Rusia analiza redireccionar embarques desde el mar de Azov tras ataques ucranianos que afectaron una ruta clave para sus exportaciones, mientras que nuevos ataques sobre infraestructura portuaria en Odessa elevan la preocupación por la oferta global.
Rusia y Ucrania representan una porción significativa del comercio mundial de trigo, por lo que cualquier dificultad logística puede generar una rápida reacción del mercado. A esto se suma el estrés climático en algunas zonas productoras de trigo primavera en Estados Unidos, aportando un nuevo elemento de soporte.
*El mercado vuelve a poner la mirada en la geopolítica*: por ahora el riesgo no está en la producción, sino en la capacidad de mover la mercadería.
Por Esteban Moscariello