Tras el procesamiento de los datos obtenidos mediante consultas a nuestra Red de Colaboradores, se observa que la intención de siembra se encuentra en una etapa de definición clave, bastante afianzada en el norte y sur agrícolas, pero condicionada por la confirmación del desarrollo de un evento "El Niño" de considerable intensidad sobre la franja central, donde la superficie destinada a la oleaginosa tiene poca relevancia en el volumen nacional.
Los resultados preliminares reflejan que en el norte de la región agrícola la intención de siembra se mantiene firme y con tendencia al alza debido a las buenas reservas hídricas para encarar la producción de la oleaginosa, como cultivo anterior a soja o maíz. Por su parte, y como consecuencia de las proyecciones de campaña húmeda, en el centro del país el cultivo enfrenta un fuerte interés por expandir el área de maíz.
Sin embargo, en el sur, todavía lejos de iniciar la ventana de siembra y con mayor incertidumbre a futuro, los núcleos productivos del sur de Buenos Aires y La Pampa se perfilan como el motor de crecimiento con marcada tendencia a incrementar el área, capturando las hectáreas que no puedan implantarse con fina, y donde el girasol puede manifestar su potencial. Aun así, la concreción de estos planes de siembra está sujeta tanto a la disponibilidad de semilla, reportándose faltantes puntuales de híbridos oleicos y un stockeo preventivo por parte de los productores, como a la regularización de las condiciones agroclimáticas que permitan clarificar el escenario.
Bajo este marco, el área proyectada para el ciclo 2026/27 de girasol se ubica en 3 millones de hectáreas, imponiendo un nuevo récord histórico de superficie sembrada, ubicándose un 5,3 % por encima de la campaña anterior, y superando en un 33,3 % por encima del promedio de los últimos 5 ciclos (Gráfico 1). No obstante, el cumplimiento de esta proyección de siembra queda sujeto a la evolución no solo de las condiciones agroclimáticas, sino también de las económicas durante la ventana de siembra.
Gráfico 1: Evolución de Área Sembrada de Girasol
Fuente: Bolsa Bolsa de Cereales
ESTIMACIÓN DE SUPERFICIE
Análisis regional de la intención de siembra 2026/27
Entre las campañas 2020/21 y la 2024/25, la superficie destinada a girasol en la región NEA, independientemente de la intención de siembra inicial, no logró superar las 230 mil hectáreas, principalmente debido a falta de humedad durante la ventana de siembra. Sin embargo, la productividad lograda por la oleaginosa en la 2024/25, sumada a la recuperación de área y el récord de producción alcanzados durante la campaña pasada, dispara por segundo año consecutivo la intención de expandir el área bajo la premisa de buena oferta hídrica para todo el ciclo 2026/27.
En contraparte, si bien no está del todo confirmado, la franja central del área agrícola presenta un escenario que va entre estabilidad y tendencia a la baja. Mientras que, en algunos departamentos de Santa Fe, se observan caídas importantes en la intención de siembra, explicadas por el pasaje de lotes a maíz ante la expectativa de mayores lluvias, en otros, los márgenes brutos del girasol se mantienen competitivos. En Córdoba y San Luis, provincias que en los últimos años fueron expandiendo el girasol hasta más que duplicar el área promedio histórica, mantendrían estable la superficie, pese a que las reservas del perfil cargadas despiertan un fuerte interés por la siembra del maíz. Aun así, aseguran que el área final dependerá de la presión de la "chicharrita" en este cereal; de ser alta, el girasol capturaría esos lotes. En cuanto a los Núcleos, donde los productores son mayormente reticentes a la siembra de este cultivo, se dejarían de sembrar los lotes destinados a girasol en contextos de clima seco de campañas previas.
Finalmente, en los núcleos girasoleros de Buenos Aires y La Pampa, se observan las perspectivas más optimistas, con incrementos previstos que oscilan entre el 5% y el 15%. Las dificultades de transitabilidad para la siembra de fina, están dejando lotes libres que podrían ser captados por la oleaginosa, ya que los productores consideran al girasol como el "cultivo más seguro”.
Perspectivas climáticas
El otoño de 2026 ha estado marcado por la alternancia de factores regionales dominantes, que generaron condiciones de tiempo nublado y húmedo con precipitaciones moderadas en el este del área agrícola. En contraposición, la acción del viento frío y seco hacia el interior del continente permitió un secado paulatino de los perfiles tras la cosecha. Este balance dejó reservas hídricas iniciales que ahora se enfrentan a la transición hacia un evento “El Niño” de considerable intensidad
El invierno 2026 continuará bajo este contraste. Se espera la persistencia de precipitaciones moderadas a escasas predominando sobre el oeste del área agrícola, mientras que el este recibirá aportes de humedad más considerables. Sin embargo, hacia el final de la estación, la circulación tropical comenzará a imponerse sobre la polar, reactivando las lluvias de forma temprana sobre el noreste del país, oportunamente para iniciar la siembra de las regiones primicia.
