En función de los datos relevados hasta el momento, se espera un aumento interanual del área sembrada del 1,2 %, pasando de 16.800.000 a 17.000.000 hectáreas. Esta variación estaría explicada por una combinación de factores agronómicos y económicos. Entre los primeros se destaca una menor intención de siembra de maíz en el norte del área agrícola, donde el avance de la chicharrita (Dalbulus maidis) reduciría la superficie proyectada para el cereal y liberaría área hacia la soja. Por otro lado, en determinadas regiones, las condiciones previstas en un contexto de año “Niño” favorecerían la elección de maíz temprano por sobre la soja. Aun así, el aumento de superficie previsto en el norte del área agrícola resultaría suficiente para compensar las disminuciones esperadas en otras regiones, explicando el incremento neto proyectado y una mayor proporción de planteos de soja de primera respecto de la campaña anterior.
Este ajuste, que implica un aumento de 200.000 hectáreas respecto a la campaña previa, se debe también a factores económicos. Estos continúan siendo determinantes, en un esquema de baja de derechos de exportación, donde los márgenes son competitivos permitiendo la expansión del área sembrada en ciertas regiones.
En resumen, este incremento en la intención de siembra respecto a la campaña previa quedaría condicionado por eventuales excesos hídricos, que permitan cumplir con los planes de siembra durante la ventana óptima.

SITUACIÓN REGIONAL
Como se mencionó anteriormente, el aumento en el área de soja a nivel nacional está impulsado principalmente por el norte del área agrícola, siendo el NOA y el NEA entre las zonas más afectadas por el avance del insecto vector Dalbulus maidis, lo que reduciría marcadamente la intención de siembra de maíz, y cedería esa área a la oleaginosa. A esto se suma que, en estas zonas, la relación de márgenes brutos resulta relativamente más favorable para la soja frente al maíz, reforzando el desplazamiento hacia el cultivo.
En la región central, que comprende ambos Núcleos y el Centro-Este de Entre Ríos, el comportamiento sería heterogéneo. En el Núcleo Norte y el Centro-Este de Entre Ríos, el maíz temprano se posicionaría por encima de la soja de primera pese a los mejores márgenes relativos de esta última, favorecido por las condiciones climáticas previstas para un año “Niño”. No obstante, eventuales excesos hídricos podrían condicionar la siembra temprana de maíz y, en consecuencia, favorecer la reorientación de parte de esa superficie hacia soja de primera. El Núcleo Sur sería la excepción dentro de la región, con un incremento moderado de la soja de primera, asociado a una mayor disponibilidad de superficie cedida por la menor área destinada a cultivos de fina.
En el oeste y centro de Buenos Aires, la superficie de soja se reduciría respecto de la campaña previa.
En el oeste, la menor intención de siembra de cultivos de fina reduciría la superficie disponible para los planteos de soja de segunda, mientras que el girasol y el maíz temprano se posicionarían como alternativas para los planteos de primera. En el centro de la provincia, la competencia de estos cultivos también limitaría el área destinada a la oleaginosa.
Finalmente, en el sur del área agrícola, la menor superficie destinada a cultivos de invierno ampliaría la disponibilidad de lotes para los cultivos de verano. La mayor intención de siembra de girasol y maíz temprano limitaría los planteos de soja de primera, resultando en una leve disminución del área total de la oleaginosa.
En resumen, las ganancias de superficie proyectadas en el norte del área agrícola más que compensarían las disminuciones previstas en las regiones central y sur, dando como resultado un incremento neto del área de soja a nivel nacional.
ESCENARIO CLIMÁTICO
Al momento, los perfiles de suelo presentan una humedad edáfica adecuada sobre la región central, lo que garantizaría un buen arranque para los primeros lotes de primera a mediados de octubre. Sin embargo, ya se visualizan algunos contrastes, ya que hacia el este se mantienen algunos excesos hídricos que todavía no terminaron de drenar, mientras que hacia el oeste las reservas resultan más ajustadas. En este contexto, la campaña comenzaría con perfiles mayormente recargados, aunque eventuales lluvias excesivas podrían condicionar el acceso a los lotes y dificultar el avance de las labores dentro de la ventana óptima de siembra.

