Soja avanza en Chicago y el mercado espera al USDA: clima, demanda y petróleo marcan el rumbo

Los futuros de soja registran avances de entre 2,75 y 3,75 puntos durante la rueda nocturna. El contrato noviembre se ubica en torno a US$13,20 por bushel, mientras que marzo alcanza aproximadamente US$13,46 por bushel.

La firmeza se extiende al resto del complejo agrícola. El maíz, la harina de soja, el aceite de soja y el trigo también operan con ganancias, generando un contexto favorable para el poroto y aportando soporte adicional a las cotizaciones.

El principal foco continúa siendo el clima estadounidense durante la etapa final del desarrollo de los cultivos. Los operadores evalúan cuánto impacto tuvieron las condiciones registradas durante las últimas semanas sobre el peso y el rendimiento final de la soja de la campaña 2026/27.

La gran pregunta es si el USDA confirmará las expectativas de una producción abundante o si sus nuevas estimaciones introducirán ajustes capaces de modificar el balance estadounidense. El próximo informe mensual de oferta y demanda será publicado este viernes 11 y podría generar una fuerte reacción en Chicago.

Mientras tanto, la demanda continúa funcionando como un elemento de respaldo para los precios. Las compras internacionales y, particularmente, la actividad de China sobre la nueva cosecha estadounidense sigue siendo monitoreadas de cerca por los operadores.

Fuera del mercado agrícola, la geopolítica agrega volatilidad. Las fuertes oscilaciones del petróleo y las tensiones comerciales internacionales mantienen elevada la aversión al riesgo y limitan el posicionamiento agresivo de los fondos de inversión.

El mercado energético volvió a ocupar un lugar central este miércoles, con el Brent registrando una suba cercana al 3% y superando nuevamente los US$100 por barril. El movimiento del crudo podría tener impacto sobre los costos de producción, transporte y, especialmente, sobre la relación entre los mercados agrícolas y energéticos.

Con la soja alrededor de los US$13 por bushel, el mercado entra así en una etapa de espera. El clima aporta argumentos de soporte, la demanda mantiene interés y el complejo opera firme, pero los operadores prefieren conocer primero las nuevas cifras oficiales antes de asumir posiciones de mayor riesgo.

El informe del USDA del viernes será, por lo tanto, la próxima gran prueba para la soja. Una revisión del rendimiento, de la producción o de los stocks podría romper el actual escenario de consolidación y definir el próximo movimiento de Chicago.

Por Esteban Moscariello