Durante la primavera, la circulación tropical fortalecida por “El Niño” terminará de consolidarse. No obstante, podrían registrarse heladas tardías de moderada intensidad con foco en el sur de la Región Pampeana. Las precipitaciones se potenciarán significativamente hacia el este, que podrían dificultar las labores de siembra. En contraste, el oeste observará registros normales a superiores a la media, pero acompañados de temperaturas muy elevadas, lo que incrementará sustancialmente la demanda hídrica del cultivo.
Figura 1: Porcentaje de Agua Útil en el Perfil al 16/07/2025 (izquierda) y al 16/07/2026 (derecha)

Fuente: SMN-INTA-FAUBA
Finalmente, durante el verano 2027, el fenómeno de “El Niño” alcanzará su máxima expresión, provocando precipitaciones abundantes en el norte de la Región Pampeana, con riesgo significativo de excesos hídricos. Si bien el interior del país recibirá aportes moderados, la presión sanitaria se mantendrá elevada en toda la región. Hacia el cierre de la estación, se prevé el retorno de los vientos polares, introduciendo el riesgo de heladas tempranas sobre el oeste del área agrícola y el sur de la Región Pampeana, pudiendo afectar a los cuadros que se encuentren transitando etapas críticas de definición de rendimiento.
Figura 2: Previsión de precipitaciones estacionales en milímetros - (Invierno 2026, Primavera 2026 y Verano 2027)

Fuente: Bolsa de Cereales
En resumen, la campaña agrícola 2026/27 presenta un escenario climático marcado por la transición hacia un evento "El Niño" de considerable intensidad, el cual sucederá a un invierno predominantemente seco y con elevado riesgo de heladas. A nivel general, la decisión de siembra estará fuertemente condicionada por el temor a excesos hídricos y anegamientos en lotes bajos ante el pronóstico de precipitaciones superiores al promedio, sumado a la competencia con el maíz en zonas donde la humedad incentiva el paso al cereal. En términos regionales, mientras que el centro del país muestra una tendencia de estabilidad a la baja por el desplazamiento de área hacia el maíz de primera, el NEA y los núcleos girasoleros del sur de Buenos Aires y La Pampa proyectan una expansión del área de girasol, resultando en un mayor hectareaje nacional.
ESCENARIO ECONÓMICO DE GIRASOL 2026/27
Hasta la fecha, los precios internacionales de los principales aceites vegetales registraron subas interanuales. El aceite de soja encabezó el alza, con un salto de 49,8% hasta 1.765 usd/tn, seguido por el aceite de girasol con 1.510 usd/tn (+26,3%). Los aceites de colza (+19,6%, 1.498 usd/tn) y de palma (+18,2%, 1.105 usd/tn) también aumentaron, aunque de forma más moderada. Esto surge como consecuencia del aumento de la demanda para biocombustibles, el aumento del petróleo crudo debido al conflicto en el estrecho de Ormuz, la reducción de oferta en la región del Mar Negro debido a los bombardeos en puertos ucranianos y la preocupación de que el Sudeste Asiático produzca menos en los próximos meses.
Gráfico 2: Evolución de los Precios Internacionales de los Principales Aceites Vegetales

Fuente: Banco Mundial
La situación de la campaña 2025/26 de girasol estuvo caracterizada por una recuperación moderada de la producción, aunque con importantes diferencias entre los principales países productores. Los stocks finales de grano, que venían cayendo de forma consecutiva desde 2022/23, interrumpieron esa tendencia y mostraron una recomposición en 2025/26. Por su parte, la producción global de aceite aumentó de manera más limitada y las exportaciones permanecieron prácticamente estables. Sobre esta base, la campaña 2026/27 se inicia con expectativas de una marcada recuperación de la oferta, impulsada por mayores cosechas en principales zonas productoras.