El fenómeno de “El Niño” se encuentra en desarrollo gradual y alcanzaría su plena vigencia hacia el inicio de la primavera. Bajo este escenario, la mayor parte de la Mesopotamia y sectores del centro y este de la Región Pampeana podrían registrar lluvias superiores a lo normal, con eventos intensos que podrían dificultar el avance de las labores de siembra en sectores sensibles del área agrícola.
Hacia el verano de 2027, "El Niño" alcanzará su máxima expresión, coincidiendo con el período crítico de la soja de primera y con el inicio de la implantación de los planteos de segunda en la región central. Las lluvias se concentrarán sobre el norte de la Mesopotamia y el norte de la Región Pampeana, con riesgo de anegamientos que podrían elevar la presión sanitaria, lo que demandaría prestar mayor atención a los monitoreos. Fig 3. Gracias al buen contenido de agua de los suelos, la intensidad de los calores se mantendría en un rango medio. El sur de la Región Pampeana recibiría aportes moderadamente superiores a la media, mientras que en el NOA las lluvias se mantendrían cercanas a lo normal, aunque las altas temperaturas elevarían la demanda hídrica durante la definición del rendimiento, generando déficits moderados a altos.
Hacia el otoño de 2027, "El Niño" comenzaría a disiparse, aunque por efecto acumulativo sus efectos se harían sentir con mayor fuerza entre mediados y fines de la estación, justo cuando avance la cosecha de soja. Las lluvias seguirían concentradas sobre el norte de la Mesopotamia y el norte de la Región Pampeana, con riesgo máximo de crecidas e inundaciones ribereñas, lo que dificultaría el avance de la cosecha y mantendría elevada la presión sanitaria. El sur de la Región Pampeana continuaría con aportes moderadamente superiores a la media, sosteniendo los anegamientos en zonas bajas como la Cuenca del Salado. En el NOA las lluvias se mantendrían cercanas a lo normal y, con la baja estacional de las temperaturas, la demanda hídrica cedería, permitiendo recomponer el equilibrio hídrico.

ESCENARIO ECONÓMICO
Para la campaña 2026/27, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta una producción mundial de soja de 442,25 millones de toneladas, que representa un incremento del 3% respecto al ciclo anterior y un 11,3% por encima del promedio de las últimas cinco campañas consolidándose como la mayor cosecha mundial de soja. Este récord en la producción mundial se atribuye a una combinación de
mayores áreas y rendimientos en las grandes regiones productoras, especialmente Estados Unidos y Brasil.
En Estados Unidos, se estima una producción récord de 123 millones de toneladas, un aumento del 6% en comparación con la campaña anterior, atribuida a un aumento en el área sembrada de soja con respecto a la de maíz. Respecto a Sudamérica, Brasil lidera con una producción récord proyectada de 186 millones de toneladas (+3% i.a.) atribuida a una combinación de expansión en área sembrada y mejores rindes, mientras que por otro lado en Paraguay se estiman 11,1 millones de toneladas, presentando una disminución del 8,3% con respecto a la campaña récord de 2025/26.
Por su parte, las exportaciones globales se estiman en 190,41 millones de toneladas, con un aumento interanual del 1,7% y un aumento de 9,3% con respecto a las últimas cinco campañas, indicando récord en las exportaciones mundiales de soja. Estados Unidos estima exportaciones por 45,18 millones de toneladas (+9,2% i.a.), para Brasil se estiman exportaciones por 118 millones de toneladas (+2,6% i.a.), mientras que, por otro lado, Paraguay exportaría 7,35 millones de toneladas (-10,4% i.a.).
Con respecto a las importaciones, alcanzarían 189,27 millones de toneladas (+1,1% i.a.). Esta mayor oferta se da en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda industrial, particularmente de harina y aceite de soja, que impulsa el crushing mundial estimado en 384,76 millones de toneladas indicando un aumento de casi 11 millones de toneladas (+2,9 i.a.). El consumo mundial se proyecta en 442,02 (+2,7% i.a.). De esta manera el récord proyectado para la producción mundial de soja en 2026/27 no se traduce en una acumulación proporcional de stocks, la mayor disponibilidad es absorbida por la industria, mientras que el comercio mundial crece a un ritmo menor. Los stocks finales se proyectan en 124,21 millones de toneladas, lo que representa una disminución del 0,7% interanual. No obstante, la relación stock/consumo se reduciría levemente hasta 28,1% señalando un mercado relativamente más ajustado respecto de la campaña anterior (-1 p.p.).
La combinación de estos factores empezó a reflejarse en los precios internacionales de la soja. El precio promedio disponible de septiembre 2026 se ubica en 479 USD/tn, lo que representa una suba interanual del 28%. Si bien las proyecciones de producción apuntan a niveles récord en los principales países exportadores, la firmeza de la demanda del complejo sojero, junto con la evolución favorable de los precios de subproductos, contribuyó a sostener los precios internacionales de la oleaginosa. En este contexto, sumado a los conflictos en el Mar Negro que aumentan el precio de los combustibles, el aceite de soja, utilizado como insumo para la producción de biodiesel, registró el mayor incremento interanual, con un precio promedio de 1.561 USD/tn en septiembre de 2026, un 38% superior al observado un año atrás. Por su parte la harina de soja alcanzó un promedio de 377 USD/tn, con un aumento interanual del 24%. De esta manera, la soja recupera competitividad reposicionándose como una alternativa frente a otros cultivos. En cuanto al resto de los cultivos, el maíz registra una suba interanual del 30%, mientras que el trigo muestra el incremento más pronunciado, con una variación interanual del 69% debido a los conflictos persistentes en el Mar Negro.
En el mercado local, el precio durante el periodo de pre siembra de la soja para la posición mayo-2027 se sitúa en 358 USD/tn, lo que representa una suba del 21% en comparación con las cifras registradas en la campaña anterior y un 12% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
SOJA: PRECIO A COSECHA

