El mercado busca consolidar un rebote técnico mientras los operadores continúan monitoreando la evolución del clima en el cinturón agrícola estadounidense, la demanda internacional —especialmente de China— y el impacto de las tensiones geopolíticas sobre los mercados de materias primas.
Las posiciones más negociadas avanzan entre 2 y 4 centavos por bushel. El contrato agosto cotiza en torno a los US$ 12,23 por bushel, mientras que noviembre se ubica cerca de US$ 12,24, niveles que mantienen a la oleaginosa en máximos de aproximadamente dos meses. La atención sigue concentrada en el desarrollo de los cultivos estadounidenses, que atraviesan una etapa crítica para la definición del rendimiento. Si bien las lluvias recientes beneficiaron parte del este del Corn Belt, persisten condiciones de calor y déficit hídrico sobre sectores del oeste, manteniendo elevada la incertidumbre productiva.
Los subproductos también aportan sostén al mercado. La harina de soja registra una suba cercana al 0,4% y cotiza alrededor de US$ 328,50 por tonelada corta, respaldada por la sólida actividad de molienda en Estados Unidos y una demanda que continúa firme. En contraste, el aceite de soja retrocede cerca de 0,3%, hasta 71,39 centavos por libra, reflejando una toma de ganancias tras las fuertes subas de las últimas semanas.
En el plano internacional, la guerra en Oriente Medio continúa siendo un factor de riesgo para los mercados. El conflicto mantiene la preocupación sobre la seguridad del estrecho de Ormuz y otras rutas estratégicas para el transporte de petróleo, impulsando los precios del crudo y elevando la volatilidad financiera. Al mismo tiempo, el mercado sigue de cerca el ritmo de las compras de China, la evolución del dólar y la fortaleza de las primas de exportación en Brasil. La combinación de un clima todavía incierto en Estados Unidos, una demanda que se mantiene activa y un contexto geopolítico complejo continúa ofreciendo soporte a las cotizaciones de la soja.
Por Esteban Moscariello