Según proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la campaña 2026/27 mostraría una mejora entre los grandes productores del Mar Negro y Europa, aunque con distinta magnitud. Rusia lidera el crecimiento, con una producción esperada de 20,7 millones de toneladas frente a 17,5 millones en 2025/26 (+18,3%), lo que representaría su cosecha más alta de toda la serie histórica como resultado de un récord en la superficie sembrada. Ucrania también proyecta una recomposición, de 11,0 a 13,0 millones de toneladas (+18,2%), pero ese volumen todavía queda por debajo de su récord histórico de 17,5 millones de toneladas alcanzado en 2021/22, es decir, aún no recupera los niveles alcanzados previo a la guerra. La Unión Europea, por su parte, prevé un incremento en su volumen de producción de 8,7 a 9,8 millones de toneladas (+13,2%).
En cuanto a la exportación mundial de girasol en grano se proyecta en 3,7 millones de toneladas, lo que implica una caída del 13,4% respecto de la campaña 2025/26. A diferencia del grano, el comercio internacional del complejo se concentra principalmente en el aceite de girasol, y las exportaciones mundiales de la nueva campaña alcanzarían un récord histórico de 15,6 millones de toneladas, con un aumento del 14,2%. Rusia lideraría las exportaciones, con 5,0 millones de toneladas, también en niveles récord. Ucrania exportaría 4,9 millones de toneladas. En conjunto, ambos países explicarían el 63% del total exportado mundialmente.
Por otro lado, la demanda mundial de aceite de girasol mostraría un crecimiento significativo en la campaña 2026/27. Las importaciones globales alcanzarían 14,2 millones de toneladas, un 21,3% más que en el ciclo anterior y el mayor volumen registrado hasta el momento. India continuaría siendo el principal impulsor de la demanda, con compras estimadas en 3,85 millones de toneladas, más de un 25% por encima de 2025/26 y también en un máximo histórico. China, aunque mantiene una participación menor en términos absolutos, registraría el crecimiento más acelerado, donde sus importaciones aumentarían de 0,6 a 1 millón de toneladas.
La relación stock-consumo de los principales aceites vegetales del mercado (palma, soja, colza y girasol) permanece en niveles históricamente bajos en 13,5%, según el USDA, pero con un aumento interanual, lo que refleja que el crecimiento del consumo continúa a la par de la producción mundial.
Frente a este contexto internacional, el precio FOB argentino del aceite de girasol en época de cosecha se sitúa alrededor de 1.314 usd/tn, aumentando 38 usd/tn respecto al promedio alcanzado en enero del presente año. En comparación con los precios del año pasado representa un aumento del 15%. Cuando se compara el mismo periodo con el promedio de las últimas 3 campañas, los precios se encuentran un 24% por arriba.
En el contexto local, de acuerdo con datos relevados de la revista Márgenes Agropecuarios (edición junio-julio), los precios de los principales insumos presentan una tendencia general alcista con respecto a la campaña pasada. Esta suba responde en gran medida al escenario internacional marcado por los conflictos en Medio Oriente y las restricciones al comercio a través del Estrecho de Ormuz, una vía por la que se estima que circula cerca del 33% del comercio mundial de fertilizantes. A ello se suman las limitaciones impuestas a las exportaciones de fertilizantes desde China y el encarecimiento del gas natural.
En el caso de los fertilizantes, se observan fuertes subas. La urea y el fosfato diamónico (PDA) muestran un aumento cercano al 19% y 12%, respectivamente. Por su parte, los herbicidas evidencian subas marginales del 4% en promedio y los combustibles aumentos del 49% afectado por la volatilidad del petróleo a nivel internacional. Por otro lado, las semillas mantienen sus precios en los mismos valores.
A pesar de los movimientos registrados en los precios de los insumos, la evolución de la relación insumo-producto resulta favorable, ya que la mejora en el precio del cultivo fue relativamente superior al incremento de los costos. En el caso del combustible, la relación insumo-producto emporó un 15% respecto de la campaña anterior, aunque muestra una mejora del 29% frente al promedio de las últimas cinco campañas. Para las semillas, la relación mejoró un 27% interanual y un 8% en comparación con el promedio del último quinquenio. Por su parte, los fertilizantes presentaron una mejora del 13% respecto del ciclo previo y del 12% frente al promedio de las últimas cinco campañas.
Este escenario refleja un aumento en los costos de implantación, aunque aún por debajo del ajuste observado en los precios del producto, lo cual mejora los márgenes proyectados para el cultivo.
Finalmente, al comparar con otros cultivos como soja y maíz, el girasol mantiene una ventaja relativa en la relación insumo-producto, principalmente por su menor requerimiento de insumos. A esto se suma un contexto internacional que, si bien continúa presentando incertidumbres, muestra menor presión sobre el mercado de aceites vegetales respecto a años recientes permitiendo proyectar un escenario competitivo y con perspectivas favorables para el cultivo.