Al comparar el precio a cosecha de la soja con el del maíz durante el período de pre-siembra, se observa que, aunque ambos han experimentado un aumento en comparación con la campaña anterior, el precio de la soja ha recuperado competitividad relativa frente al maíz. Al analizar la relación histórica entre ambos, los precios relativos se mantienen en niveles superiores al promedio de los últimos ocho años (1.7).

En el mercado internacional de insumos, los precios de los principales fertilizantes mostraron en los meses de julio, agosto y septiembre una merma con respecto a los máximos registrados a principio de año vinculadas al escenario internacional marcado por los conflictos en Medio Oriente y restricciones en la comercialización por el Estrecho de Ormuz.
A nivel doméstico, los fertilizantes nitrogenados exhibieron una baja interanual del 1,9% para el promedio de julio-agosto-septiembre, en tanto que los fosfatados mostraron un incremento del 9,5% frente al mismo periodo. En comparación con el promedio de las últimas cinco campañas, los nitrogenados se ubican un 11,2% por debajo, mientras que los fosfatados se encuentran un 3,7% por encima. En relación con otros insumos estratégicos, el precio del combustible registró una suba interanual para el periodo julio-agostoseptiembre del 50,5%, y un 44% con respecto a las últimas cinco campañas, siendo el insumo que más aumentó. La suba se produjo en un contexto caracterizado por una mayor presión sobre los mercados energéticos internacionales, la volatilidad del precio del petróleo y los conflictos en el Mar Negro. Este incremento adquiere relevancia en las regiones como NOA y NEA, donde el mayor peso de los costos de transporte impacta sobre los márgenes del cultivo, condicionando la competitividad. En paralelo, los herbicidas aplicados en soja mostraron un incremento interanual del 29,2% teniendo en cuenta el promedio de los meses de julio, agosto y septiembre, aunque un 28,2% por debajo del promedio de las últimas cinco campañas.

Los movimientos recientes en los precios de granos e insumos impactaron en las relaciones insumoproducto (I-P), que miden la cantidad de grano necesaria para adquirir una unidad de insumo. La relación entre el precio de la soja y el combustible mostró la peor relación en el poder de compra debido al incremento en el precio del gasoil con un aumento interanual del 23,3% y un aumento del 38,4% con respecto a las últimas cinco campañas. En los herbicidas se observa un aumento del 7% en relación con la campaña anterior, mientras que en comparación a las últimas cinco campañas se observa una mejora del 28,6%. En contraste la relación con los fertilizantes fosfatados se evidenció una mejora del 9,8% frente a la campaña anterior, pero muestra un aumento en la relación del 1,3% con respecto al promedio de las últimas cinco campañas para el periodo pre-siembra.
En conclusión, el aumento de los costos, principalmente en gasoil, presiona sobre los márgenes de rentabilidad de la soja, sobre todo en aquellas regiones más alejadas de los principales centros de consumo y exportación. Sin embargo, la mejora en los precios de la oleaginosa compensa ampliamente el aumento de costos otorgando una buena rentabilidad en la mayoría de las regiones y una mejora relativa frente a los cultivos competidores. A esto se suma, de cara a la campaña 2026/27, el esquema de reducción progresiva de los derechos de exportación sobre la soja, que contempla una disminución de la alícuota desde el 24% actualhasta el 21% hacia fines de 2027. Esta reducción contribuiría a mejorar el precio neto recibido por el productor y, por lo tanto, a sostener los márgenes del cultivo, compensando parcialmente la presión ejercida por el aumento de los costos.