Para la Soja y el Maíz, ¿el problema del petróleo es una amenaza o una ventaja?, por Manuel Alvarado Ledesma - Agrositio

En vista del oscuro horizonte geopolítico que enfrenta el mundo, con una guerra que amenaza extenderse y profundizarse, la oferta de petróleo muestra claramente más incógnitas que certezas.

Detengamos, entonces, nuestra atención en el suministro de petróleo.

El auge del biodiésel y el bioetanol ha creado un puente directo entre los combustibles fósiles y los granos. 

De hecho, la relación entre el precio del crudo y el aceite de soja pasó de ser casi inexistente a volverse prácticamente un reflejo. 

Es fundamental el uso de la correlación estadística entre el crudo y los productos agrícolas para estimar los precios de los granos.

La correlación estadística, una herramienta que mide qué tan conectados están dos mercados. 

Su valor se mueve entre -1 y 1: si es 1, suben y bajan juntos de la mano; si es 0, no tienen nada que ver; y si es -1, se mueven en direcciones opuestas.

La historia cambió en el año 2000. En ese momento, las potencias se propusieron utilizar las energías renovables hechas con vegetales. 

El maíz empezó a convertirse en bioetanol y la soja en biodiésel. Desde entonces, el petróleo y los granos se volvieron inseparables.

Aunque esta relación siempre fue positiva (si uno sube, el otro suele acompañarlo), el verdadero "clic" ocurrió en 2007, cuando ambos mercados se integraron casi por completo. 

Pero esta relación tiene componentes que la modifican. El clima, las guerras comerciales y los problemas geopolíticos pueden alterarla en el corto plazo y también en el largo.

Las políticas contra el cambio climático y especialmente la imperiosa necesidad de independizarse del Medio Oriente obligan a usar más biocombustibles y menos combustibles fósiles. 

El caso de la soja es el mejor ejemplo: tras el boom del biodiésel en 2005, el petróleo empezó a marcar el ritmo de esta oleaginosa, sobre todo a través de su aceite. La conexión se volvió estrechísima: la correlación del aceite de soja saltó de un casi invisible 0.10 a un impactante 0.80, mientras que el grano de soja siguió exactamente el mismo camino.

No es muy distinto el caso del maíz.

Si el precio del petróleo sube, la nafta se encarece. Así, el bioetanol pasa a ser mucho más competitivo y rentable. Las refinerías demandan más etanol, compran más maíz y el precio del grano sube.

Pero no todo es color de rosa.

Si bien un alza en el precio del crudo tiende a elevar el precio de los granos, también incrementa los costos operativos del agro. Por el contrario, si los valores del petróleo se reducen, la rentabilidad del campo no necesariamente disminuye o al menos no disminuye en igual proporción, ya que muchos insumos clave —como fertilizantes y transportes terrestres y marítimos— tienden a abaratarse.

Asistimos a un mundo que desesperadamente quiere reducir el uso de los combustibles fósiles. 

Por eso, la soja y el maíz dejaron de ser simples alimentos para convertirse en el nuevo motor verde de la economía global.