Transición primaveral bajo El Niño: ¿cuándo llegarán los excesos pluviales a la zona núcleo? - CCA/Agrositio

TENDENCIAS CLIMÁTICAS

Las previsiones consensuadas de los modelos de pronóstico de las principales Instituciones de monitoreo a nivel Internacional, sostienen el episodio cálido hasta el otoño del próximo año. La intensidad prevista se mantendrá en los niveles actuales o superiores incluso hasta el mes de marzo. Recién desde entonces podemos esperar que este patrón oceánico deje de condicionar la circulación atmosférica.

Como queda claro en la imagen, el corredor central de la cuenca del océano Pacifico, se recuesta hacia Sudamérica con animalias que superan largamente los 2°C. Las previsiones promedio de los modelos de anomalía de temperatura superficial del mar, anticipan registros por encima de los tres grados para el último trimestre del año. Es decir, un evento cálido de intensidad extraordinaria que va camino a ser de los más significativos de los últimos cincuenta años. 

Dicho esto, el principal impacto por ahora está claramente restringido al sur de Brasil, norte de la Mesopotamia y zonas del litoral. No tenemos por el momento, influencias destacadas en el patrón de lluvias de otros sectores de la región pampeana. Posiblemente las nevadas en el centro de los Andes, pueden vincularse a la presencia de este fenómeno, pero hasta el momento, la transición hacia la primavera no parece afectada en la zona núcleo.

La configuración de presión en superficie que se está dando por estos días, es un buen ejemplo de la interacción de la escala regional con un forzante de escala planetaria. Si dentro de un contexto tan favorable para que se concreten transiciones hacia lluvias abundantes, la respuesta pluvial en la región pampeana no es aun peligrosa, seguramente encontremos la respuesta en el condicionamiento que define la escala regional. La última  irrupción de aire polar, puedo traer más beneficios que perjuicios, aun cuando se generalizaron  las heladas.

En cuanto la zona de alta presión del Atlántico, vuelva a ponerse en línea como para volver eficiente la circulación del noreste, captando aire tropical, seguramente volveremos a escenarios ya vistos en los últimos meses. Transitaremos dos semanas donde este patrón de circulación se verá moderado y en consecuencia cesa la sobreoferta de agua. Esto no es una buena noticia para zonas del oeste necesitadas de captar algunas mejoras perentorias.

Los perfiles de humedad para los cultivos de la fina están bien cargados, pero el resecamiento superficial se hace evidente y las correcciones necesarias quedarán pendientes hasta la segunda parte de septiembre.

La interacción de la escala regional con el fenómeno de El Niño, aun no se solapan en sentido positivo, mientras esto no suceda, la zona núcleo estará a salvo de los excesos pluviales. Todo parece indicar que, durante septiembre y octubre, las lluvias más importantes seguirán configurando los máximos pluviales en zonas del NEA, el litoral y la Mesopotamia, pero tampoco en esta zona se ven lluvias tan graves en el comienzo de la primavera. La respuesta hidrológica en base al caudal aumentado en la cuenca alta de los ríos del plata, debería ser de más cuidado. De hecho, el Rio Uruguay, ya ha mostrado problemas serios en su llanura de inundación ribereña.

La transición de octubre para noviembre si ya puede confluir en una recurrencia pluvial más alta, que lleve problemática de suelos saturados y complicaciones de logística hacia la zona núcleo. Esto podría impactar en el avance de la siembra de soja. Pero este es un problema que habremos de monitorear en plazos más cercanos.

Sin dudas que vamos hacia un semestre que será sesgado positivamente en su comportamiento pluvial. Sin embargo, no puede asegurarse que esta será una situación comprometida para la producción, posiblemente las estrategias logísticas sean las más difíciles en el momento en que las lluvias ganen frecuencia. La problemática hidrológica hay que analizarla por fuera de la afectación de la actividad agropecuaria, salvando el movimiento de ganado que habitualmente pastorea en zonas vulnerables de planicies de inundación de los principales ríos mesopotámicos y algunas zonas de SF.