- El petróleo, el diésel y las tasas de interés volvieron a ganar protagonismo, mientras los conflictos internacionales mantienen elevada la incertidumbre sobre los mercados de energía y granos.
El fuerte repunte registrado durante agosto comenzó a encontrar resistencia con el cambio de mes. El maíz y la soja alcanzaron nuevos máximos antes de que el avance de la cosecha y algunas noticias vinculadas a posibles acuerdos de paz comenzaran a limitar las subas. El trigo, por su parte, devolvió una parte importante de las ganancias de la semana anterior, mientras que el aceite de soja tampoco logró sostener el impulso después de que el mercado recibiera mejor de lo esperado el resultado de los programas de exenciones a pequeñas refinerías. Durante la semana, los movimientos fueron cambiantes: el martes el maíz y la soja volvieron a subir con fuerza, el miércoles apareció presión por el comienzo de la cosecha y el jueves la fortaleza de la harina de soja ayudó a recuperar al complejo. El viernes, las ventas y ajustes previos al fin de semana largo en EE. UU. pesaron sobre los mercados. Con septiembre en marcha, la atención comienza a desplazarse desde las condiciones de los cultivos hacia el avance de la cosecha estadounidense y, cada vez más, hacia el inicio de la campaña agrícola en Sudamérica.
Muchos operadores redujeron posiciones antes del feriado del Día del Trabajo en Estados Unidos, que mantiene cerrados los mercados el lunes, mientras que el menor volumen de operaciones aumentó la volatilidad. Con el inicio de septiembre, el foco comienza a cambiar: la atención sobre las condiciones de los cultivos y el clima estadounidense pierde protagonismo frente a la proximidad de la cosecha. Al mismo tiempo, el mercado empieza a mirar hacia Sudamérica, donde avanza el comienzo de la nueva campaña. En Brasil, la siembra del maíz de primera avanza con condiciones de humedad desiguales. Algunas regiones recibieron lluvias, aunque los relevamientos de campo señalan que todavía se necesitan mayores precipitaciones para mantener un buen ritmo de implantación.
El fenómeno de El Niño también comienza a ganar importancia en las perspectivas climáticas de Sudamérica y Asia, con posibles efectos sobre la producción de oleaginosas.
En los mercados energéticos, el petróleo volvió a ocupar un lugar central. El crudo WTI subió cerca de 9,7% durante la semana, hasta aproximadamente US$ 91,50 por barril, impulsado por la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las nuevas preocupaciones sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz. El diésel alcanzó además un nuevo máximo histórico, reflejando una situación particularmente ajustada en los combustibles derivados. Esta presión energética también comienza a trasladarse al escenario financiero: el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se acercó al 4,8%, unos 60 puntos básicos por encima del comienzo del año, debido a mayores preocupaciones sobre inflación, déficit y tasas de interés. En conjunto, energía, inflación y tasas se convierten nuevamente en factores importantes para los mercados agrícolas. A pesar de la reciente toma de aire, el panorama general continúa mostrando fundamentos firmes para los granos, aunque septiembre presenta un escenario diferente al de agosto: la cosecha estadounidense comienza a tomar protagonismo, el clima de Sudamérica gana importancia y los conflictos internacionales siguen agregando incertidumbre a la oferta mundial.
Por Esteban Moscariello