado.
Esta novedad significó un duro golpe.
La harina de soja, la cenicienta
Así las cosas, la posición noviembre para la soja cayó USD 1,74 y la de enero, USD 1,28 por tonelada.
No solo es el maíz el que presiona a la baja.
La expectativa de una oferta masiva proveniente de Sudamérica —sobre todo de Brasil— actúa como un ancla en el mercado, impidiendo que la harina de soja logre recomponer sus niveles de precio a nivel global.
Evolución del precio de la harina en los últimos siete días

La “patada arancelaria”
Para colmo de males, el mercado físico todavía exhibe las secuelas de la reciente reunión cumbre entre Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping.
Los heridos yacen en el campo de batalla.
La "patada arancelaria" de Pekín contra la producción estadounidense dejó sangre en el tablero comercial.
Si bien China aplicó reducciones arancelarias recíprocas para el maíz, el trigo y los subproductos de la soja (como el aceite y la harina), excluyó deliberadamente al poroto de soja entero.
La soja representa la mayor exportación agrícola de EE.UU. a China.
Este nivel arancelario es demasiado elevado para que los importadores privados puedan absorberlo.
Al mantener un arancel adicional del 10% sobre la oleaginosa norteamericana, el gigante asiático reafirmó que el grano sigue siendo su principal instrumento de presión política.
¿El clima en EE.UU. nos favorece?
Con este cuadro, el precio de la soja debería haber bajado aún más. Sin embargo, los pronósticos de precipitaciones para esta semana en el Medio Oeste estadounidense han generado preocupación ante la posibilidad de que se atrase el ritmo de las labores de recolección en el área, además de afectar la calidad comercial del poroto.
Hay que seguir de cerca cómo evolucionan las precipitaciones en la región.
Sudamérica
Con relación a la soja sudamericana, la situación es menos grave.
Al mantener el nivel arancelario sobre el poroto de EE. UU., los importadores en China siguen demandando de Brasil y Argentina, por lo que las cotizaciones en Chicago sufren tal competencia.
Para asegurar suficiente mercadería física inmediata, China está tentada a mejorar los precios de Sudamérica.
Una buena…¿no?