Hoy, el valor del trigo representa apenas el 6,7% del precio final de un kilo de pan, es decir, menos de una décima parte de lo que paga el consumidor en la panadería.

El precio del pan surge de la interacción de múltiples factores a lo largo de la cadena —impuestos, costos laborales, logística, energía, alquileres y estructura comercial— que inciden en los márgenes de cada uno de los eslabones, por lo tanto, en sus decisiones. En este contexto, las variaciones en el precio del trigo tienen un impacto acotado sobre el precio final del pan.

Además, los datos recientes son claros: entre comienzos de 2024 y la actualidad, la participación del trigo en el precio del pan cayó del 10% al 6,7%, en un marco de negocio de menor intervención en el mercado y reducción de los derechos de exportación del 12% al 7,5%.

Para un análisis adecuado, resulta necesario considerar lo que ocurre en cada uno de los eslabones que conforman esta cadena de valor, a fin de lograr una comprensión integral de su funcionamiento.

Por eso, resulta clave evitar simplificaciones que atribuyen a los productores responsabilidades que no reflejan la dinámica.

El campo argentino continuará produciendo, invirtiendo y generando empleo en todo el país. En ese camino, resulta fundamental seguir consolidando un entorno que incentive la producción, la inversión y el funcionamiento pleno de los mercados, en beneficio de toda la cadena y de los consumidores.