¿Llega un "super Niño" a la Argentina? El fenómeno climático que podría cambiar las lluvias y el futuro del campo

El fenómeno climático El Niño volvió a encender las alarmas en el mundo. Luego de varios meses de rápido calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico, especialistas internacionales confirmaron que el evento ya comenzó y que continuará intensificándose durante los próximos meses.

Según un informe especial elaborado por Crop Monitor (GEOGLAM), coordinado por la Universidad de Maryland y con participación de organismos internacionales como NASA Harvest, NOAA, la Comisión Europea y el Climate Hazards Center de la Universidad de California, existe un 63% de probabilidades de que el evento alcance una intensidad "muy fuerte" durante su pico habitual entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

La noticia genera enorme expectativa en el sector agropecuario porque los eventos intensos de El Niño suelen modificar los patrones climáticos a nivel global y, en muchos casos, terminan alterando los rendimientos agrícolas.

¿Qué es El Niño y por qué preocupa?

El Niño es un fenómeno natural que ocurre cuando las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental registran temperaturas superiores a las normales.

Ese exceso de calor libera enormes cantidades de energía hacia la atmósfera y modifica la circulación global del clima, alterando los regímenes de lluvias y temperaturas en distintos continentes.

Además, los científicos advierten que estos episodios suelen provocar un aumento temporario de la temperatura media del planeta.

De hecho, durante el último gran evento, entre 2023 y 2024, las temperaturas globales alcanzaron niveles récord producto de la combinación entre el calentamiento de largo plazo, El Niño y otros factores atmosféricos. Numerosos episodios históricos coincidieron con algunos de los años más cálidos registrados en el mundo.

El impacto sobre la agricultura mundial

Aunque cada evento presenta particularidades, los antecedentes permiten anticipar algunos comportamientos.

A nivel global, los especialistas observaron que:

  • El arroz suele rendir entre 1% y 1,5% por debajo de la tendencia histórica.
  • El trigo tiende a ubicarse en niveles normales o levemente inferiores.
  • El maíz suele compensar pérdidas y ganancias entre distintas regiones del mundo.
  • La soja, en promedio, registra mejoras de entre 1,5% y 2% respecto de su tendencia habitual.

Sin embargo, el verdadero impacto se observa a escala regional.

Los expertos aclaran que la intensidad, la ubicación del calentamiento oceánico y la interacción con otros fenómenos climáticos hacen que cada episodio sea diferente y que sus consecuencias varíen considerablemente entre países e incluso dentro de una misma región productiva.

Las regiones que más preocupan

El informe identifica a África austral como el principal foco de riesgo.

Durante los grandes eventos de 1997/98 y 2015/16, los rendimientos de maíz llegaron a caer cerca del 20% en Sudáfrica y hasta un 40% en Zimbabwe.

También podrían registrarse condiciones más secas de lo normal en:

  • India.
  • Norte y oeste de África oriental.
  • América Central y el Caribe.
  • Indonesia y parte del sudeste asiático.

Por el contrario, algunas zonas podrían beneficiarse.

Entre ellas aparecen:

  • El sudeste de Sudamérica.
  • Asia Central.
  • El este de África.
  • Estados Unidos.

¿Qué puede pasar en Argentina?

Aunque el informe no realiza un análisis específico país por país, el sudeste de Sudamérica aparece entre las regiones que históricamente obtienen resultados positivos durante los años Niño.

Los investigadores destacan que las condiciones más húmedas suelen favorecer especialmente los cultivos de soja en esta región.

Para Argentina, donde gran parte de la producción agrícola depende del comportamiento de las lluvias, la aparición de un Niño fuerte podría representar una buena noticia luego de varios años atravesados por episodios de déficit hídrico.

Sin embargo, los especialistas recomiendan cautela.

Un Niño intenso no garantiza automáticamente una campaña récord, ya que la distribución temporal de las precipitaciones será determinante y los excesos hídricos también pueden generar problemas productivos.

Los cultivos más sensibles

El informe señala que los productores más vulnerables son aquellos que dependen exclusivamente de las precipitaciones y no cuentan con sistemas de riego.

Además, las temperaturas superiores a lo normal pueden aumentar el estrés térmico y la demanda de agua durante etapas críticas del desarrollo de los cultivos.

Los investigadores remarcan que los eventos intensos permiten hacer proyecciones más confiables que los fenómenos débiles, aunque aclaran que ningún Niño es exactamente igual a otro.

Un año que exigirá monitoreo permanente

Los expertos recomiendan seguir de cerca la evolución climática durante los próximos meses mediante pronósticos estacionales y datos agroclimáticos actualizados.

"Los riesgos principales serán regionales y las zonas más vulnerables deberán ser monitoreadas de forma permanente", concluye el reporte internacional.

Mientras tanto, el agro mundial ya mira hacia el Pacífico.

Porque cuando aparece un Niño de gran magnitud, lo que sucede en medio del océano termina impactando miles de kilómetros más lejos, desde los campos argentinos hasta los mercados globales de alimentos.